Salud

Un ensayo español prueba que una crema contra la dermatitis es eficaz contra un cáncer cutáneo

Evolución de una micosis fungoide tratada con pimecrolimus, la crema contra la dermatitis.

Evolución de una micosis fungoide tratada con pimecrolimus, la crema contra la dermatitis. Hospital 12 de Octubre

La micosis fungoide es el tipo de linfoma cutáneo más frecuente. En esta enfermedad, los linfocitos T se vuelven cancerosos y atacan a la piel. Primero provocan una erupción cutánea poco palpable, que va evolucionando lentamente hasta lesiones prominentes con forma de seta. En los casos más avanzados, el daño puede pasar a la sangre o los ganglios y poner en peligro la vida del paciente.

El riesgo de gravedad y el largo tiempo con el que los pacientes conviven con la enfermedad, que alcanza los 2o o 30 años, son clave en la importancia de este nuevo hallazgo español coordinado desde el Hospital 12 de Octubre de Madrid. Un ensayo clínico publicado en The Lancet Haematology ha demostrado la eficacia de una crema usada en la dermatitis atópica para reducir las lesiones cancerosas en la fase inicial de la micosis fungoide.

La eficacia hallada por el tratamiento con pimecrolimus (nombre del principio activo de la crema) ha sido del 56% en los 39 pacientes participantes en este ensayo fase 2 de los hospitales madrileños 12 de Octubre, Fundación Jiménez Díaz, Puerta de Hierro y el Marqués de Valdecilla de Santander. Todos ellos vieron significativamente reducidas sus lesiones y no se registraron efectos secundarios significativos, apenas un 8% de irritación o escozor.

Si bien el porcentaje del 56% puede parecer modesto, el dermatólogo e investigador coordinador del ensayo, Pablo Ortiz, destaca que «con esta enfermedad los pacientes pueden convivir una media de 20 años, a lo largo de los cuales algunos tratamientos dejan de funcionar y necesitan alternativas. Esta es un arma más, nueva y bastante segura por lo que hemos podido demostrar».

Y es que actualmente entre los tratamientos más utilizados están los rayos UVA junto a un fármaco fotosensibilizante o corticoides de alta intensidad. «En el primer caso la mejora puede incluso llegar al 80%, pero los rayos UVA envejecen la piel y son cancerígenos. Los corticoides tienen una eficacia del 60-70%, pero adelgazan y atrofian la piel y potencialmente pueden dañar el hueso. En ambos casos, además, tras algún tiempo pueden dejar de funcionar», explica el dermatólogo del 12 de Octubre.

Un hallazgo con origen en 2014

Esta historia de éxito comenzó hace ya ocho años, en 2014, cuando un equipo de los cuatro hospitales halló una mutación en el gen PLCG1 característica de esta enfermedad. La existencia de este gen suponía la activación de una vía molecular potencialmente capaz de inhibirse con tratamiento farmacológico.

Los investigadores comprobaron tanto in vitro (en cultivos celulares) como en animales que efectivamente los fármacos inhibidores evitaban el crecimiento de las lesiones y patentaron su hallazgo, que dio lugar al ensayo clínico que ahora acaba de terminar.

En aquel momento, el equipo de Ortiz se topó con dificultades como que la Agencia del Medicamento Estadounidense (FDA) tenía una «recomendación fuerte» contra el uso de este fármaco en la micosis fungoide. «Había dudas porque no se sabía si un tratamiento continuado con este fármaco podía potenciar la aparición de linfomas. Nosotros queríamos usarlo precisamente contra un linfoma, por lo que era un cambio de paradigma y nos costó aceptar el reto de iniciar el ensayo», subraya el dermatólogo.

Finalmente lo hicieron y el resultado de este ensayo en fase 2 ha sido satisfactorio. «Ahora queda en manos de la industria, que puede utilizar este ensayo para poner en marcha uno de fase 3», explica Ortiz. En España este fármaco lo comercializa el laboratorio Viatrix, que en su día cedió el producto a los investigadores para la realización del ensayo fase 2, como explica Ortiz. «Es una hazaña que hallamos podido hacer este ensayo desde el ámbito de la investigación, ahora la industria tiene una oportunidad para conseguir completar los ensayos y que el fármaco pueda llegar de forma masiva a los pacientes».

Esta enfermedad tiene una incidencia de entre cinco y 10 casos por millón de habitantes al año y Ortiz afirma que «aunque la mayoría viven entre 20 y 30 años tras el diagnóstico, no hay ahora mismo en España registros que permitan establecer su prevalencia».

Además de esta línea, desde el Hospital 12 de Octubre destacan que las conclusiones de este ensayo clínico fase 2 pueden iniciarse nuevos estudios para analizar si el fármaco, solo o combinado con otras opciones terapéuticas, puede ayudar en el tratamiento de este tipo de cáncer de piel en fases ya avanzadas o cuando la enfermedad se disemina en ganglios, órganos o
sangre. Además, puede ayudar a predecir el perfil de aquellos pacientes que pueden no responder a la medicación y buscar terapias alternativas.

Te puede interesar

Comentar ()