La neumonía de Wuhan, el coronarivus 2019-nCoV, es el último asesino microscópico que amenaza a la humanidad. No es la primera vez, ni la última, que nos enfrentamos como especie a una pandemia, los casos más recientes han sido el brote de la gripe A, el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS-CoV) o el​ síndrome respiratorio agudo grave (SRAS-CoV),​ entre otros. Estos dos últimos son brotes, como el chino, de un coronavirus. Un tipo de virus de ARN que utiliza sus propias enzimas para crear copias de su genoma. En definitiva, un virus que muta. Y esa capacidad de mutación es, potencialmente, su mayor peligro.

«Los virus ARN tienen más tendencia a mutar, de hecho el que más rápido lo hace es el VIH, que es de tipo ARN», indica Guillermo Martínez de Tejada, profesor titular de Microbiología de la Universidad de Navarra, quien asegura que esa mutación «es como el tictac de un reloj, un fenómeno imparable». Sin embargo, explica el profesor, «la mayoría de esas mutaciones son perjudiciales para el virus, solo un pequeño porcentaje podría hacerlo más patogénico o violento».

Coronavirus EFE/EPA

En esa misma línea se pronuncia Ildefonso Hernández Aguado, catedrático de Salud Pública y portavoz de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas): “Aunque es un virus que va mutando, las experiencias anteriores con virus similares como el del SARS parecen indicar que su tasa de mutación será moderada o baja”.

Esto quiere decir, según Hernández Aguado, que no se prevé que el nuevo coronavirus mute como el virus de la gripe aunque su virulencia sí estaría más cerca de ésta que de las enfermedades que nos pusieron en alerta hace unos años por otros coronavirus, como el SARS (síndrome agudo respiratorio severo) o el MERS (síndrome respiratorio de Oriente Próximo). “Esto hay que decirlo con extrema cautela pues aún estamos en etapas preliminares de investigación”, añade.

Pese a que la investigación apenas cuenta un mes, el conocimiento que se ha conseguido sobre el virus «es un hito histórico», explica Martínez de Tejada. «Se han secuenciado muchísimos genomas en poco tiempo y parece que solo hay dos variantes de un ancestro común y que el origen del salto del animal al humano se habría producido hace pocos meses, eso lo hace más homogéneo y con menos aparente capacidad para mutar», indica.

El profesor de la Universidad de Navarra cree que «por los datos que se manejan, la epidemia podría estar cerca de entrar en lo que se conoce como plató y es la meseta que supone el pico de infección. De ser así, sería también una buena noticia porque cuantos menos casos haya menos posibilidades tendrá el virus para seguir mutando».

Para el catedrático, una de las prioridades actuales es clarificar la gravedad y capacidad de transmisión del virus: “Hay que averiguar, por ejemplo, si hay gente que esté pasando la infección de forma asintomática pues eso nos ayudará a conocer mejor cómo se comporta el virus y cómo puede ir evolucionando”.

Sobre la vacuna, pese a las previsiones de desarrollo en 40 días de una Universidad China, Hernández Aguado cree que servirán, en todo caso, “para próximos episodios del virus”. “Al menos en Europa, los controles para un medicamento a administrar en personas sanas son muy estrictos y llevan mucho tiempo”.

Dos mujeres pasean protegidas con mascarillas por Roma. EFE

El mundo en peligro

La parte incontrolable de un brote es la evolución del virus, pero la parte que depende de los humanos es su capacidad de defensa. Si el coronarivus 2019-nCoV mutase en un virus más letal de lo que ya ha demostrado, el mundo no estaría preparado. El pasado mes de septiembre la Junta de Vigilancia Mundial de la Preparación (GPMB, del inglés Global Preparedness Monitoring Board), un grupo de expertos de la Organización Mundial de la Salud y el Banco Mundial hizo público su primer informe al que tituló El mundo en peligro. “A pesar de todos los avances que hemos realizado, el mundo sigue siendo vulnerable», dijo el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS durante la presentación de este primer informe. 

Es importante que los países comiencen a tomar la preparación para pandemias mucho más en serio

Esa es la conclusión de los expertos en salud de la OMS: “El mundo necesita establecer de forma proactiva los sistemas y compromiso necesarios para detectar y controlar posibles brotes epidemiológicos”. «Es importante que los países comiencen a tomar la preparación para pandemias mucho más en serio».

La Junta Mundial de Supervisión de la Preparación se reunió esta semana para discutir el brote actual de coronavirus 2019-nCoV y aunque “elogia la velocidad de la respuesta hasta ahora por parte de los países y la Organización de la Salud (OMS) destaca que “le preocupa que muchos países no estén preparados”. Esta es una de las principales preocupaciones que el coronavirus 2019-nCoV entre con fuerza en un país con un sistema de salud deficitario, como es el caso de la India. La fortaleza de los sistemas de salud es básica para contener los brotes.

También se ha posicionado esta semana un artículo firmado por Lawrence O. Gostin, director del Centro de Salud Pública y Derechos Humanos de la OMS en un artículo en Journal of Americal Medical Association. “El brote de 2019-nCoV actualmente no está bajo control, con un alto riesgo de propagación en China y en todo el mundo”, asegura Gostin junto a otros investigadores. 

Es mejor actuar con decisión ahora que esperar a ver cómo se desarrolla el brote a nivel mundial

“Es demasiado pronto para predecir cuán generalizado y patógeno será 2019-nCov. Es mejor actuar con decisión ahora que esperar a ver cómo se desarrolla el brote a nivel mundial. Más allá de todo, esta amenaza a la salud mundial enseña, una vez más, que es mucho mejor invertir en preparación para prevenir, identificar rápidamente y contener brotes en su origen. Reaccionar después de que una nueva infección se haya extendido ampliamente (quizás exagerando con las prohibiciones de viaje y las cuarentenas) cuesta vidas, recursos económicos y el bienestar de millones de personas actualmente acordonadas en una zona de contagio”,afirma este artículo que urge a una llamada a la acción global.

Muestras de coronavirus. EFE

Un ejercicio con 65 millones de muertos

En octubre de 2019 la Fundación Bill y Melinda Gates junto con The Johns Hopkins Center de Seguridad Sanitaria organizaron un simulacro para mostrar nuestras debilidades para afrontar un estallido de un virus letal. Un ejercicio que quería ser una llamada a la acción con un coronavirus muy agresivo que partía de murciélago se transmitía a un cerdo en una granja en Brasil y terminaba causando 65 millones de muertos.  “La próxima pandemia grave no solo causará grandes enfermedades y pérdida de vidas, sino que también podría desencadenar importantes consecuencias económicas y sociales en cascada que podrían contribuir en gran medida al impacto y el sufrimiento global. Los esfuerzos para evitar tales consecuencias o responder a ellas, a medida que se desarrollen, requerirán niveles de colaboración sin precedentes entre gobiernos, organizaciones internacionales y el sector privado”, decía la conclusión del ejercicio a modo de recomendación para prevenirnos para un futuro que esperemos no se cumpla con el coronavirus chino.

Virus que nos han tenido en vilo

Nuestra vulnerabilidad frente a los virus no es una conclusión a la que se llegue haciendo prospecciones hacia el futuro, nuestra debilidad ha quedado patente con otros virus antes que el coronavirus chino. Hemos vivido brotes y pandemias que han se han cobrado miles de vidas. Estos son algunos, extraídos del libro Virus, de la epidemióloga Marilyn J. Roossinck.