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Marcelo Lewin, creador de Todopapás: “La crianza con apego no tiene base científica”

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Marcelo Lewin, creador de Todopapás: “La crianza con apego no tiene base científica”

EP

Resumen:

Cuando Marcelo Lewin descubrió que esperaba a su primer hijo hace 17 años, trabajaba como directivo 70 horas a la semana. No podía acompañar a su mujer a las ecografías y aquello le hizo pensar que «con esa vida no podría ser un buen padre». Tardó dos meses en dejar su empleo y lanzarse al mundo de internet. Creó junto a Irene García la web Todopapás.com, que va a cumplir la mayoría de edad y es un referente en el sector con 4,5 millones de visitas mensuales.

Ahora, Lewin y García pasado de internet al papel con Crianza con ciencia (Vergara), escrito porque «las discusiones entre los partidarios de unos y otros métodos de crianza son cada vez más agrias y polémicas», afirma el autor. «Vivimos una tribalización de la maternidad, la gente se posiciona y la maternidad se convierte en una lucha ideológica. Al final, en lugar de buscar lo mejor para su hijo la gente sigue una u otra ideología», añade.

Una de las corrientes que más de moda están es la llamada «crianza con apego», que promueve el colecho, la lactancia materna, el porteo y, a grandes rasgos, ausencia de disciplina. Una tendencia que Lewin pone en cuestión: «La crianza con apego no tiene base científica. La popularizaron el matrimonio estadounidense William y Martha Sears y lo que dicen suena muy bien pero no está sustentado. Basan sus teorías en estudios de antropología y sobre todo en su experiencia personal».

Lewin aclara que no es lo mismo «crianza con apego» que «apego seguro». «El apego es algo que el niño necesita desde que nace, una figura de apego y seguridad que permita que el “trabajo” del bebé, que es crecer y desarrollarse neurológicamente pueda funcionar correctamente y estar estimulado. Pero ese apego no tiene por qué ser el pecho, por ejemplo. Si le das un biberón a un niño con cariño, hablando con él, se generará un vínculo seguro. Eso es mejor que dar la teta estresada y mirando el móvil», añade.

Crianza con ciencia y conciencia

Por ello, Lewin asegura haber recurrido a la ciencia y en su libro recorren los diferentes temas de la educación de un hijo a través de estudios y evidencia científica disponible: «Con ciencia y conciencia, queremos sobre todo llamar la atención sobre la toma de conciencia, porque la gente va muy deprisa y el mercado laboral no ayuda… hay que buscar los recursos».

Aunque no muchas, Lewin asegura que hay algunas verdades absolutas a las que agarrarse. «No estimular a los bebés es un error, no vacunar o dar a luz en casa. Pero como casi todo en la vida, lo bueno o malo está en los detalles. Y cada niño es un mundo, porque es el resultado de los genes de padre y madre más la interacción con el ambiente. No hay fórmulas mágicas», añade.

Una de las guerras más fratricidas en esto de la maternidad se libra en torno al sueño. Cómo dormir a los bebés está ligado a los doctores Estivill y González. Disciplina contra libertad. Habitación separada versus colecho. Pero, ¿qué es lo correcto? «Un Estivill riguroso me parece dañino porque el bebé no entiende lo que está pasando, pero un niño de seis años en la cama tampoco me parece necesario. Entre ambos hay un gran camino», opina el autor de Crianza con apego, que se moja. «Me parece que lo importante es tener una rutina de sueño sana y saludable da seguridad al bebé. Ir a la cama siempre a la misma hora, con la luz encendida, luego apagar la luz y quedarse un rato con el bebé hasta que se duerma. Pero no hay una fórmula mágica».

Tres consejos para padres desubicados

Para los padres que no sepan por dónde tirar, Lewin les recomienda «que tomen conciencia de lo importante de la crianza y la trascendencia que tiene, que cada bebé es único, no hay recetas mágicas,y que hay que desarrollar la paciencia. Porque aunque estemos cansados y nos cueste dedicar el tiempo necesario, hay que hacerlo para que los niños desarrollen su potencial».

Y buscar el punto medio, que como dice el dicho, es donde se sitúa la virtud. «Ni niños ignorados ni hiperestimulados. Llenarle a un niño las tardes de clases extraescolares es quitarse la responsabilidad y pagar a otros por que la tengan. Un niño pequeño lo que tiene que hacer es jugar, interactuar y reírse, es lo que necesita», concluye Lewin.