Salud

Langya, fiebre del tomate o viruela del mono, las alertas por virus zoonóticos crecen tras el Covid

Langya Henipavirus es la nueva enfermedad emergente surgida en China y de carácter zoonótico.

Langya Henipavirus es la nueva enfermedad emergente surgida en China y de carácter zoonótico. Andre M. Chang / ZUMA Press Wire / d / DPA

Un nuevo virus surgido en China, langya henipavirus, es una de las últimas enfermedades en atraer la atención de la comunidad científica. Un artículo en New England Journal of Medicine recogía hace unos días 35 casos detectados entre 2018 y 2021. En los últimos meses, otras enfermedades nuevas como la fiebre del tomate o tomato flu preocupaban en India por afectar a menores de cinco años.

En otros casos, las enfermedades no son nuevas pero sí saltan de unos territorios a otros como el virus de Margburg, que ha causado recientemente las dos primeras muertes en Ghana. Más cerca, en España, se producía este verano una nueva muerte por la fiebre hemorrágica de Crimea Congo, una enfermedad tropical nunca detectada en España hasta 2010. Y de forma más preocupante hemos visto en los últimos meses la expansión exponencial de la viruela del mono, que se extiende por Europa y Estados Unidos tras más de medio siglo sin grandes brotes.  

Todas estas enfermedades tienen en común que son zoonosis, al igual que la mayor pandemia del último siglo, el Covid. Patologías transmitidas por animales que saltan a los humanos provocando síntomas y sin que para ellas existan en general, tratamientos o vacunas. Un fenómeno cuyo interés se ha acrecentado con el Covid pero que, como recuerda Daniel López-Acuña, ex director de Emergencias Sanitarias de la Organización Mundial de la Salud, “viene desde los años ochenta y en gran medida se dispara con la aparición del VIH y la pandemia del sida”.

Sin embargo, fue desde el SARS le (2002) y luego el MERS, ambos coronavirus y de naturaleza zoonótica, cuando López-Acuña ve el aumento de la atención a las enfermedades zoonóticas, a los que se sumó el ébola y después el Covid.

Todavía bajo el impacto de la pandemia del Covid, los científicos aún no se explican la expansión que está teniendo la viruela del mono. «Es un misterio aún por qué enfermedades como la viruela del mono, que se conoce desde hace más de 60 años y nunca había dado grandes brotes, están causando estos problemas», explica el investigador de la Universidad de Leicester (Reino Unido) y genetista Salvador Macip. «Puede haber mutaciones en los virus que facilitan el contagio. También un aumento del contacto con animales portadores de virus. Unas hipótesis dicen que los dos años largos protegiéndonos de la Covid nos ha dejado más vulnerables a infecciones. Otros piensan que es la propia infección por Covid que ha debilitado las defensas. Puede ser una combinación de estos y otros factores, aún no lo sabemos».

También María del Mar Tomás, microbióloga del Hospital de A Coruña y portavoz de SEIMC, cree que el aumento de las enfermedades zoonóticas «es un fenómeno multifactorial, ha habido una pandemia que nos ha hecho estar más preparados para detectar nuevos patógenos y en alerta constante para evitar precisamente una nueva pandemia. Por otro lado han cambiado las condiciones ambientales, cambio climático, la globalización… que hace que los virus puedan evolucionar».

Precisamente la SEIMC presentó recientemente el informe Las enfermedades infecciosas en 2050, en el que advierten que el problema va en aumento. El texto subraya que los avances en medicina habían hecho pensar que «las enfermedades transmisibles dejarían de suponer un problema importante de salud, repetidamente la realidad ha ido demostrando lo contrario».

Macip también cree que «es muy posible que veamos cada vez más zoonosis. Todas las grandes enfermedades infecciosas recientes lo son, es lógico que vayan en aumento a medida que suben las temperaturas y se destruyen mas ecosistemas. Los animales dejan sus hábitats porque se van degradando en gran parte por la actividad humana y esto aumenta el riesgo. Se ha calculado, por ejemplo, que actualmente hay decenas de miles de personas en contacto cercano con murciélagos, que son un gran reservorio de virus. Antes no eran tantas».

López-Acuña apunta a que «el mayor conocimiento sobre epizootias, la creciente perturbación de los enclaves silvestres por parte de explotaciones o asentamientos humanos ,el cambio climático y las migraciones han disparado y seguirán disparando el riesgo del salto de enfermedades en especies animales a la especie humana». Además, cree que si bien «antes el interés se centraba en unas pocas enfermedades que afectaban a animales domésticos o a animales salvajes en contacto con el hombre como rabia, brucelosis o toxoplasmosis por ejemplo, hoy se ha amplificado el interés ante el surgimiento de nuevas enfermedades y naturalmente la dimensión del Covid, con mas de 500 millones de casos en el mundo».

Si bien no todas las nuevas enfermedades que vayan surgiendo tendrán por qué convertirse en emergencia, lo que los expertos subrayan es la «necesidad de estar alerta», como explica Tomás: «Las técnicas de diagnóstico son cada vez más sensibles y es cierto que vamos a detectar más, pero hay puntos clave como que la enfermedad provoque síntomas o que haya transmisión entre humanos. No todas las nuevas infecciones van a provocar brotes».

Macip apunta a que «es difícil prepararse porque no sabemos qué infección se convertirá en importante. Lo mejor es estar atento a brotes nuevos, como estamos haciendo ahora, y seguir de cerca como evolucionan. La mayoría seguramente no causarán problemas graves, pero vale la pena estar alerta».

Alerta y algunas acciones que, a juicio del ex directivo de Emergencias Sanitarias de la OMS, pueden ayudar a frenar este tipo de enfermedades emergentes. «Si intensificamos el conocimiento y la vigilancia y control de epizootias, si tomamos medidas de mitigación del efecto invernadero y sus consecuencias de calentamiento y cambio climático, si mejoramos la capacidad  institucional en materia de preparativos ante pandemias y si apostamos más por la investigación y desarrollo de métodos diagnósticos, tratamientos y vacunas de enfermedades zoonóticas», concluye López-Acuña.

El informe de la SEIMC sobre el futuro de las enfermedades infecciosas califica como «uno de los principales retos sanitarios presentes y futuros a identificación precoz de nuevos agentes virales emergentes con capacidad de infectar al ser humano». Se estima que existen entre 600.000 y 800.000 virus desconocidos con potencial zoonósico y por ello se considera la probabilidad de emergencia de una enfermedad de este tipo como «muy elevada».

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