El mundo solo ha llegado a la mitad de enero de 2026 y está mutando por días, por horas. Todo obra de Donald Trump. Desde la operación militar que acabó abruptamente con Nicolás Maduro hasta las amenazas a Irán o sus deseos nada disimulados de anexionarse Groenlandia.
El escenario internacional extremadamente convulso era el telón de fondo de la comparecencia del ministro de Exteriores este jueves en el pleno del Congreso. Y lo que hizo José Manuel Albares fue reiterar las bases del discurso sostenido por el Gobierno en las últimas semanas. Para empezar, la importancia de la defensa del "derecho internacional y la soberanía de los Estados", porque contra el derecho internacional "nunca llega la paz ni la democracia", sino el caos. No es un subrayado baladí para el Ejecutivo, porque frente a una "extrema derecha mundial que amenaza nuestra democracia" y los valores sobre los que se sustenta el "progreso", la política exterior de España es "coherente y con identidad propia" y defiende siempre lo mismo: la "paz justa", y con los mismos principios, ya sea en Ucrania, en Gaza, en Venezuela, en Irán y en Groenlandia, el "respeto" al derecho internacional, la justicia, la "resolución pacífica" de los conflictos y la democracia.
Albares defiende "una alianza en defensa de la cooperación internacional y la resolución pacífica de los conflictos, en defensa de la paz y la seguridad internacionales, de lo que nos permite construir sociedades pacíficas, estables y prósperas"
"El cuestionamiento y las violaciones flagrantes del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas tienen un coste desolador, en vidas humanas y en esperanzas frustradas, también en el cuestionamiento de nuestra propia libertad y nuestra propia democracia", reivindicó el ministro, que volvió a remarcar que para el Ejecutivo la operación militar de Estados Unidos para la captura / secuestro de Maduro es una violación del derecho internacional. Pero el Ejecutivo entiende que aunque Trump apueste por las acciones unilaterales y el retorno de las viejas esferas de influencia, "no es momento para la resignación sino para la acción", es momento, dijo, de "lanzar una alianza mundial para el multilateralismo", "una alianza en defensa de la cooperación internacional y la resolución pacífica de los conflictos, en defensa de la paz y la seguridad internacionales, de todo aquello que nos permite construir sociedades pacíficas, estables y prósperas". "España va a seguir defendiendo con fuerza el multilateralismo, la Carta de las Naciones Unidas, la paz y la democracia", contrapuso, en una estrategia antitética, por tanto, a la del presidente norteamericano.
Un discurso, también, claramente opuesto al del PP, que sí defendió desde el primer minuto la intervención de Washington en Venezuela aunque luego rebajó el entusiasmo al ver que Trump despreció a María Corina Machado para dirigir el país y confió el liderazgo a Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Maduro y hoy presidenta encargada. "Frente a quienes quieren que reine el caos y la ley de la selva para imponer sus propios objetivos, nuestra política exterior defiende el multilateralismo, la cooperación, el diálogo y el derecho internacional. Como demócratas que somos, como debería hacer cualquier demócrata, no vamos a resignarnos a un orden de injusticia, arbitrariedad y violencia", sostuvo. En suma, lo que España defiende es la preservación de orden internacional basada en reglas, y no en el uso de la fuerza.
Albares recordó que España "nunca" reconoció la victoria que se arrogó Maduro en las presidenciales de 2024, pero tampoco apoya "acciones militares unilaterales contrarias a derecho internacional" que viola principios básicos como la "igualdad soberana de los Estados" y la "obligación" de resolver pacíficamente los conflictos internacionales.
Para el Ejecutivo de Sánchez, el futuro de Venezuela lo deben construir exclusivamente los venezolanos, respetando también la soberanía de sus recursos naturales
El ministro señaló que, desde el mismo sábado 3 de enero en que EEUU intervino en Venezuela, ha mantenido "estrecho contacto" con sus homólogos europeos y latinoamericanos. Para contribuir a la posición de la UE y para lanzar un comunicado conjunto con México, Brasil, Chile, Colombia y Uruguay, más duro, en el que se reiteraba que la situación en Venezuela debe resolverse solo por medios "pacíficos", mediante el diálogo y el respeto a lo que decida la sociedad venezolana "en todas sus expresiones, sin injerencias externas y en apego al derecho internacional".
