La deuda pública española está siendo la gran protagonista este 2023. Las grandes colas en el Banco de España y la gran demanda a través de la web del Tesoro ha hecho que las letras del Estado estén en el punto de mira de los inversores minoristas, ya que dan una rentabilidad cercana al 3%. Este martes vuelve a haber una subasta de letras de 6 y 12 meses. El Estado espera captar hasta 5.500 millones de euros. Pero ¿qué hay que saber antes de invertir en este nuevo producto?

¿Qué es una letra del estado?

Las Letras del Tesoro son títulos de deuda pública emitidas por España para financiarse. “El Estado pide dinero y promete que, pasado un tiempo, te devolverá lo que has puesto más un tipo de interés”, apunta Vicente Varó, director de contenidos y comunidad en la plataforma de inversiones Finect.

¿Qué tengo que hacer para invertir en letras?

La suscripción de deuda pública puede efectuarse a través de varios canales. El primero es a través de la sede central del Banco de España, que está en Madrid o de cualquier oficina del organismo de cualquier provincia española. A partir de este martes 7 de febrero para abrir una cuenta de valores (necesaria para invertir en letras) es necesario pedir cita previa, pero el furor causado por estos productos ha hecho que no haya citas hasta dentro de un mes

Otra de las opciones es a través de la web de tesoro, www.tesoro.es, opción: servicio de compraventa de valores. Una página que debido al ‘boom’ se ha caído en numerosas ocasiones y que desde el Tesoro ya han anunciado que han mejorado la atención al cliente. Finalmente, la tercera de las opciones para invertir en deuda pública es a través de las entidades financieras (bancos o cajas) y en sociedades y agencias de valores.

Para invertir se necesita el NIF de todos los titulares de la cuenta directa (original y copia); los datos de la cuenta de abono (cuenta en la que desea que el Banco de España le ingrese los intereses y la amortización); el dinero a invertir. El pago puede hacerse durante todo el período de suscripción mediante efectivo, cheque bancario o conformado o transferencia que se realizará, no más tarde del día anterior a la subasta, a una cuenta de pago habilitada por Banco de España a tal efecto que se indicará en el momento de la apertura de la cuenta directa. Además, puede pagarse mediante cheque sin conformar desde el comienzo del plazo de suscripción hasta tres días hábiles antes de la subasta.

¿Cuál es la inversión mínima?

El nominal mínimo a invertir es de 1.000 euros, pero el dinero a desembolsar en Banco de España es el depósito previo que se fije antes de la subasta. En el caso de las Letras el depósito previo actualmente es del 101%, es decir, 1.010 euros por título. En el caso de los Bonos y Obligaciones del Estado, el depósito previo lo fija el Banco de España con carácter general el viernes antes del día de la subasta y debe de tenerse en cuenta a la hora de realizar el pago .

¿Qué rentabilidad te dan?

La primera subasta de letras a 6 y 12 meses, España colocó 4.893,84 millones de euros con una rentabilidad del 2,59% y del 2,998%, respectivamente, las rentabilidades más altas desde 2012. La otra subasta a corto plazo de letras a 3 y 9 meses, el Tesoro emitió deuda por 2.052,78 millones de euros con una rentabilidad de 2,198% a tres meses y el 2,839% a nueve meses.

Víctor Alvargonzález, director de la firma de asesoramiento independiente Nextep explica que es normal que tenga tanto interés: “Es un poco ridículo que el banco te de solo un 1% y el estado, que es el deudor más seguro, te dé un 3% en el mismo plazo”.

Por lo que respecta a los bonos y obligaciones (deuda pública a más largo plazo), también se están lanzando con una rentabilidad del entorno al 3%. Por ejemplo, en las obligaciones del Estado a 20 años, con cupón del 3,45%, el Tesoro ha colocado 1.982,77 millones de euros, por debajo de los 3.657,8 millones solicitados, y el interés marginal se ha situado en el 3,654%.

¿Qué impuesto tiene que pagar un inversor minorista?

Según la web del Tesoro, el rendimiento generado entre el importe de compra y el de venta o amortización de las Letras del Tesoro, cualquiera que sea su plazo, se gravará al tipo del 19% hasta los 6.000 euros, el tramo de la base liquidable entre 6.000 euros y los 50.000 euros tributa al 21% y el tramo que excede de 50.000 euros tributa al 23%.

Héctor Jiménez, experto fiscal de TaxDown, explica que tanto las letras como los bonos del Estado son rendimientos del capital mobiliario y como tal, tributan en la base imponible del ahorro que va del 19% al 28% y que, precisamente es una de las novedades fiscales de este año, ya que el año pasado el tramo más alto tenía un tipo del 26%.

Solo se tributa por el “beneficio” que el inversor obtenga de estos productos, es decir, por la amortización del bono o la letra (la diferencia del importe de compra y el de venta). Jiménez señala que es importante tener en cuenta que las letras del tesoro (con un plazo de entre 3 a 12 meses) no están sujetas a retención mientras que los bonos del estado (con un plazo de entre 2 y 5 años) sí que lo están. O lo que es lo mismo, que “en el momento de obtener la ganancia, nos retendrán una parte en el caso de que hayamos adquirido bonos del Estado pero no nos retendrán nada en el caso de las letras”, apunta.

