El pasado 1 de octubre la farmacéutica estadounidense Merck y Ridgeback Biotherapeutics anunciaban los prometedores resultados de los ensayos de su antiviral contra el Covid, Molnupiravir. La que podría convertirse en la primera pastilla contra el Covid consiguió reducir en un 50% el riesgo de hospitalización y muerte en adultos de riesgo no hospitalizados y con Covid leve y moderada.

Unos resultados esperanzadores para una enfermedad en la que, a diferencia de las vacunas, no se han aprobado medicamentos eficaces para la mayoría de la población. Los tratamientos siguen siendo un reto y éste abre nuevas posibilidades para una pandemia en la que se siguen produciendo cerca de 350.000 nuevos casos diarios, según Worldometers.

Sin embargo este nuevo tratamiento tiene de nuevo un precio muy alto, 700 dólares por paciente, que puede dificultar su acceso global desde todos los países y que un estudio preliminar estima que multiplica por 35 el precio que tendría un medicamento genérico, basándose en el precio de coste y sumando impuestos y costes de importación del principio activo.

Son Melissa J Barber y Dzintars Gotham, investigadores especializados en acceso a medicamentos de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard y del King’s College Hospital de Londres. El ensayo, que aún no ha sido revisado por pares, estima los costes de la pastilla en 19,99 dólares, con el coste de producción, un 10% de beneficios y un 27% de tasas sobre los beneficios. El coste de producción de la cápsula sería de 44 céntimos de dólar y el del tratamiento (40 cápsulas), de algo más de 17 dólares.

Desde España, la presidenta de la campaña de acceso justo a los medicamentos Salud por Derecho, Vanessa López, considera que pese a que el estudio aún no está revisado, los investigadores son «muy solventes en estimación de costes» y lo que muestra su investigación es que «es una evidencia más de la especulación que rodea al precio de los medicamentos».

López califica de «indignante» el sobrecoste del medicamento y que «va a limitar aún más el acceso a un fármaco necesario en medio de una pandemia». La farmacéutica ha anunciado que hará acuerdos de licencia voluntaria con países en desarrollo, lo que implica que puedan establecerse precios diferenciales en estos países, aunque la portavoz de Salud por Derecho incide en que «estos precios nunca llegan a ajustarse a lo que serían precios accesibles y justos».

Este caso recuerda al de otro antiviral, remdesivir, aprobado para adultos hospitalizados por Covid. La farmacéutica Gilead fijó el coste del tratamiento en más de 2.000 euros aunque un estudio de la Universidad de Liverpool había estimado el coste de producción en unos cinco euros.

«Además, en este sobrecoste hay que tener en cuenta que la investigación se realiza muchas veces con fondos públicos y en el caso de Monulpiravir una ONG americana ha fijado en 35 millones de dólares la aportación pública a su investigación entre 2013 y 2020», explica López.

Se trata de la ONG Knowledge Ecology International (KEI) que explica en su web que la investigación en este antiviral, probado contra la gripe y otras enfermedades infecciosas durante siete años en animales, se benefició de dinero público a través de la Universidad de Emory. 35 millones de dólares durante siete años que darían derecho, según KEI, a que el Estado americano reivindicara mejores precios en la adquisición del prometedor antiviral.