Salud

Qué se espera de HERA, la nueva autoridad europea antipandemias

Desde IS Global y Salud por Derecho reflexionan sobre el nuevo órgano de la Comisión Europea que pretende una mayor preparación y capacidad de actuación frente a emergencias sanitarias.

Un operario municipal realiza labores de desinfección a primera hora de este viernes en la ciudad de Orense.

Un operario municipal realiza labores de desinfección a primera hora de este viernes en la ciudad de Orense. Brais Lorenzo / EFE

Mil millones de euros al año, poca estructura propia y coordinación con la Agencia Europea del Medicamento (EMA) y el Centro Europeo de Control de Enfermedades (ECDC). La nueva «Autoridad europea para la preparación y respuesta ante emergencias sanitarias», HERA, se presentó el pasado jueves en la Comisión Europea como el nuevo órgano orientado a gestionar las lecciones aprendidas con el Covid, con la misión de coordinar y facilitar la respuesta de los distintos países ante amenazas sanitarias.

Una de las principales características de este nuevo organismo es que no se trata de una Agencia, sino un servicio interno de la propia Comisión. Este fue uno de los aspectos desvelados en la presentación, así como el presupuesto – mil millones de euros anuales y la capacidad de movilizar hasta 50.000 de los Estados y otros programas europeos hasta 2027 -. En la presentación, la comisaria europea de Salud, Stella Kyriakides, también destacó su vocación de estrecha coordinación con la EMA y el ECDC así como de trabajar conjuntamente con terceros países o hacer un diálogo «más firme y estructurado» con las farmacéuticas.

Sobre estos aspectos hemos pedido opinión al Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) y a la Fundación Salud por Derecho, implicadas en la mejora de las políticas de salud.

El director general de ISGlobal, Antoni Plasència, fue el pasado mayo uno de los firmantes de una carta en la revista científica The Lancet donde abordaba junto a la Red Europea de Institutos de Investigación en Salud Global y la Liga de Universidades Europeas de Investigación el papel que a su juicio debía jugar esta nueva entidad.

Su texto hablaba de cinco pilares para la respuesta europea. En primer lugar, innovación tecnológica y respuesta rápida, la armonización de las políticas en todos los Estados miembros, tener mecanismos de seguimiento y respuestas conjuntas, una visión más allá de Europa que vislumbre y monitorice posibles amenazas y educación y formación trasversales.

Unos pilares que, tras conocer los primeros datos sobre HERA, Antoni Plasencia cree que puede encajar con sus planteamientos: «El modelo por el que se ha optado tiene que ver con empezar a funcionar lo ante sposible y que esté suficientemente integrado con el resto de órganos (ECDC y EMA). En este sentido nos parece buena noticia y en la línea de lo que habíamos pedido», afirma.

«Una de las competencias establecidas para HERA es la de conformar una especie de foro industrial donde se enfoque una visión de innovación e industrialización. Quizás encuentro a faltar, pero espero que se concrete ahí, una mayor representación de la sociedad civil».

Desde esa sociedad civil habla también la investigadora de Salud por Derecho Irene Bernal, quien se felicita por la puesta en marcha de un proyecto «que viene a sumar a los esfuerzos de la Comisión Europea por responder a la actual y a futuras crisis de salud». Sin embargo, les preocupan aspectos como la posibilidad de HERA de actuar de forma autónoma «sin la necesidad de un escrutinio por parte del Parlamento Europeo». «Nos preocupa cómo se va a realizar el control y seguimiento de ese dinero [6.000 millones de euros hasta 2027 más la posibilidad de movilizar más de 40.000 millones adicionales] y sobre todo nos preocupa que el Parlamento, el órgano que mejor representa a los europeos y europeas, quede excluido de ese control. La transparencia y la rendición de cuentas debe estar asegurada», afirma Bernal.

HERA establece que los Estados deben preparar sus planes de actuación y ahí también Plasència muestra alguna inquietud. «Hay países que se están poniendo las pilas en Europa, como Italia o Alemania. En España ese trabajo aún no se está viendo y creemos que los fondos Next Generation y EU deberían servir para reforzar estas capacidades», afirma el director de ISGlobal.

Para liderar esa organización se postuló, aunque no con una candidatura oficial, Barcelona, para lo que ISGlobal ofreció su apoyo en caso de que se planteara. Finalmente no hay sede oficial puesto tampoco hay agencia (ya que es un órgano interno de la Comisión) pero Plasència cree que las grandes ciudades «deberían implicarse más, se ha visto con la pandemia que son nodos de concentración y distribución de virus y sería una buena oportunidad para crear una red común de ciudades y potenciar su papel».

Dar más fuerza a los Estados frente a las farmacéuticas o aumentar la capacidad de negociación es otro de los aspectos clave que, según Bernal, debe jugar una autoridad así. «Echamos de menos condicionalidades relativas a la gestión de la propiedad intelectual. Hay que recordar que los productos que vengan de HERA contarán no solo con financiación pública, también con estructuras para ayudar a las empresas a responder a la demanda de producción. ¿Qué haremos con todos esos recursos públicos? ¿Pagaremos dos veces por ellos? Es decir, ¿pagaremos su investigación y producción y luego los compraremos pagando de nuevo cantidades injustificadas? Esto nos preocupa y mucho», incide la portavoz de Salud por Derecho.

Por otro lado, tanto Bernal como Plasència consideran importante que esta autoridad desempeñe un papel que vaya más allá de las fronteras de la Unión Europea. «Otro de estos elementos es la falta de condicionalidades a la financiación que garanticen que los productos desarrollados sean asequibles y accesibles para todas las personas que los necesiten», incide Bernal.

También Plasència plantea su expectación en relación a la colaboración con terceros países, cuyos detalles no se han concretado. «Seguimos pendientes de ver cómo se desarrolla la regulación de la colaboración con países en desarrollo para facilitar el acceso de las vacunas». Con Europa ya vacunada en más del 70%, la lucha contra la pandemia tiene su escenario central en los países en desarrollo, pese a que 3.700 millones de vacunas corren el riesgo de caducar.

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