¿El inversor minorista se puede quedar fuera de la subasta?

En todas las subastas que se han hecho este año, la demanda ha sido superior a la oferta, incluso llegando a duplicarla. Ante esta situación, la pregunta es si un inversor minorista se puede quedar si poder invertir en letras del Estado. Fuentes del Tesoro indican que todas las peticiones no competitivas (es decir inversiones de minoristas) que hayan entrada en fecha son atendidas, nadie se queda sin su petición si está con todo correcto y la transferencia realizada.

Vicente Varó explica que hay 2 formas de acceder a la subasta, La primera de ellas es la oferta competitiva: el oferente debe indicar el precio que está dispuesto a pagar por el bono. “Ahí dependiendo del precio que indiques, podrías "quedarte fuera" de la subasta o no, dependiendo de si el precio que has "pedido" excede el precio de mercado o no”, apunta Varó. La segunda de las formas de acceder a la subasta es a través de la oferta no competitiva: “aquí simplemente aceptas el precio medio ponderado de la subasta, sea cual sea el resultante. Es la opción más sencilla para el inversor minorista”, señala.

¿Es una inversión segura?

Víctor Alvargonzález, director de la firma independiente de asesoramiento Nextep, explica que este producto es de lo más seguro. Además, resalta que la deuda pública está avalada por el Estado, por lo que no solo están protegidos los 100.000 euros del Fondo de Garantía que avalan los bancos, sino cualquier cantidad, “a no ser que el Estado quiebre, algo que resulta poco posible en España”.

El director de contenidos de Finect explica que la deuda pública no es igual. “No es lo mismo invertir en deuda pública de un país como España o Alemania, que en un país emergente”, apunta. Por ello, recomienda que siempre hay que mirar la rentabilidad que se ofrece y si el estado tiene más o menos probabilidades de impagar la deuda. Con las Letras del Tesoro el riesgo es menor, porque son a un plazo más corto que las obligaciones y los bonos. Por lo tanto, son un producto financiero atractivo para los inversores conservadores, que no quieren asumir mucho riesgo.

¿Se puede encontrar algún producto con poco riesgo y la misma rentabilidad?

Normalmente este tipo de inversores recurría a los depósitos, pero los bancos españoles todavía no ofrecen una remuneración por estos productos. Varó específica que sí existen en el mercado algunos depósitos extranjeros que ofrecen rentabilidades parecidas, pero como matiza Alvargonzález, los bancos que ofrecen esos depósitos no son las grandes entidades. El director financiero de Nextep sí que cree que la remuneración de los depósitos es lo que va a acabar sucediendo, pero van a tardar “porque los bancos no necesitan la liquidez”. No obstante, señala que puede que desde el Estado les recomienden que lo hagan para evitar las grandes filas.

El director de Finect explica que en el mundo de los fondos de inversión sí hay un producto que puede ser ahora mismo incluso más rentable que las letras, con un riesgo parecido, que son los fondos monetarios. “De hecho, lo que hacen en la práctica es comprar tanto deuda pública como bonos de empresa de muy alta calidad, y también a plazos muy cortos”, apunta. La desventaja de los fondos monetarios frente a las letras es que al principio no sabes la rentabilidad exacta que te llevarás; la ventaja es que, si necesitas recuperar el dinero, son más fáciles de vender que las letras.

Víctor Alvargonzález coincide con Varó y asegura que si el inversor elige un buen fondo monetario que invierta no solo en deuda del estado si no en otros productos como deuda corporativa sacará más rentabilidad que en las letras del Estado.

¿Puede bajar la rentabilidad con tanto interés por parte del inversor?

Con una inflación tan elevada como la que hay, lo que no es bueno es dejar el dinero parado en la cuenta del banco sin obtener ninguna rentabilidad. “Un 3%, asumiendo un riesgo mínimo, es una rentabilidad interesante, aunque se puede mejorar con fondos monetarios o de renta fija a corto plazo muy conservadores”, explica Vicente Varó. Para el estado es bueno, porque así la demanda privada de los ciudadanos cubre la retirada progresiva del Banco Central Europeo del mercado, que en los últimos años ha sido el principal comprador de deuda.

Jesús Saez, head de DCM en Natixis Iberia, explica que los tipos se irán ajustando y lo recogerán las rentabilidades y se reflejará en el interés de los minoristas, “no el institucional porque es bueno tener ese tipo de producto en cartera por su liquidez”.

Hace unos años la rentabilidad fue negativa ¿podría volver a pasar?

“Es una posibilidad, aunque muy improbable a corto plazo”, apunta Varó. Para ello, sería necesario que el Banco Central Europeo volviera a reducir los tipos de interés hasta niveles negativos. Y para ello sería necesario que el crecimiento económico se hundiera y que la inflación desapareciese casi por completo. “Si no tenemos una nueva gran, dramática e inesperada crisis pronto, la anomalía de los tipos negativos ha pasado a la historia”, señala el experto.