Han transcurrido más de seis meses tras la detección de coronavirus en España y seguimos encontrando rebrotes de la enfermedad. Aunque el rango de edad de los afectados es cada vez menor, las residencias de Clece han tomado medidas para tratar de evitar que esto afecte a sus usuarios y trabajadores. Hace tiempo que realizan periódicamente test rápidos a trabajadores y usuarios. Incluso se han comprado máquinas para realizar pruebas PCR de modo que se puedan obtener resultados preliminares cuando un test rápido dé positivo o si el usuario o trabajador tuviera síntomas compatibles con el coronavirus, vuelve de vacaciones o supone un nuevo ingreso. Esta prueba no sustituye a la que se lleva a cabo en los centros sanitarios pero si una persona tiene síntomas compatibles con el Covid-19, el test PCR permite, en tan solo 20 minutos, confirmar, por ejemplo, que se trata de un resfriado común, y así se evita el aislamiento de la persona puesto que se confirma que no tiene virus activo.

En la mayoría de los centros cuando los trabajadores llegan para iniciar su jornada laboral, deben cumplimentar un cuestionario de autoevaluación para verificar que no tienen síntomas de Covid-19. Se duchan y se cambian de ropa y calzado. Siempre llevan mascarillas FPP II aunque no exista ningún positivo en el centro, pero así extreman las precauciones. También disponen de equipos de protección individual (EPI) que han aprendido a usar correctamente gracias a la formación específica que los técnicos de prevención de Clece han impartido. Debido a la experiencia vivida, las residencias de Clece tienen un stock de seguridad de material para disponer de todo lo que se necesite durante al menos un mes si llegara a interrumpirse el suministro. Aparte de ello, la compañía ha adquirido recientemente una máquina que fabrica 55.000 mascarillas quirúrgicas tipo II al día, con lo cual se garantiza el abastecimiento.

Las residencias de Clece tienen un stock de seguridad de material para disponer de todo lo que se necesite durante al menos un mes si llegara a interrumpirse el suministro»

En relación con los usuarios, se ha procedido a una sectorización o creación de unidades estables de convivencia, esto es, dividir a los usuarios y a los trabajadores en grupos pequeños para que, en caso de detectarse un caso positivo, tanto el aislamiento como las medidas adicionales a adoptar afecten solo a los miembros de ese grupo. A cada grupo de trabajadores se le asigna única y exclusivamente un grupo de usuarios. Lo mismo ocurre con los utensilios que emplean. No obstante se han habilitado zonas de aislamiento en las residencias por si acaso fuera necesario utilizarlas, lo que ayuda a gestionar la distribución de los usuarios.

Otra de las medidas en las residencias de Clece atañe a las visitas, que han visto reducido el tiempo de encuentro a una hora y no se permite que asista más de una persona por residente. Por supuesto el uso de mascarilla es obligatorio así como el mantenimiento de la distancia de seguridad de dos metros en salas habilitadas para ello o en zonas de exterior, en su caso. También se prohíbe a los familiares moverse libremente por las instalaciones.

Ciertamente esto repercute en los usuarios al ver reducido el contacto físico con sus seres queridos. Por eso se han intensificado las llamadas telefónicas y videollamadas. Aparte de esto Clece ha contratado psicólogos que ven a los residentes todos los días y están constantemente pendientes de su estado anímico para intervenir si fuera necesario. Otra medida destinada a mejorar el ánimo de los usuarios ha sido el refuerzo de los equipos de animación que tratan de suplir la disminución de las actividades sociales habituales.

Un área en la que se ha incidido especialmente para reforzar la prevención es la limpieza. En las residencias de Clece se aplican los protocolos de limpieza hospitalarios. Pero además cuentan con luminómetros, cañones de ozono y robots Xenex con tecnología de desinfección de luz ultravioleta (UVC) que logran la destrucción del SARS-CoV-2, que causa el Covid-19 hasta en un 99,99%.

Un caso singular

La residencia de personas mayores gestionada por Clece, La Purísima, se encuentra en Totana, Murcia. Una población que ha sufrido tal volumen de contagios que ha llegado incluso a realizar un segundo confinamiento. Sin embargo, este centro se ha mantenido hasta el momento con cero contagios de coronavirus. Esta residencia empezó aplicando las medidas de prevención al igual que el resto de residencias de la compañía intensificando la limpieza, utilizando medidas de protección, etc. Ante la amenaza de una nueva oleada de contagios surgidos en la localidad, el centro extremó las medidas de prevención. De entrada canceló las visitas, ingresos y traslado de residentes. Se procedió a realizar test rápidos a los usuarios una vez al mes, y tres veces al mes a los trabajadores. Han actualizado el plan de contingencia reservando una planta para residentes que contraigan la enfermedad o tengan síntomas compatibles. A esta planta se accede por un pasillo con una habitación a la entrada del mismo en la que se guardan los EPIs y a continuación otra habitación de descontaminación.

En este punto es importante destacar el esfuerzo invertido por Clece en formación para que los trabajadores aprendieran a realizar una descontaminación correctamente. Según Paloma  Sánchez, directora de la residencia «una de las cosas más peligrosas es la retirada de los EPIs porque el riesgo de contagio al manipularlos es muy alto pero gracias a la formación recibida, los trabajadores se sienten más seguros”. Cuando llevan los trajes estos van perfectamente sellados con cinta americana y antes de quitárselos se pulverizan y se les  aplica una solución jabonosa para minimizar el riesgo de contagio y poder retirarlos con total seguridad.

Una de las cosas más peligrosas es la retirada de los EPIs porque el riesgo de contagio al manipularlos es muy alto pero gracias a la formación recibida, los trabajadores se sienten más seguros»

Adicionalmente se han instalado alfombras impregnadas de solución desinfectante más alfombras de secado en todos los accesos. También hay “aduanas descontaminantes” (pulverizadores de líquido desinfectante, dispensadores de papel, etc.) en todas las salidas/entradas de escaleras, plantas, ascensores, salones…

En esta residencia consideran crucial la puesta en práctica de simulacros de actuación en caso de Covid-19. Cada categoría profesional tiene instrucciones claras para saber cómo actuar de forma perentoria y precisa: qué auxiliares trasladan al usuario; cómo debe ir limpiando el equipo de limpieza,  y desinfectando las zonas por las que se pasa o se ha estado; cómo ponerse el EPI; procedimiento de desinfección de las habitaciones por parte de mantenimiento, etc. Esto ayuda no sólo a agilizar la secuencia cuando sea real, sino que da más confianza a los trabajadores. Como nos comenta la directora “se ha avanzado en que los trabajadores tengan más confianza y emocionalmente han aprendido a reaccionar frente al Covid”.

Para Sánchez “lo más importante es la prevención, tener una buena formación e intensificar la limpieza”. Todo un reto en la situación en la que nos encontramos.