La expectación era enorme. Algo más de dos meses después del inicio de la epidemia se han conocido los primeros datos sobre la incidencia real del coronavirus, es decir, cuántos españoles han pasado la infección. El primer estudio de seroprevalencia del Ministerio de Sanidad, que ha analizado de forma aleatoria a los habitantes de 36.000 hogares, ha encontrado que sólo un 5% de la población ha pasado la infección, aunque con enormes diferencias por territorios entre el 1,4% de Murcia y el 14,2% de Soria.

Desde Sanidad nos advertían ya que esto nos deja “muy lejos de la inmunidad de rebaño”. La protección grupal al coronavirus exigiría que se hubiera infectado alrededor del 60% de la población para que el virus desapareciera por sí mismo. Pero, ¿qué más nos dicen los resultados? El Independiente ha consultado con cuatro expertos en Salud Pública y Epidemiología para desgranar qué implica este primer análisis sobre la presencia del Sars-CoV-2 en la población general.

La prevalencia es incluso más baja de ese 5% porque los test empleados dan hasta un 20% de falsos positivos», apunta el investigador Salvador Peiró

“Los resultados no nos han sorprendido, entre compañeros habíamos realizado nuestras predicciones y coinciden bastante con lo obtenido. Y lo que nos dicen estas cifras es que estamos prácticamente como al principio y toca mantener las políticas de distanciamiento”, afirma Salvador Peiró, doctor especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, quien además apunta a que el porcentaje real de infectados es algo más bajo de ese cinco. «Estos test que se han empleado dan muchos falsos positivos, hasta un 15 o 20% cuando se está testando población con tan baja prevalencia. Este dato se corregirá con la complementación de análisis que el estudio tiene previsto a través de pruebas Elisa, que son más ajustados que los tests rápidos», añade el investigador, miembro de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria Sespas).

Para José Ramón Repullo, profesor de Planificación y Economía de la Salud en la Escuela Nacional de Sanidad, “se podía esperar algo más de infección pero en cualquier caso estos resultados no ofrecen un retrato fiel de la inmunidad conseguida por dos razones, tanto por las limitaciones de los test como por las dudas acerca de si los anticuerpos IgG protegen o no contra la enfermedad».

El «mismo cuidado» en Murcia que en Soria

En todo caso, ese 5% no ha sorprendido a expertos como Salvador Macip, médico e investigador en la Universidad de Leicester y la Universidad Oberta de Catalunya (UOC), quien desde Reino Unido asegura que «los resultados entran dentro de lo esperado, porque todos los países que han hecho estudios de este tipo están obteniendo resultados similares. Y el significado es que en todas partes hay muchas posibilidades de rebrote, nos obliga a estar muy vigilantes».

En todas partes hay muchas posibilidades de rebrote» y «las diferencias entre provincias son irrelevantes», dicen los expertos

En lo que coinciden todos los expertos consultados es en minimizar las diferencias obtenidas entre provincias, que oscilan entre el 1,4 y el 14,2%. «Es irrelevante porque todas están muy lejos de la inmunidad de grupo y porque, además, los datos por provincias con una prevalencia general tan baja dicen muy poco. Estamos hablando de un virus muy artero, que se cuela sobre todo en espacios cerrados donde origina brotes. Hay que hablar en términos más localizados que de provincias para entender cómo actúa», explica Repullo.

Coincide Peiró en que los habitantes de Cádiz, con prevalencias por debajo del 2%, no tienen que «tener más cuidado» que en Soria, donde hay más de un 10% de infectados. «Las medidas son las mismas y están bien orientadas porque el plan de desescalada se planteó para este tipo de prevalencias. No importa tanto ahora cuánta gente se ha infectado sino cuánta gente tienes por la calle capaz de contagiar a los demás, y ahora en Madrid hay más personas contagiosas que en Murcia, por ejemplo», indica Peiró.

Además, en términos de posibles rebrotes, según Peiró «son muy importantes también las propias estructuras de la ciudad, si tienen más medios de transporte masivos o empresas, lugares donde el virus puede entrar y transmitirse con mayor facilidad, así como la capacidad de detectar y aislar en cada territorio, cuantos más casos tienes más dispositivo necesitas para el seguimiento».

Una letalidad inferior a la oficial

Otro de los hallazgos de este estudio, que revela que el Sistema Sanitario ha detectado y tratado poco más del 10% de los casos reales – la estimación es que el virus ha infectado a 2,3 millones de personas – es que la letalidad estaría en torno al 1,2% y no al 11-12% que figura en los informes diarios del Ministerio de Sanidad.

