Salud

La incidencia se dispara desde el fin de la mascarilla en interiores y expertos piden "rectificar"

Aglomeración de gente sin mascarillas durante la celebración de Sant Jordi en Barcelona el 23 de abril.

Aglomeración de gente sin mascarillas durante la celebración de Sant Jordi en Barcelona el 23 de abril. Lorena Sopêna / Europa Press

Hace 15 días que la mascarilla dejó de ser obligatoria en interiores y desde entonces, la incidencia en los mayores de 60 años se ha disparado desde los 505 casos el 19 de abril a 790 en los últimos datos de este martes 3 de mayo. La situación es muy desigual, con Murcia y Navarra superando los 1.500 y hasta nueve comunidades autónomas por encima de 1.000 casos a 14 días.

La pandemia está en una clara fase de ascenso aunque los expertos no lo achacan solo a la retirada de los cubrebocas. El doctor en Salud Pública Salvador Peiró califica de «enorme» el incremento de la trasmisión aunque subraya el sesgo de los datos (solo de mayores de 60 y menos pruebas y lo achaca igualmente a una combinación de factores, «la retirada de medidas, como aislamientos de casos y contactos, mascarillas en interiores, aforos, etc. junto a un extraordinario incremento de las interacciones entre personas (fiestas, puentes, encuentros, festivales, jornadas y congresos.

«El fin de la obligación del uso de mascarillas en interiores ha sido la guinda del pastel. Pero la cosa se empezó a torcer cuando cambió la estrategia de vigilancia [28 de marzo] que eliminó las cuarentenas de los asintomáticos y dejó de contabilizar todos los casos», afirma el epidemiólogo Daniel López-Acuña, ex director de Emergencias Sanitarias de la Organización Mundial de la Salud.

Cambiar el sistema de vigilancia también es un «gran error» para el especialista en Medicina Preventiva y profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública, Joan Carles March: «La información es la base para tomar las decisiones adecuadas y no la tenemos».

Y es que desde que se produjo el cambio, el Ministerio de Sanidad solo informa dos veces por semana de la incidencia en mayores de 60 años (solo a ellos se prescriben pruebas diagnósticas) y casos graves de hospitales. «Sin estos datos no sabemos si ahora mismo estamos entrando en una nueva ola o si son brotes que van a bajar», señala March.

Los datos disponibles de los últimos 15 días, no obstante, dibujan la situación en los mayores de 60 años y cómo ésta empeora a medida que avanza la edad. Mientras que en los sexagenarios la incidencia es de 636, en los septuagenarios sube a 839 y entre quienes tienen más de 80 años la incidencia supera los 1.000 puntos.

En el caso de la hospitalización, el aumento ha sido menor en proporción aunque también va en ascenso. Desde el 18 de abril, último día de mascarillas obligatorias en interiores la ocupación en planta ha aumentado un punto de 4,6% a 5,6% en dos semanas. La ocupación de las UCI han subido ligeramente del 3,8 al 4%.

La incidencia está siendo especialmente elevada a medida que avanza la edad, algo que López-Acuña relaciona con la caída de la inmunidad: «Este aumento la incidencia coincide con una caída de la inmunidad en los mayores de 80 años y eso hace que sea aún más urgente empezar con la cuarta dosis, al menos en este grupo de edad y personas inmunodeprimidas. Además de seguir insistiendo en completar a vacunación que quedan aún por administrar casi la mitad de las dosis de refuerzo y más de la mitad de las segundas dosis en niños de cinco a 11 años».

Medidas para mejorar la situación

Si bien March cree que fue «precipitada» la retirada de mascarillas en interiores, cree que ahora sería necesario «que las comunidades autónomas hablen con los servicios de prevención de riesgos laborales para fomentar el uso de mascarillas en el interior de empresas, puesto que no parece que el Gobierno vaya a rectificar, lo que sería lo ideal».

López-Acuña también opina que «habría que rectificar y recuperar el uso de mascarilla en interiores, además de la contabilización de todos los casos y aislar a todos los positivos».

A March le preocupa «la gran positividad en las pruebas y las diferencias en el diagnóstico entre comunidades». Y es que comunidades como Asturias realizan en torno a 1.600 pruebas semanales por cada 100.000 habitantes mientras que otras como Andalucía no llegan a 600: «Necesitamos hacer más pruebas».

Salvador Peiró, quien se muestra más favorable a la situación de medidas actuales, sí echa en falta algo que califica indispensable en esta fase. «Lo que no tiene sentido con la transmisión que tenemos es que las administraciones sanitarias no estén haciendo campaña sobre las medidas que ellas mismas ‘recomiendan'», afirma en relación a la necesidad de que las personas afectadas continúen llevando mascarilla o reduzcan al máximo sus contactos.

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