Salud

La OMS pide que se donen vacunas a los países pobres antes de ponerlas a niños y adolescentes

Un niño se vacuna en Ecuador.

Ecuador ha empezado ya la vacunación de los niños. EFE/Juan Diego Montenegro

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha emitido hoy un amplio comunicado sobre la vacunación a niños y adolescentes, a pocos días de que, como se prevé, la Agencia Europea del Medicamento autorice la primera inyección para niños menores de 12 años en Europa, la de Pfizer.

La OMS analiza las evidencias existentes sobre el beneficio individual y colectivo de la vacunación a los menores y concluye que «como cuestión de equidad global, mientras muchas partes del mundo se enfrenten a una escasez extrema de vacunas, los países que han logrado una alta cobertura de vacunas en sus poblaciones de alto riesgo deben priorizar el intercambio global de vacunas Covid a través de la instalación COVAX antes de proceder a vacunación de niños y adolescentes con bajo riesgo de enfermedad grave».

El informe asegura que la decisión de vacunar niños y adolescentes «tiene que priorizar la vacunación completa de los grupos de riesgo a través de la vacunación primaria y si la efectividad decae, a través de dosis de refuerzo».

La organización recuerda que los niños pasan el Covid de forma leve y que los casos de enfermedad grave y muertes son muy escasos. Refleja un análisis de casos disgregados por edades a nivel mundial entre el 30 de diciembre de 2019 y el 25 de octubre de 2021 en el que se muestra que los niños menores de cinco años representan el 2% de las infecciones y el 0,1% de las muertes. Entre cinco y 14 años son el 7% de las infecciones y otro 0,1% de las muertes y entre 15 y 24 años son el 15% de las infecciones y el 0,4% de las muertes. A nivel global, indica la OMS, las muertes en menores de 25 años representan menos del 0,5% de las muertes globales.

La OMS, que ha elaborado este informe junto al apoyo del grupo de asesoramiento técnico y estratégico de salud y nutrición en maternidad, recién nacidos, niños y adolescentes, explica también que el número de casos asintomáticos o muy leves puede ser mayo por falta de identificación. E indica también que aunque se ha sugerido que los neonatos pueden ser un grupo de riesgo para el Covid, debe tenerse en cuenta que los niños menores de cinco años tienen más riesgo de patologías respiratorias, incluida la neumonía, que pueden hacer que se confunda la información.

En relación al covid persistente o el síndrome inflamatorio multisistémico (PIMS-TS), recoge que normalmente tienen que ver con condiciones de riesgo preexistentes.

El informe sí llama la atención sobre que los niños, pese a su bajo riesgo, han sido «desproporcionadamente afectados por las medidas de control» de la pandemia y habla de los riesgos para ellos de cierre de colegios.

Mientras que las vacunas han dado resultados en ensayos de eficacia e inmunogenicidad «similar o superior a la de los adultos», el informe recuerda los casos raros de miocarditis y pericarditis, ocurridos sobre todo en varones de más de 16 años.

El informe señala que los beneficios individuales de la vacunación en los niños son «mucho menores que los de vacunar a los adultos mayores» y llama a tener en cuenta aspectos de «equidad global». «Cualquier guía de priorización de vacunas, incluidas las dosis de refuerzo, no pueden ignorar las profundas inequidades en el acceso a las vacunas. Mientras que los países de altos ingresos expanden sus programas de vacunación a niños y adolescentes, la mayoría de países en desarrollo no tienen suficientes vacunas para ofrecer una vacunación primaria a sus grupos de alto riesgo, incluyendo mayores y sanitarios que son solo una pequeña parte de su población».

Reducir la transmisión intergeneracional también es un objetivo de la vacunación de niños y adolescentes, señala el informe, aunque recoge que con la variante Delta «los casos de contagio en casa con vacunados fueron un 50% menor que sin vacunar» y señala por ello que los profesores, familiares y otros adultos en contacto con niños y adolescentes deben ser vacunados.

En definitiva, la OMS dice que los países deben tener en cuenta su situación epidemiológica antes de programar la vacunación y subraya la importancia de no interrumpir la educación de niños y adolescentes, con medidas correctas para minimizar la transmisión.

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