El catedrático de Salud Pública y decano de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad de Barcelona (UB), Antoni Trilla, ha afirmado que «sería extraordinario» disponer de una vacuna para combatir el Covid 19 «a finales de 2021 o principios de 2022».

Antoni Trilla ha pronunciado la lección inaugural del curso 2020-21 de la Universidad de Barcelona con una conferencia titulada Epidemias, pandemias y lecciones en el Paraninfo del Edificio Histórico de la UB, en un acto con aforo reducido.

En la lección inaugural, Trilla se ha mostrado «convencido» de que la investigación biomédica «será la clave que nos ayudará a controlar esta pandemia de manera más rápida y efectiva», informa Efe.

Según el epidemiólogo, «nunca antes se había avanzado tanto y tan rápido en el desarrollo de una vacuna» que «debe ser valorado con todo el rigor en su seguridad y efectividad».

«Mientras no dispongamos de vacunas», Antoni Trilla ha señalado que «las medias de seguridad que debemos emplear todos son sencillas y provienen de más de 500 años de hacer frente a diferentes enfermedades infecciosas».

Por ello, «en el siglo XXI utilizamos medidas del siglo XIV, ahora modernizadas», ha añadido Antoni Trilla, que también es responsable de Epidemiología del Hospital Clínic de Barcelona.

Durante la primera ola de la pandemia, en la estrategia de mitigación que «es salvar vidas y evitar el colapso del sistema sanitario, hemos salvado muchas más vidas de las que pensamos», ha afirmado el científico. Hemos salvado muchas más vidas de las que pensamos», ha afirmado el científico.

Hemos salvado muchas más vidas de las que pensamos», afirma el científico

Citando un estudio del Imperial College, Antoni Trilla ha afirmado que «gracias a las duras medidas de confinamiento, en España se han salvado más de 450.000 vida humanas».

Sobre las restricciones, ha añadido que «seguiremos sufriendo medias de confinamiento», aunque espera que sean de manera mucho más limitada y proporcionada.

El científico se ha referido a la Gripe Española de 1918 como el «peor escenario posible en términos de planificación y control de epidemias», ya que fue la «más devastadora de la historia moderna» y se saldó con una mortalidad «entre 50 y 100 millones de personas» puesto que «aún no estamos de acuerdo con la cifra».

Aquella epidemia supuso una «dura prueba para los ciudadanos, profesionales sanitarios y autoridades» al extenderse la enfermedad «de forma silenciosa o silenciada por todo el mundo» y «el 75 % de las muertes se produjeron en la segunda ola», ha rememorado Trilla.

Entonces, «como ahora», la vida normal de los ciudadanos «quedó muy afectada» y «se pospuso el inicio del curso escolar y universitario, aunque no se suspendió el fútbol», ha añadido.

En el escenario actual la «pregunta y la duda» es «si con la información de la que disponíamos al inicio se podían haber tomado decisiones diferentes» y la respuesta es que «llegamos tarde y ahora lo sabemos» y es «un error que no debemos repetir», ha reconocido el epidemiólogo.