"Ninguna solución para Venezuela puede imponerse desde el exterior, y mucho menos por la fuerza. La única salida viable, hoy como siempre, debe ser venezolana, dialogada, pacífica y democrática, respetando la voluntad del pueblo venezolano y la soberanía sobre unos recursos naturales —léase el petróleo— que también son parte de la soberanía de todo país. Es importante para Venezuela y también lo es para toda la región, que se vería afectada seriamente por la desestabilización de Venezuela", esgrimió.
El jefe de la diplomacia remarca que "ningún Gobierno el mundo ha hecho tanto" por Venezuela como el de Sánchez y recuerda la labor de España para la liberación de presos políticos
El Ejecutivo remarca siempre que se ha volcado en mantener y reforzar los lazos con una región hermana con Latinoamérica, y en concreto "ningún Gobierno en el mundo ha hecho tanto" por Venezuela como el de Pedro Sánchez, reivindicó el jefe de la diplomacia. Así, 200.000 españoles residen en Venezuela y "más de 400.000 venezolanos" viven en España, "la mitad acogidos" por el Gabinete de Sánchez, que desde 2019 les concede "permisos de residencia por razones humanitarias". Entre ellos, a líderes de la oposición como Edmundo González, el vencedor de las presidenciales de 2024, según todos los observadores internacionales, y Leopoldo López. España ha velado asimismo por las relaciones comerciales y económicas y ha denunciado, dijo, "cada violación de los derechos humanos y las detenciones arbitrarias". "Actuamos por Venezuela y por los venezolanos y venezolanas, por la democracia y los derechos humanos, siempre con respeto del derecho internacional, porque la alternativa al predominio de la ley es el horror, y en esa elección estamos y estaremos siempre con la ley, donde deberían estar todos los que se llaman demócratas. Y porque ese es el papel de España con los pueblos hermanos de América Latina: tender puentes y unir a gobierno y oposición".
Albares se felicitó de la liberación de cinco españoles en un primer grupo y de otros cuatro también ya excarcelados, y ayer se reunió con cinco de ellos. Exteriores y la Embajada de España en Caracas han trabajado "con intensidad", subrayó, para conseguir la liberación de presos políticos "desde las primeras detenciones".
El ministro recordó que el viernes pasado conversó con el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, con quien habló sobre Venezuela, pero también sobre Ucrania y Gaza. Y el presidente Sánchez, a su vez, charló con Delcy Rodríguez y con Edmundo González. "Estamos hablando con todos los actores destacados sobre la situación y los próximos pasos en Venezuela y, por supuesto, seguiremos hablando con Gobierno y oposición, porque es necesario propiciar un diálogo amplio entre venezolanos para una salida pacífica, democrática, dialogada y genuinamente venezolana". España quiere lo mismo para Venezuela, indicó, que para Palestina o Ucrania: paz, democracia y "justicia social".
Las amenazas de Trump sobre Groenlandia constituyen "una peligrosa escalada". Recuerda que España apoya a Dinamarca y su integridad territorial e inviolabilidad de sus fronteras
La defensa de un mundo basado en reglas se extiende a otros conflictos, señaló Albares, y eso le llevó a repasar Ucrania, Irán o Groenlandia. Para el ministro, las amenazas y tensiones sobre el territorio autónomo danés —es decir, la presión de Trump para anexionárselo— constituyen "una peligrosa escalada". La seguridad del Ártico, insistió, es una "prioridad clave" para Europa y para la seguridad internacional y transatlántica, pero Groenlandia "pertenece a su gente, groenlandeses y daneses" y España apoya a Copenhague y al pueblo de la isla, como se plasmó en el comunicado conjunto, recordó, que también firmaron los jefes de Estado y de Gobierno de Francia, Alemania, Italia, Polonia, Reino Unido y la propia Dinamarca. Madrid exigirá siempre, dijo, el respeto a la soberanía, a la integridad territorial y a la inviolabilidad de las fronteras.
El Gobierno considera que Europa, que es ya una gran potencia económica, debe tomar conciencia de su fortaleza y actuar geopolíticamente como tal, como una gran potencia, y por eso no basta con hablar de autonomía, sino de "soberanía europea, política, comercial, económica, defensiva y en política exterior". "En este tiempo de agresiones de depredadores", debilitar a Europa es "debilitar a España", avisó, por lo que urge una UE más unida e integrada. "Es el momento de que Europa se convierta, por derecho propio, en el referente global de los valores de la democracia, de la justicia social, del multilateralismo y de la paz", apremió.
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