Salud

Ana Fernández-Sesma: "La pandemia acabará cuando se acepte un número de muertes como asumible"

Ana Fernández-Sesma, viróloga e investigadora del Hospital Monte Sinaí de Nueva York.

Ana Fernández-Sesma, viróloga e investigadora del Hospital Monte Sinaí de Nueva York. cedida

Salmantina afincada en Nueva York, la viróloga Ana Fernández-Sesma atiende a El Independiente desde su despacho en la Facultad de Medicina del Hospital Monte Sinaí. Allí lleva más de dos décadas investigando distintos virus como el dengue, la influenza o el zika y ahora, además de la investigación, participa en eventos a pie de calle para convencer a los estadounidenses dudosos con la vacunación. «Es muy importante ofrecer a la gente información veraz para que decida, aquí hay muchos indecisos y la política ha entrado en el debate, lo cual lo perjudica muchísimo», afirma.

Fernández-Sesma subraya que pese a que «ómicron ha conseguido evadir un poco la inmunidad de las vacunas, cada vez tenemos más datos de que tener las tres dosis es la mejor opción para protegerse. Aunque dos dosis más la infección o cualquier tipo de inmunidad va a ayudar algo. Lo que estamos viendo es que son los no vacunados los que presentan los cuadros más severos de infección».

Tener las tres dosis es la mejor opción para protegerse»

La expansión de ómicron, con datos de contagios imparables allá donde entra, han hecho que se ponga en cuestión el papel de las vacunas, pero la viróloga incide en que «las vacunas no se diseñaron para evitar el contagio. Había mucha urgencia en solucionar el problema grave, que era la hospitalización y la muerte».

La curvas de relación entre hospitalizaciones y muertes muestran cómo las vacunas están cumpliendo su papel y la viróloga cree que esta inmunidad, junto a la influencia de la variante ómicron, de la que cada vez hay más evidencias sobre su menor agresividad, están cambiando la enfermedad. «El Covid está cambiando. Los síntomas que se ven son muy parecidos al catarro y ya muy poca gente pierde el olfato o el gusto. Esto indica que la enfermedad es diferente, no afecta a los mismos órganos». Fernández-Sesma trabaja en el Monte Sinaí junto al también virólogo Adolfo García-Sastre – quien además es su marido -, que relataba acerca de este cambio en una entrevista reciente con El Independiente.

Si bien es cierto que las terceras o incluso cuartas dosis de la vacuna están generando un gran debate, la viróloga cree que son decisiones difíciles de tomar y que «quizás mucha gente está necesitando más la tercera dosis porque por la urgencia se decidió dar las dos dosis en un período corto. Quizás se apuró demasiado y la segunda no fue lo que llamamos realmente un boost (refuerzo) al todavía en el periodo primario de generación de respuesta inmune. Para estos, el boost ha sido realmente la tercera dosis».

No creo que encontremos una vacuna totalmente esterilizante»

Frente al santo grial de una vacuna que evite 100% los contagios, la salmantina se muestra escéptica. «No creo que encontremos una vacuna totalmente esterilizante, porque si ha surgido una variante con la que te infectas aunque te hubieras infectado antes estamos ante un virus contra el que será muy difícil tener inmunidad esterilizante, porque ni el mismo virus protege totalmente contra la siguiente variante». El punto de inflexión para «cambiar realmente los números» opina Fernández-Sesma será gracias a los tratamientos. «Estamos ya en una situación en la que los tratamientos pueden marcar la diferencia. Ahora se puede evaluar su efecto, no como cuando había una emergencia».

Mientras la sexta ola empieza a declinar en España, cada vez más se empieza a pensar en que esta onda sea la última. Fernández-Sesma comparte esta percepción con cautela. «Se actúa así porque cada vez hay más gente protegida, en Europa o Estados Unidos el porcentaje de vacunados es muy alto y también ha circulado muchísimo el virus. Eso se une a que la siguiente ola que pueda venir no pillaría en invierno, que es la peor época del año, por lo que la gente estaría más en exteriores, el virus encontraría aún más gente vacunada y con tercera dosis y por tanto irá a mejor», explica, «además son ya dos años y en otras pandemias o epidemias tampoco se ha visto que se extienda años y años con la misma intensidad».

La gente está muy ofendida que se hable de gripalizar el Covid como trivializar y no creo que sea trivializar»

Tanto Europa como el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, han empezado a hablar de cómo convivir con el virus en el futuro próximo. «Gripalizar el Covid» se ha convertido en un debate entre quienes creen que es momento de cambiar la forma de gestionar la pandemia y quienes defienden que aún no es el momento. «La gente está muy ofendida que se hable de gripalizar el Covid como trivializar y no creo que sea trivializar. Creo que el covid es parecida a una gripe mala, como algunas que ha habido. La gripe en EEUU mata a 45.000 personas cada año, hay muchas enfermedades con las que convivimos, quizás hay que pensar que son esas las que se están trivializando».

La viróloga subraya que «al principio de la pandemia se podía pensar que íbamos a acabar con el virus pero ahora ya no. Se acabará la pandemia o se va a declarar el final de la pandemia no porque deje de haber muertos por SARS-CoV2 sino porque llegará un momento en que se acepte un número de muertes u hospitalizaciones como asumibles», señala.

Igual que nos tomamos un ibuprofeno si tenemos fiebre, nos pondremos una mascarilla si estamos malos»

Lo que quedará si acaban las restricciones y se deja de manejar el Covid como una pandemia serán «quizás restricciones que se puedan poner en un momento determinado y medidas individuales. Poco a poco se ha apreciado el valor de tener una barrera física frente a lo que puedes pasarle a otra persona e igual que nos tomamos un ibuprofeno si tenemos fiebre, nos pondremos una mascarilla si estamos malos. Porque ha sido muy traumático y largo el proceso».

Si bien se muestra optimista sobre el futuro, la experta en virus considera que la cautela y la vigilancia son importantes. «Normalmente cuando un virus salta de especie es más agresivo y poco a poco se vuelven más contagiosos y menos patológicos. Eso es lo que ha pasado hasta ahora, no hemos tenido una variante que fuera más letal que la anterior. Pero los virus mutan al azar y nada impide que en unos meses pueda surgir una variante con una mutación en un receptor que del sistema nervioso que provocase una nueva enfermedad difícil de tratar. Pero eso hasta ahora no ha sucedido con el SARS-CoV2 y no ha sido por falta de oportunidades», concluye.

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