Terraza donde se permite fumar. EP

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Ocho años después, las terrazas aún son territorio de fumadores

Salud LEY ANTITABACO

Ocho años después, las terrazas aún son territorio de fumadores

Un estudio dirigido por la Universidad de Alcalá denuncia que el 20% de las terrazas madrileñas incumple la Ley Antitabaco y que, en ellas, los niveles de partículas PM 2.5 multiplican por ocho los considerados seguros por la Organización Mundial de la Salud.

En 2011, la entrada en vigor de la Ley Antitabaco cambió radicalmente el aspecto de los bares españoles. El humo desapareció del interior y miles de locales se afanaron en poner en marcha terrazas donde poder refugiar a la clientela fumadora. La nueva norma prohibía el tabaco en el interior de los establecimientos y ponía unos requisitos para el derecho a fumar en las terrazas: que tuvieran cerrados, como máximo, el techo y dos paredes laterales.

Sin embargo, ocho años después, el cumplimiento de la ley antitabaco en las terrazas dista mucho de haberse conseguido. Ni se cumple la norma ni hay conocimiento de la misma. Lo acaba de concluir un equipo de investigadores dirigido por Xisca Sureda, profesora de la Universidad de Alcalá, que ha registrado que uno de cada cinco bares madrileños permite fumar en sus terrazas y que el desconocimiento es común tanto entre los trabajadores como los consumidores. «Hay una creencia generalizada de que las terrazas son para los fumadores», afirma Sureda, «se considera que las terrazas son estructuras creadas para ellos».

Este estudio, que se acaba de presentar con motivo del Congreso de la Sociedad Española de Epidemiología y cuya primera parte se ha publicado ya en Enviromental Research, analizó 92 terrazas de las que 21 no cumplía con la normativa y tenía gente fumando en el momento del estudio. «No tuvimos en cuenta aquellas terrazas donde había más de dos paredes cerradas pero lo estaban con plásticos o material que no llegaba de techo a suelo», indica Sureda.

Concentración de partículas ocho veces superior a la recomendada

En éstas, los niveles de partículas PM2.5 – asociadas al humo de tabaco exhalado y al tabaco en combustión – alcanzaron niveles de concentración de 80 microgramos de media, ocho veces más de lo permitido por la OMS, que sitúa los niveles seguros de estas partículas en los 10 microgramos. Unos niveles que, asegura la investigadora, «son superiores a los que se alcanzaba en el interior de los locales antes de la entrada en vigor de la ley».

Los niveles de PM2.5 en las terrazas donde se incumple la ley son superiores a los que se encontraban en los interiores antes de la normativa

«Como son partículas que también se asocian a la contaminación, hicimos mediciones de control fuera de las terrazas y la concentración estaba entre los ocho o nueve microgramos», puntualiza la investigadora. El estudio también midió los niveles de nicotina, que «se encontraron en todas las terrazas y especialmente en las que se encontraban cerradas», añade.

En las terrazas donde – cumpliéndose la Ley Antitabaco, las restantes dos paredes estaban semicerradas, los niveles encontrados fueron «en torno a 20 microgramos». Una cifra que dobla la recomendada como segura por la OMS.

Baja percepción del riesgo

El estudio, que los investigadores han completado con entrevistas en profundidad a siete trabajadores de los locales donde se incumplía la ley de tabaco, mostró la baja sensación de riesgo que percibían los empleados. «Pese a que está demostrado que a más de 10 microgramos hay consecuencias para la salud cardiovascular y respiratorio, ninguno de los trabajadores creía estar expuesto a ningún riesgo», asegura la investigadora.

«Todos los trabajadores coincidieron en que desconocían que los locales estaban incumpliendo la ley y aseguraron que habían tenido inspecciones en las que no se había impuesto ninguna sanción», afirma Sureda. «Mientras que sí suelen imponerse sanciones por temas de ruido, el tabaco no suele ser materia de sanción» según lo visto en las entrevistas por los investigadores.

Para la experta, las terrazas son el fruto de «la adaptación de las estructuras a la ley antitabaco, que ha permitido que prevalezca el derecho del fumador sobre el del no fumador». Algo que se fundamenta en otro de los aspectos analizados, la actitud de los no fumadores. «Los trabajadores coincidieron también en que se dan muy pocas quejas por este tema y que, cuando alguien protesta, se le pide que cambie de mesa o que se vaya al interior del local», afirma Sureda.

Este estudio no es, además, el primero que se hace sobre esta materia. Hace algunos meses, otro estudio de la OCU también mostró el incumplimiento de la ley antitabaco.

Mientras tanto, pese a que no se cumple la Ley Antitabaco, los agentes sociales piden que se endurezca la ley del tabaco con propuestas que incluyen la de que se prohíba fumar en el coche, al menos cuando hay niños.