Los hoyuelos en las mejillas son uno de los rasgos faciales más llamativos y, para muchos, un símbolo de atractivo. Sin embargo, detrás de ellos no hay un defecto muscular, sino una variante anatómica completamente normal, de la que desconocemos muchos aspectos que te presentamos en el siguiente reportaje.
Para ello, el doctor Javier Mareque Bueno, especialista del Servicio de Odontología y Cirugía Oral y Maxilofacial del Hospital Universitari Dexeus de Barcelona, perteneciente al Grupo Quirónsalud, nos explica qué ocurre en el músculo cigomático mayor, si los hoyuelos son hereditarios, por qué pueden aparecer o desaparecer con la edad, y cuándo podrían estar relacionados con algún problema de salud.
“Los hoyuelos de las mejillas son una variación anatómica de la musculatura facial, especialmente del músculo cigomático mayor, que participa en la sonrisa. Tradicionalmente, se han descrito como una imperfección o una variante en la disposición de este músculo, aunque el término puede resultar engañoso porque no implica ninguna alteración patológica ni funcional. En Medicina se consideran simplemente una variante anatómica normal”, asegura este experto.
En concreto, indica que en muchas personas con hoyuelos, el músculo cigomático mayor presenta una bifurcación o división parcial: “Cuando el músculo se contrae durante la sonrisa, la piel queda anclada de forma más marcada a los tejidos profundos, generando una pequeña depresión visible en la mejilla. El efecto es especialmente evidente al sonreír, y puede desaparecer cuando el rostro está en reposo”.

El músculo de la alegría
En este contexto, pone en valor la función de este músculo, “uno de los principales músculos de la expresión facial”, cuya función consiste en elevar y en desplazar hacia afuera las comisuras de los labios, permitiendo la sonrisa. “Trabaja coordinadamente con otros músculos faciales para expresar emociones como la alegría, la satisfacción, o el entusiasmo”, apunta.
Es más, destaca que es reconocido como el ‘músculo de la alegría’, un apodo que recibe, tal y como indica, porque es el músculo más directamente relacionado con la sonrisa. “Cuando se contrae eleva las comisuras labiales, y contribuye a la expresión facial asociada a emociones positivas. Por ello, se considera uno de los músculos más representativos de la comunicación emocional humana”, resalta.
¿Podrían generar los hoyuelos una alteración funcional?
Por otro lado, una de las principales dudas que generan entre las personas que los padecen es si los hoyuelos pueden asociarse con alguna alteración funcional. Apunta el doctor Javier Mareque que estas variaciones anatómicas no afectan a la capacidad de sonreír, de hablar, o de masticar. “Sólo lesiones traumáticas, enfermedades neurológicas, o cirugías que afecten a la musculatura facial podrían alterar su funcionamiento”, remarca.
Además, recuerda que existen distintos tipos de hoyuelos, siendo los más frecuentes los que aparecen en las mejillas durante la sonrisa, pero también pueden observarse hoyuelos en la barbilla, cuya causa anatómica es diferente. “Además, los hoyuelos de las mejillas pueden ser unilaterales o bilaterales, profundos o superficiales, y no siempre se deben exactamente a la misma configuración muscular”, agrega.
¿Son hereditarios?
Otro de los aspectos que la gente suele desconocer sobre los mismos, según prosigue, es que existe una clara tendencia familiar a presentarlos, por lo que se considera que la genética desempeña un papel importante en su aparición. “Sin embargo, el patrón de herencia no es tan simple como se pensaba antiguamente. Aunque los hoyuelos suelen observarse en varias generaciones de una misma familia intervienen probablemente varios factores genéticos y del desarrollo facial”, subraya este experto cirujano maxilofacial.
Pero es que, además, dice el doctor Mareque Bueno que pueden aparecer o desaparecer con el paso del tiempo, y algunos niños presentan hoyuelos muy marcados que se atenúan o desaparecen durante el crecimiento debido a los cambios en la grasa facial y en la estructura de los tejidos. “Del mismo modo, el envejecimiento, las variaciones de peso, o los cambios en la elasticidad de la piel pueden hacer que los hoyuelos sean más o menos visibles con el paso de los años”, sostiene este especialista.
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