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Ni heroína ni opioides: un estudio considera injustificado hablar de repunte en España

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Ni heroína ni opioides: un estudio considera injustificado hablar de repunte en España

Heroína Pixabay

Resumen:

En los últimos años, la heroína ha vuelto a los medios de comunicación. Los narcopisos, la crisis de los opioides en Estados Unidos o las nuevas formas de consumirla (más fumada que inyectada) han vuelto a traer a la mente de muchos los temidos años ochenta en los que el caballo provocó miles de muertes y desgracia en la sociedad española.

Sin embargo, un estudio que se acaba de presentar en la oficina del Plan Nacional sobre Drogas desmiente esta realidad. «Opioides en España. Ni repunte de heroína ni crisis de opioides a la americana» es el trabajo de más de dos años que ha dirigido David Pere Martínez Oró y que ha comparado los datos disponibles de consumo de drogas con un análisis cualitativo con agentes implicados. «En España en 1995 se publicó que la heroína estaba volviendo. Desde entonces ocurre por ciclos, pero no hay ninguna evidencia real de que esto esté sucediendo», ha explicado este psicólogo social.

Según el experto, una serie de factores han confluido para crear la alerta social respecto a la cocaína. Actores que han «dado por cierto» el repunte de la cocaína fruto de «una sinécdoque», ha afirmado Martínez Oró. «Porque lo han visto en un determinado centro o incluso porque lo han escuchado en las noticias, pero al confrontarlo con los datos reales de consumo se ha comprobado que no era así».

Gráfico de prevalencia del consumo de heroína según el informe EDADES 2019 del Plan Nacional sobre Drogas.

Respecto a los narcopisos, que en los últimos años han sido noticia sobretodo en Barcelona o Madrid, el investigador cree que se ha producido un «trampantojo sociocultural». «Los narcopisos no son más que el fruto de un conflicto social por la reestructuración de los barrios. El aumento del precio del alquiler ha expulsado a muchos vecinos y eso ha generado la okupación de pisos con este fin. Pero el fenómeno en sí no tiene relación con el consumo de cocaína», asegura el autor del informe.

La desestimación del repunte se justifica también en otros datos, como que no han aumentado las urgencias o las admisiones a tratamiento.

Evolución de las urgencias hospitalarias relacionadas con el consumo de drogas 1996-2015 con datos del Plan Nacional sobre Drogas
Admisiones a tratamiento por consumo de heroína en España, con datos del Plan Nacional sobre Drogas.

El número de personas en tratamiento sigue cayendo y estas son, según ha explicado Martínez Oró, consumidores de perfil de edad avanzada, entre 55 y 60 años, muchos de ellos excarcelados o consumidores que han recaído desde la heroína. «Tampoco está justificado decir que aumenta el consumo por parte de los jóvenes o que han perdido el miedo. El 98,5% de la población sigue creyendo [también según encuestas de la entidad pública] que el consumo de heroína una vez al mes o más es muy perjudicial para la salud», afirma el investigador.

El paso de los años que ha hecho que muchos consumidores de la época álgida de la droga estén saliendo de la cárcel en los últimos años tiene como prueba el número de jeringuillas repartidas en las prisiones y que refleja el informe. De 22.989 en 2005 a las 3.233 de 2018.

El informe se para también sobre nuevos perfiles de consumidores, como los ravers-travellers (consumidores en fiestas de música electrónica), postconsumistas o farmacoturistas, pero todos ellos son «minoritarios», puntualiza el investigador.

Opiáceos, un fenómeno a tener en cuenta

Desde 2017, el consumo de opiáceos en Estados Unidos se ha considerado una situación de emergencia. En España también ha aumentado su prescripción, algo que ha conducido también a que se hable de una posible «antesala de crisis parecida a la de EEUU».

«En Estados Unidos se produjeron más de 50.000 muertes año pasado. Es algo muy duro. Pero nada nos hace indicar que sea algo preocupante en España» pese a que la realidad también haya cambiado en nuestro país, como indica Martínez Oró. Esa realidad procede de una cambio desde la «opiofobia». «En España la morfina se reservaba para casos muy concretos, el que tomaba morfina se identificaba ya prácticamente como enfermo terminal, pero la aparición de otros fármacos como el fentanilo han cambiado un poco la imagen», añade.

El investigador ha añadido la implantación de la receta electrónica (que ha facilitado su prescripción pues ya no exige que el médico tenga un talonario de estupefacientes además del de fármacos, del que no dispnían todos los médicos), además de un cambio de mentalidad en los pacientes, que quieren controlar mejor su dolor y tener mayor bienestar como causas de ese aumento de prescripción.

«Pero este aumento no nos acerca a Estados Unidos y es por el Sistema Nacional de Salud que tenemos y que restringe el uso de opioides. Aquí no tenemos la relación clientelar de los norteamericanos con la Sanidad, que es un complejo sistema de mutuas y que fomenta el que si usted como médico no me hace la receta le pago a otro para que lo haga», explica Martínez Oró.

Solo uno de estos fármacos, el fentanilo – principal responsable de la crisis estadounidense – genera en el psicólogo la necesidad de la reflexión. «Es un analgésico entre 50 y 100 veces más potente que la heroína y con un gran poder de adicción, por ello hay que estar alerta. Pero aproximadamente el 96% de los consumidores en España lo ha hecho por prescripción médica», ha tranquilizado el autor del informe.

Para él, solo unos pocos usuarios avanzados de drogas están relacionados con este consumo. «Son gente que sabe mucho de drogas y que ha empezado con esta porque sabe que da muchas prestaciones, pero también conlleva un gran riesgo y tiene un potencial adictivo muy alto. Sobretodo se adquiere a través de la web profunda».

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