«La mortalidad del virus se calculaba en función de los casos detectados mediante pruebas de PCR y por lo tanto había un sesgo, sin embargo hay que tener en cuenta que el estudio se ha realizado en hogares y no en residencias de mayores, donde la prevalencia será mucho más elevada», indica el epidemiólogo Joan Caylá, miembro de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE).

Una cuarta parte de asintomáticos

Otro de los hallazgos del estudio ENECovid es que el 25% de las personas que daban positivo al test de anticuerpos no habían presentado síntoma alguno. «Este resultado no nos ha sorprendido pero sí implica mayor dificultad a la hora de gestionar la desescalada, porque hace más importante el estricto seguimiento de los contactos», apunta Macip.

Porque romper las cadenas de transmisión implica también detectar a los asintomáticos. «A partir de ahora, cada vez que se detecte un caso sospechoso habrá que llamar a todos sus contactos – tengan síntomas o no – y aislarlos a la espera de que el caso confirme el positivo. A ellos habrá que mantenerlos cinco o seis días aislados a la espera de poderlos testar con efectividad (antes darían negativo) y confirmar su infección. Es un trabajo muy pesado pero cuanto mejor se haga al principio, menos trabajo habrá después», explica Peiró.

Preparados para los rebrotes

Los resultados obtenidos por el estudio no implican, coinciden los expertos, la necesidad de cambiar las estrategias planteadas para la desescalada ni realizar cambios según las prevalencias obtenidas: «La desescalada se había hecho en base a prevalencias como las obtenidas. La situación corrobora que mientras no tengamos una vacuna o tratamientos efectivos tenemos un mando único: el distanciamiento físico es la única herramienta para manejar dos curvas que se entrecruzan, la de los contagios y la de la actividad productiva, y tienen que ir combinándose con sumo cuidado», explica el investigador de Sespas.

Como ya indicaba en El Independiente hace unas semanas Salvador Macip, el éxito de la desescalada no será evitar rebrotes – que los habrá – sino la capacidad para controlarlos: «Rebrotes va a haber y muy posiblemente será necesario hacer reconfinamientos localizados. Tendremos que ser muy flexibles y rápidos para que no se extiendan».

«La siguiente etapa es la de cuidar los espacios cerrados: colegios, hospitales, empresas, especialmente residencias de ancianos donde se concentra la población general. Eso será más importante, aunque se mantengan las medidas generales, para evitar que el virus penetre y se transmita rápidamente», explica el profesor de la Escuela Nacional de Sanidad, que advierte que el Sistema Sanitario afronta esta etapa con muchas carencias: «El sistema sanitario tiene que activarse y no está preparado para ello. Hay un subdesarrollo brutal de la Salud Pública, la vigilancia epidémica de campo está jibarizada y la atención primaria está denunciando la falta de profesionales y medios. Esta es la enorme tarea que espera cuando se consiga aplanar la curva».

Para qué ha servido el estudio

Más allá de sus limitaciones, este estudio – del que se conocen los datos preliminares – ha servido para forjar una imagen de cómo ha penetrado y avanzado el virus en nuestro país. «Sacar conclusiones del estudio es bastante atrevido, pero viendo las diferencias por provincias creo que más que una explicación relacionada con la climatología el virus ha tenido una explicación dinámica, basada en el movimiento de la gente. Madrid no se entiende como un lugar único, hay que pensar en los corredores del Henares, Toledo o Seseña», explica Repullo en relación a la alta prevalencia en Madrid y provincias de alrededor.

«El mapa muestra también cómo el virus se ha extendido mejor en las grandes urbes, tal como ha ocurrido en todas las capitales del mundo. Eso se ve en la situación de Madrid y Barcelona, las ciudades más afectadas», afirma Peiró, donde más se sufrió una explosión repentina de casos.

Para Caylá, el estudio corrobora que «en general, donde más transmisión ha habido la prevalencia es más alta, pero que el porcentaje de población protegida es muy bajo y se hace necesaria la responsabilidad de la gente».

A esa responsabilidad llama también Peiró, que ve «súper previsibles» los brotes localizados en una población donde «entre el 85 y el 98% sigue siendo susceptible de contagiarse. Tenemos que trabajar en la detección y prepararnos para un tiempo largo en el que habrá que seguir con precauciones, al menos de un año o un año y medio hasta que llegue la vacuna», concluye.