Salud

Jordi Miró, experto en dolor crónico infantil: "La prevalencia está aumentando"

El director de la Cátedra de Dolor Infantil URV - Fundación Grünenthal adelanta datos de una nueva investigación que apunta a que el 46% de los niños y adolescentes tiene algún tipo de dolencia recurrente.

La prevalencia del dolor crónico en la infancia está aumentando.

La prevalencia del dolor crónico en la infancia está aumentando. pxhere

Convivir con dolor es un sufrimiento que se asocia sobre todo a la edad adulta y, más aún, a la avanzada. Sin embargo, los niños también lo sufren y el dolor crónico es más frecuente de lo que parece. El último gran estudio publicado en España en este campo hablaba de una prevalencia del 37,7%, uno de cada tres niños y adolescentes entre ocho y 16 años. El dolor crónico grave que afectaba a la vida normal era sin embargo del 1,1%.

Pero estos datos, publicados en The Journal of Pain en 2008, están aumentando. Así lo explica a El Independiente el coautor del estudio, Jordi Miró. Actualmente dirige la Cátedra del Dolor URV – Fundación Grünenthal y está ultimando una investigación que apunta a un gran aumento del dolor crónico: «Los datos aún no están publicados pero muestran ratios de un 46% de dolor crónico en la infancia y adolescencia y un 5% con alto impacto en su vida en un trabajo en niños de ocho a 18 años. Los datos, en consonancia con otros estudios internacionales, indican que la prevalencia está aumentando».

Jornada Nacional de Dolor Infantil

Según los datos de 2008, las tres localizaciones de dolor más frecuentes fueron las extremidades inferiores, la cabeza y el abdomen. Aquel estudio se realizó en Tarragona, con datos de 561 niños y adolescentes de ocho a 16 años. El dolor crónico se estimó como el recurrente en los anteriores 90 días, al menos una o dos veces al mes.

Miró, que participó hace unos días en la Jornada Nacional de Dolor Infantil, subraya la importancia de este aumento: «El aumento podría tener relación con el rango de edad o los métodos de recogida de la información, pero en efecto el aumento coincide con otros estudios que reflejan la misma tendencia en todo el mundo».

El grupo de Miró publicó en 2018 un estudio basado en datos estadounidenses de tendencias en dolor crónico de espalda en adolescentes, desde 2001 a 2014. El resultado se publicó en Journal of Pain en enero de 2022 y recogió un aumento constante de la prevalencia. El porcentaje de jóvenes con esta dolencia pasó de 18,3% en 2001 a 19,3% en 2005, 20,3% en 2009 y 21,6% en 2013. El dolor crónico de espalda era algo más frecuente en chicas (21,9 frente a 17,8%) y en los mayores (25,5% de los de 15 años frente a 14,5% en los de 11 años).

Qué causa el dolor crónico infantil

Se sabe cuáles son las partes del cuerpo donde se sufre más dolor crónico. Son la cabeza, el abdomen y las extremidades. Sin embargo no hay unas causas determinadas del dolor crónico infantil, según el director de esta cátedra: «Cualquier enfermedad puede dar lugar a un dolor crónico, porque cualquier dolencia que da lugar a un dolor agudo puede dar un dolor crónico. Un dolor crónico no es más que un dolor agudo que no se ha resuelto satisfactoriamente con los tratamientos médicos más sofisticados».

La cuestión, si no hay unas enfermedades causantes concretas, es que son las personas las que están o no predispuestas a desarrollar un dolor crónico. «Depende de la enfermedad, de la intensidad del dolor pero también de la persona. Los factores que intervienen son fundamentalmente psicosociales. Por ejemplo las emociones negativas, los pensamientos catastróficos, un contexto social y familiar negativo, que no dé apoyo…. hace que esa persona esté, por decirlo así, comprando papeletas para acabar con dolor crónico».

Miró asegura que el dolor también es cuestión de género. «Hay un factor importante para poder sufrir dolor crónico y es el hecho de ser mujer. Las niñas y mujeres siempre muestran una mayor prevalencia de dolor. No hay certezas pero sí hipótesis para explicarlo. Las niñas, sometidas a episodios periódicos de dolor por la menstruación, verían potencialmente sensibilizado su sistema noceptivo, que es el encargado de transmitir la información dolorosa, y al tener un sistema crónicamente activado, intensidades más bajas de dolor pudieran dar lugar a experiencias de dolor más importantes».

Otra de las posibilidades, apunta el catedrático, es que «niñas y mujeres se muestren más dispuestas a mostrar que están experimentando dolor. Aún en algunos contextos culturales los hombres no expresan dolor, los niños no lloran… Esto podría explicar porqué los niños están más dispuestos a tolerar o no informar del dolor».

Otro de los factores es el socioeconómico. «Nosotros no lo hemos estudiado específicamente pero investigaciones a nivel internacional muestran que bajo nivel socioeconómico está asociados significativamente a una mayor prevalencia del dolor y funcionamiento peor de esta población. Además esto ya reproduce lo que ya sabemos para otras enfermedades crónicas, que la posición socioeconómica está asociada a un peor pronóstico».

Para Miró, estas causas unidas estarían detrás de manera multifactorial de la prevalencia del dolor crónico infantil, que los expertos reunidos en la sexta Jornada Nacional de Dolor Infantil buscan poner sobre la mesa para mejorar los tratamientos. «En España hay un correcto manejo del dolor agudo infantil, pero en dolor crónico queda mucho por avanzar. Hay pocas unidades especializadas, muchísimas menos que de adultos, cuando la prevalencia y el impacto del dolor en los niños es igual, sino mayor en los niños».

Por ello, el experto cree que uno de los campos a mejorar es «la percepción que tenemos todos sobre el dolor infantil. Tenemos que creernos ya de una vez que el dolor es un problema grave que afecta de forma muy significativo a un grupo muy numeroso y por tanto deberíamos tomar cartas en el asunto. Esto quiere decir que por un lado, tendría que mejorar la formación de los profesionales, que es muy escasa, insuficiente e inadecuada. Y por otro, aumentar los programas de tratamiento que existen para atender a esta población», concluye.

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