Casi 48 horas después, el Gobierno no maneja una hipótesis que gane fuerza y que pueda explicar, siquiera indiciariamente, qué ocurrió para que los tres últimos coches del Iryo 6189 Málaga-Madrid descarrilaran el pasado domingo en la entrada de la estación de Adamuz, en Córdoba, e impactaran con violencia con la cabeza del Renfe Alvia 2384 Madrid-Huelva, que se precipitó por un terraplén de cuatro metros de altura, una tragedia que se ha cobrado la vida de, al menos, 41 personas. El Ejecutivo sí está convencido de que no existió un sabotaje, pero a partir de ahí la incertidumbre persiste: "Todas las hipótesis con respecto a las posibles causas del siniestro están abiertas".
Lo aseguró este martes el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en la comparecencia posterior a la reunión del Gabinete, una rueda de prensa monográfica sobre la tragedia pero que no arrojó novedades sustanciales. Básicamente, porque el Ejecutivo insiste en que hay que contemplar prácticamente todos los escenarios posibles, salvo los que ya habían sido apartados, como el fallo humano —no se registró ningún exceso de velocidad ni errores de señalética— y también un acto de sabotaje.
Marlaska explicó que la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), un órgano autónomo en su funcionamiento pero dependiente del Ministerio de Transportes, está aún en la "fase inicial", en la fase de "recogida de datos, de localización de aquellos elementos determinantes para la investigación, para su remisión posteriormente a los laboratorios, para que se hagan los informes concretos". La CIAF contó, de hecho, que durante la noche del domingo y a lo largo del lunes, su equipo mantuvo contacto con las empresas involucradas (Renfe e Iryo), el gestor ferroviario (Adif), Guardia Civil, Subdelegación del Gobierno en Córdoba, la autoridad judicial, la policía judicial, el Ministerio de Transportes, la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria, servicios de rescate sobre el terreno y otros equipos presentes.
Y, tras las inspecciones sobre el terreno, la CIAF determinó que era necesario analizar en laboratorio los carriles en el punto de inicio del descarrilamiento e inspeccionar en taller la rodadura del tren Iryo, así como extraer los datos de los registradores jurídicos embarcados en ambos convoyes. El órgano también ha demandado a Adif información sobre los registros de circulaciones por Adamuz en los dos días anteriores al suceso y se realizarán asimismo inspecciones en la rodadura de otros trenes que circularon anteriormente por el punto en que ocurrió el siniestro.
En función del resultado de los análisis de laboratorio, añadió Marlaska, la CIAF "practicará nuevas actuaciones según vayan entendiendo que sean necesarias". En definitiva, "todas las hipótesis con respecto a las posibles causas del suceso del siniestro están abiertas", "a ninguna conclusión ha llegado". El ministro reforzó que se intentará determinar qué ocurrió "a la mayor brevedad" —la normativa da a la CIAF el plazo de un año—, "pero siempre con rigor". Porque, añadió, este es "el momento del rigor, no de la precipitación", y "en esos términos" hay que "dejarla trabajar". Eso sí, el titular de Interior precisó que "nunca se ha barajado la posibilidad del sabotaje", sino todas las circunstancias técnicas relativas al transporte ferroviario. Es decir, la interacción entre el Iryo y la vía, como también avanzó el presidente de la CIAF, Iñaki Barrón.
Marlaska aseveró que el Gobierno no cuenta con más información que poder trasladar sobre las causas. Es cierto que hay un tramo de la vía en la línea ferroviaria Madrid-Andalucía con fracturas, no solo en el punto de la colisión, sino en todo el desplazamiento de los dos convoyes tras el choque. Pero a partir de ahí no cabe dibujar todavía hipótesis más afianzadas: "No hagamos conjeturas ni presunción, estamos en la fase inicial". El ministro dijo desconocer qué había declarado el maquinista del Iryo y, en línea con lo manifestado ayer por el titular de Transportes, Óscar Puente, subrayó que las incidencias denunciadas por el PP en el verano de 2025, después de que se concluyeran las obras de renovación de la vía —en las que se han invertido 700 millones de euros—, son las "habituales" de funcionamiento. Incidencias que fueron "perfectamente solventadas" de manera inmediata y que no tienen relación con el siniestro porque se detectaron en otro tramo distinto.
"No hay ninguna duda", señaló Marlaska a preguntas de los periodistas, de la independencia funcional de la CIAF, porque su normativa así lo establece y porque lo ha demostrado en todos estos últimos años. Así, ilustró, desde 2007 el órgano lleva analizando 270 expedientes y "nunca ha habido ninguna duda" de su profesionalidad y de su "carácter técnico", que es la determinación de las causas de los accidentes, para que en el futuro se puedan evitar más sinistros. La CIAF, informa EFE, es un órgano colegiado que está constituido por un presidente —desde mayo de 2023, Iñaki Barrón— y cinco vocales, de los que tres son ingenieros (de caminos, canales y puertos e industrial y de telecomunicaciones, expertos en infraestructura ferroviaria, material rodante y señalización y comunicaciones), un cuarto es experto en seguridad y circulación ferroviaria y un quinto en explotación de los servicios ferroviarios.
El titular de Interior también hizo hincapié, frente a Vox, que el transporte ferroviario español es "absolutamente seguro, robusto". Incidió en que España ha padecido "una tragedia importantísima", pero ha desplegado una "inversión importantísima en materia de alta velocidad", tanto en su construcción como en el mantenimiento, "que se ha estado incrementando en los últimos años, más de 6.000 millones", y en la renovación de la flota de trenes, "una inversión más de diez veces lo que se había hecho antes de este Gobierno". España disfruta, recordó, de la segunda red más extensa del mundo.
Marlaska también dio detalles de las labores de rescate. Relató que los tres cadáveres localizados en las últimas horas en el interior de los coches de la cabeza del Alvia que se despeñó por el talud de cuatro metros de altura serán excarcelados lo más pronto posible, una vez que la maquinaria pesada que está sobre el terreno en Adamuz pueda acceder a la zona.
Por el momento, son 41 los fallecidos confirmados en el accidente del domingo. La última víctima, la número 41, fue localizada en el interior de uno de los vagones del Iryo. En el amasijo de hierros en que se convirtió el Alvia se han podido hallar tres cuerpos. "No han podido ser todavía excarcelados por motivos técnicos: esperemos que puedan serlo en las próximas horas", manifestó. Ahora se está "limpiando" la catenaria del Alvia para "ganar terreno", a fin de que la maquinaria pesada (dos grandes grúas), puedan trabajar en el terraplén y rescatar de esos dos coches los tres cuerpos. "Luego esperemos que no haya más, paro poder ya quitar cualquier duda al respecto", acabó. Marlaska precisó que las denuncias de desaparecidos son 43 y los cadáveres localizados son 41. 37 de esos 41 están ya en el Instituto Anatómico Forense y otro más fue excarcelado del Iryo esta madrugada y pendiente del traslado. Los identificados con autopsia son ya siete de ese total de 43 desaparecidos. Los números hacen pensar, a Gobierno y Junta, que tal vez no haya más que 43 fallecidos en total. Pero nada es seguro e impera la prudencia: "No me gusta especular ni hacer ninguna relación, sino simplemente estoy dando este dato como una información", avisó.
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