«Hay que invertir en optimismo». Es el consejo del locutor radiofónico Pepe Domingo Castaño, que se infectó de coronavirus y sufrió agotamiento, dolores de cabeza tremendos y pesadillas.

Encontró calor en Tere, su pareja, a la que obsequió con unos versos muy especiales por su cumpleaños; y en la gente.

Ha llorado «las lágrimas más agradecidas» de su vida, cuenta este profesional gallego de 77 años en una entrevista con Efe, la cual se publica el día de su segundo nombre y no por una casualidad. «De verdad, lo pasé muy mal, pero lo importante de todo es que al final logré cantar victoria», dice este veterano que ha conseguido incluso que una bebé aprendiese a saludar con su característico «Hola, hooooola».

– Pregunta: Garganta en estado comatoso, la descripción es suya. ¿Ha ido recuperando?

– Respuesta: Ya estoy en plenitud de casi todo. Ya he vuelto a hacer mis ejercicios diarios, mis cuarenta y cinco minutos de cinta de andar, mis paseos… Sólo he tenido problemas más largos con mi garganta, que es donde el bicho se ha cebado más, pero poco a poco he ido recuperando mi tono de voz y este último domingo, el pasado, ya me he sentido casi como siempre en mi regreso a la radio. Hubo momento en los que creí que había perdido el instrumento con el que más trabajo, que es mi garganta, y mi voz.

– P: Cansancio increíble, días sin dormir, sin apetito. ¿No hay palabras para explicar lo vivido?

– R: Fueron bastantes días, pero los más duros fueron cinco en los que todo se recrudeció. No comía, no tenía apetito, las noches eran un martirio por las pesadillas que me rompían el poco sueño que lograba conciliar. Es una sensación extraña la que sientes, como si tu cuerpo no te perteneciese, como si se te estuviese yendo la vida. Luego, todo se complicó aún más con una diarrea muy gorda y unos dolores de cabeza tremendos, además del agotamiento total. De verdad, lo pasé muy mal, pero lo importante de todo es que al final logré cantar victoria.

– P: No podía ni pelar una manzana. Muy gráfico eso.

– R: Te quedas totalmente sin fuerzas. No puedes andar ni unos metros porque te ahogas. Lo de pelar una manzana es un suplicio, porque no eres tú. Es como si te hubieras transformado en otra persona. Todo se compensa cuando recuperas el resuello, abres la nevera y te sirves tu primera cerveza en la terraza con unas aceitunas. Es uno de esos placeres a los que, por cotidianos, nunca le damos importancia y que en cambio en ese momento se convierten en inolvidables. Y no te digo nada cuando me pude tomar mi primer Gin Tonic a la luz de una luna maravillosa mientras le daba gracias a la vida.

– P: ¿Nada mejor que el conforto de su eterna novia Tere (Vega) y de su audiencia?

– R: Es curioso. Ella me cuidó a mí cuando no era dueño de mi cuerpo y yo la cuidé a ella cuando pasó por lo mismo que pasé yo. A veces pienso qué sería de mí si ella no estuviese a mi lado en este y en otros momentos de mi vida en los que todo se viene abajo y crees que todo se acaba. ¡Qué suerte tuve de encontrarla! Pasamos su cumple en plena pandemia y le regalé un centro de flores y un poema que termina diciendo: «Te busco en mi viejo calendario. Y ahí estás tú, oxígeno viviente. Un año más querida. Un año más eterna. Y siento que hasta el bicho se atreve a compartir tu cumpleaños firmando el NEGATIVO en su cuaderno».

 Otro de los momentos mágicos de toda esta tragedia fue cuando volví a la radio por teléfono y se me rompieron el alma y la garganta al sentir el cariño de todo el equipo de «Tiempo de Juego» (Cadena Cope), con Paco a la cabeza, y mientras escuchaba las llamadas de los oyentes, que provocaron las lágrimas más agradecidas de mi vida.

– P: El teletrabajo no es lo suyo. ¿Nada comparable al estudio?

– R: A mí no me gusta hacer radio desde casa y me he negado a que me instalaran el aparato que te permite no ir a estudio. Me falta el calor de la gente, de mi equipo, de mi silla, de mi micrófono, de mis cascos, de mis papeles. de mis anuncios… Por eso intervine varias veces, pero lo hice por teléfono, de la otra manera me da la impresión de que yo no soy yo del todo.

– P: Cerremos con ocio. ¿Cuándo vuelve la «Pandilla Basura» y con qué plan?

– R: Cuando vuelva la Liga volveremos a organizar la cena de los domingos en el Txistu con mi querida «Pandilla Basura», llena de gente buena y divertida. Es una costumbre que mantenemos desde hace muchos años y que estamos echando mucho en falta. Seguro que la primera cena va a ser una auténtica explosión de amistad y cariño. Estoy deseando abrazarlos y besar a todos. El plan es siempre pasarlo bien y aprovechar el tiempo invirtiendo en optimismo y en futuro. EFE