Salud

Una veinteañera crea 'escayolas' sumergibles, 10 veces más ligeras y que permiten rascarse

Raquel Serrano es el alma de Fiixit, unas férulas impresas en 3D que en menos de tres años han llegado al catálogo del Sistema Nacional de Salud.

Raquel Serrano, fundadora de Fiixit. Cedida

Raquel Serrano se había comprado una impresora 3D para su proyecto de fin de carrera como ingeniera industrial y al graduarse en diciembre de 2014, se puso a imprimir pulseras para amortizar la máquina. Sin embargo, una cena con su pareja lo cambió todo. «Estábamos al lado de un niño con un yeso y pensé: ¿Y si en vez de pulseras hiciera escayolas? Y ahí empezó todo», recuerda desde su taller en Alhaurín de la Torre (Málaga).

Desde allí, donde nació Serrano hace solo 29 años, salen ya hacia todas las comunidades autónomas las férulas impresas en 3D que están revolucionando el mundo de la ortopedia. Férulas de plástico impresas a medida, que pesan entre 10 y 20 veces menos que las tradicionales, que se pueden mojar y permiten rascarse entre otras múltiples ventajas. La constatación de que su producto está revolucionando el mercado viene del hecho de que, Serrano no ha parado de recibir premios, más de una decena. Uno de los últimos, la Orden del Mérito Civil que otorga la Casa Real y que recogió en junio.

De la idea a la consulta

Para Serrano fue fundamental ganar un concurso en su Universidad, que le permitió comprarse un escáner y una impresora 3D más potente: «Con ellas empecé a hacer prototipos, junto a Antonio Padilla, mi socio ortopeda, y cuando los tuvimos hechos empezamos a presentar el proyecto a traumatólogos».

Para convencer a los traumatólogos – «no voy a negarte que nos ha costado mucho», reconoce Serrano -, su argumentario era extenso. Férulas a la medida de cada paciente, 100% adaptadas a su anatomía y su patología, aptas para mojarse y bañarse, con un peso entre 10 y 20 veces inferior al de una escayola de yeso tradicional y personalizables, por ejemplo, para la colocación de parches o realización de ejercicios de rehabilitación.

Así, en poco más de dos años que Fiixit (como se llama la empresa) lleva comercializándose, sus férulas están ya en el catálogo del Sistema Nacional de Salud en todas las comunidades autónomas, en algunas con la cobertura total y otras con una financiación parcial, según explica Serrano, y la distribución se hace a través de ortopedias por toda España, en total unas 50. El material del que están hechas es ácido poliláctico, un tipo de plástico biodegradable y muy versátil que se suele utilizar en impresión 3D. El coste es de unos 180 euros para el paciente en el caso del antebrazo.

Pero, ¿cómo conseguir una de estas férulas? «Para poder realizar una férula necesitamos el consentimiento firmado del traumatólogo», indica Serrano, «y con el consentimiento y un escáner en 3D que se realiza en la ortopedia se le realiza la férula», explica la joven.

Aún les queda camino por recorrer hasta llegar a toda España. «Algunos traumatólogos son más conservadores y no se atreven o prefieren no recomendarlo porque no nos conocen. Entendemos que no somos la mejor opción para cualquier patología, porque por ejemplo si hay riesgo de desplazamiento de la fractura es mejor esperar, pero que lo rechacen por eso, no porque no nos conozcan», añade.

Además de las ventajas de confort, Serrano asegura que sus férulas aceleran la recuperación de algunas patologías. «En un caso reciente de un paciente con un corte en el tendón del segundo dedo, comprobamos que al retirar nuestra férula su dedo tenía una movilidad del 80%. Cuando lo normal tras este tipo de lesiones es que la movilidad al retirar la férula sea del 20%. Su recuperación total fue mucho más rápida», asegura Serrano.

Para el futuro, la ingeniera industrial ya está explorando otros productos de ortopedia, como corsés o sillas con corsé que permitan bañarse en la piscina a niños con parálisis cerebral. «Yo siempre he tenido claro que la ingeniería es para ayudar a las personas y ese es mi objetivo», concluye.

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