Economía

El riesgo oculto de pagar con tarjeta en los supermercados

Aunque es común y habitual, existe un motivo de peso para que dejes de pagar en los supermercados con tarjetas de crédito.

Tarjeta supermercado
Puede suponer un problema económico

En un contexto de subidas constantes de los precios y de los presupuestos ajustados de las familias, el modo en que se paga la compra puede marcar la diferencia entre llegar o no a final de mes. Tener la posibilidad de pagar con tarjeta se ha convertido en un gesto tan automático como arriesgado; lo que parece una comodidad acaba convirtiéndose en un auténtico pozo financiero que nos va vaciando la cuenta.

PUBLICIDAD

Pago con tarjetas en el supermercado

El simple hecho de pasar la tarjeta por el datáfono elimina la percepción real del gasto al no verse el dinero desaparecer, lo que puede provocar que el consumo se dispare sin control. Un carro de la compra de 100 euros, en principio, puede parecer más o menos asumible, pero si ese carro de la compra se repite cada semana, el gasto mensual en alimentación puede dispararse. Las tarjetas, sobre todo las de crédito, promueven esta desconexión entre la compra y el pago.

PUBLICIDAD

La deuda se acumula

Las tarjetas de crédito ofrecen la posibilidad de fraccionar o aplazar los pagos, algo que muchas veces puede ser práctico y necesario, pero que a largo plazo puede acabar costando caro; al ir aplazando las compras se entra en una espiral de deuda que resulta difícil de romper a medida que esta va creciendo. Hay que tener en cuenta que cada pago aplazado conlleva una serie de intereses, y el banco acaba llevándose más de lo que gastas. El supermercado deja de ser solo un lugar de compra de alimentos necesarios para el día a día, convirtiéndose en un foco permanente de endeudamiento.

Pagar con tarjeta y la estabilidad económica

Los intereses de las tarjetas de crédito pueden llegar a cifras muy elevadas, convirtiendo cualquier compra aplazada en un producto bastante más caro. Lo que se paga en las cuotas mensuales, acaba costando mucho más que el precio inicial. Con el paso del tiempo esta práctica acaba por dinamitar la capacidad de ahorrar, ya que la renta de las familias queda cada vez más restringida, atrapando a los consumidores en una especie de círculo vicioso de pagos interminables.

Recuperar el control

El pago en efectivo nos obliga a visualizar lo que gastamos: al sacar los billetes y monedas de la cartera, se activa la conciencia del consumo, además de ser un buen mecanismo para combatir las compras de carácter impulsivo. Permite gestionar mucho mejor el presupuesto semanal, pudiendo destinar una cantidad a la compra en el supermercado y sin tener que gastar más de lo previsto. Esta es una forma de gasto sencilla, pero que resulta muy efectiva, ya que permite mantener las cuentas de forma clara y reduce el gasto de forma innecesaria.

Planificar las compras y ajustar el presupuesto

Hacer una lista para ir al supermercado es vital para no acabar derrochando en productos innecesario. Comprar tan solo lo que realmente hacen falta y aprovechar las diferentes ofertas que puede ofrecer cada establecimiento, y pagando los productos con dinero en efectivo, se traduce en una mejor economía doméstica. De esto modo, las familias pueden ir restableciendo poco a poco la salud de su economía, ahorrando de forma mensual y evitando gastos mayores asociados al descontrol que supone el uso de las tarjetas de crédito.

Sustituir el uso de tarjeta por dinero en efectivo al pagar la compra del supermercado, es un método muy eficaz de supervivencia financiera. De esto modo podrás ahorrar, sabrás lo que puedes gastar, y evitarás las compras descontroladas de productos innecesarios que, con medios de pagos digitales, suponen un gasto que puede mermar de manera considerable tu economía.

Te puede interesar

Lo más visto