Del mismo tamaño y visualmente exactos a los reales, pero sacados de la impresora. Así son las mandíbulas, los hígados o pulmones que se imprimen en el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona para ayudar a los médicos en cirugías complejas. El primer órgano salió de sus impresoras en 2013 pero la producción ha ido creciendo y en 2021 imprimieron más de 200. Ahora acaba de recibir la licencia de la Generalitat de Cataluña y de la Agencia Española de Medicamentos para fabricarlos y suministrarlos a otros hospitales. Es el primer hospital que lo consigue en la región.

Estos «modelos anatómicos» se diseñan a partir de pruebas de imagen. «Todo parte de una resonancia o un TAC, con la participación de los radiólogos obtenemos un modelo en tres dimensiones virtual que puede servir por sí mismo o para imprimirlo en 3D», explica Arnau Vallés, responsable de la Unidad 3D del centro hospitalario.

Modelo de rostro impreso por la unidad 3D del Hospital San Joan de Deu.
Modelo de rostro impreso por la unidad 3D del Hospital San Joan de Deu.

«Podemos reproducir casi cualquier órgano del cuerpo y la dimensionalmente es igual al real. El reto que tenemos es mejorar el comportamiento de los tejidos de partes blandas», explica Vallés.

Entre los materiales que utilizan destacan los termoplásticos, resinas, siliconas y cerámicos pero están investigando, explica el científico, «junto a universidad es en el desarrollo de nuevos materiales que mejoren las texturas y el comportamiento».

Estos órganos sirven especialmente a los cirujanos para planificar y practicar sus operaciones en quirófano. Por ello, además de los órganos, se pueden imprimir reproducciones de tumores que los médicos tengan que cortar o extirpar. «Lo que podemos hacer con los órganos es imprimirlos resaltando con algún color una parte concreta del tumor o los vasos», explica Vallés, facilitando la labor de los médicos.

Reproducción 3D de un tumor.
Reproducción 3D de un tumor. Hospital San Joan de Deu

«Una de las operaciones en las que se utilizan estos modelos habitualmente es en el avanxamiento de mandíbula. Con la réplica el cirujano puede practicar y enseñársela al paciente para que vea lo que va a hacerle», explica el responsable de la Unidad 3D.

El certificado que acaba de recibir el hospital llega después de que se regulara este procedimiento de fabricación en el marco europeo. Hasta entonces se realizaba en el marco de la investigación.

Otra de las utilidades de estos modelos es la docencia, para que los estudiantes puedan practicar de forma simultánea lo que el docente les enseña. Recientemente el hospital organizó un curso en el que los participates pudieron operar a un modelo de rostro de niño con una deformación en la mandíbula. “Esto abre muchas posibilidades en el mundo de la docencia. Hasta ahora, los asistentes a un curso tenían que mirar cómo el ponente hacía la intervención, pero no podían reproducirla de forma simultánea y experimentar las dificultades que les iban surgiendo para intentar resolverlas. Creo que es una herramienta que, junto con la simulación, puede cambiar mucho el mundo de la docencia clínica”, señala en un comunicado del centro Josep Rubio, Jefe de Cirugía Maxilofacial del Hospital Sant Joan de Déu.

Hasta ahora el hospital ha realizado reproducciones de intervenciones de cirugía maxilofacial, ortopédica y traumatológica, plástica, odontológica, fetal, neurológica y cardiológica. Para ello ha utilizado cinco impresoras 3D de diferentes tecnologías.

Aunque es un paso más, Vallés asegura que el centro está investigando para la producción de órganos bioartificiales que puedan implantarse en lugar de órganos humanos. «Estamos trabajando con universidades. Lo primero que llegará son huesos o cartílagos, para órganos aún quedan años», afirma.