San Valentín es la excusa perfecta para celebrar el amor alrededor de una mesa, pero eso no significa pasar horas entre fogones ni complicarse con recetas imposibles. Cocinar en casa puede ser una forma sencilla y especial de compartir tiempo, crear ambiente y sorprender con platos llenos de sabor sin renunciar a la comodidad.

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Por eso, hemos preparado una selección de recetas ideales para San Valentín, pensadas para quienes quieren disfrutar de un desayuno, comida o cena romántica sin el estrés de poder reservar en algún restaurante y disfrutar en la comodidad de la casa. Estas son cuatro propuestas fáciles, ricas y accesibles, ideales para convertir el 14 de febrero en un plan especial donde lo importante no sea la dificultad del menú, sino el momento compartido.

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1. Tortitas fáciles para dos personas

Para quienes quieren sorprender con un desayuno especial y diferente, la opción perfecta es preparar unas ricas tortitas para compartir en pareja en la mañana más romántica del año.

Ingredientes

  • 150 gramos de harina.
  • 2 huevos medianos.
  • 25 gramos de azúcar.
  • 50 gramos de mantequilla.
  • 12 gramos de levadura.
  • Una pizca de sal.
  • Para acompañar.

Preparación

  • Mezcla en un bol los ingredientes secos: azúcar, harina, levadura y sal.
  • En otro bol, vierte los huevos batidos y la mantequilla derretida. A la mezcla, añade los ingredientes secos e intégralos con una barilla.
  • Vierte la leche a la mezcla y bátelo hasta integrarlo todo pero sin dejarlo demasiado líquido.
  • Una vez preparada la mezcla calienta la sartén con un poco de aceite para que no se pegue.
  • Cuando la sartén esté caliente vierte un cucharón de masa desde el centro dejando que se vaya redistribuyendo hacia el resto de la sartén. En este paso es importante ir regulando la temperatura.
  • Una vez que en la masa empiezan a salir burbujas es el momento de darle la vuelta con una espátula. Dejamos que se haga por el otro lado durante 30 o 40 segundos y retiramos.
  • Repite el proceso y cuando tengas unas cuantas emplátalas acompañando con alguna crema de chocolate, fresas, plátano, sirope, miel...

2. Ensalada de gulas y gambas

Para abrir el estomago, lo mejor es comenzar con un entrante ligero. Por eso, una gran opción es preparar una ensalada: un plato sencillo y versátil al que en realidad puedes echarle cualquier cosa. Una de las combinaciones de ensalada más populares es la que lleva productos del mar. En este caso, gulas y gambas.

Ingredientes

  • Lechuga, canónigos o brotes verdes al gusto.
  • Tomate.
  • Cebolla.
  • Ajo
  • Gulas.
  • Gambas.
  • Para el aderezo: vinagre balsámico, aceite y sal al gusto.

Preparación

  • En primer lugar, se añade en un bol los brotes verdes elegidos.
  • Picamos el tomate y la cebolla, y lo añadimos al bol de ensalada.
  • Pasamos las gulas y las gambas por la sartén con un poco de aceite y ajo. Las dejamos enfriar y las añadimos al bol.
  • Por último, adereza con vinagre, aceite y sal al gusto. Y, listo para comer.

3. Risotto de setas

El risotto de setas típico de Italia es un plato fácil y sabroso que no falla nunca en el día de San Valentín. El risotto es perfecto tanto para una comida como para una cena, además puede servirse como plato principal único porque es bastante saciante y si no te gustan las setas pueden sustituirse por otros ingredientes.

Ingredientes

  • 200 gramos de arroz arborio (arroz especial para risotto) o arroz bomba.
  • 500 ml de caldo de verduras.
  • 150 gramos de setas variadas al gusto.
  • 100 gramos de cebolla.
  • 50 gramos de mantequilla.
  • Queso parmesano al gusto.
  • Sal.
  • Pimienta.
  • Aceite de oliva.
  • 150 cl de vino blanco.

Preparación

  • Primero pela y pica los 100 gramos de cebolla.
  • Calienta la mantequilla en una cacerola con un chorrito de aceite de oliva para que no se queme. Añade la cebolla y póchala hasta que quede traslucida.
  • Mientras tanto, lava los 150 gramos de setas y trocéalas. Añádelas a la cacerola, salpimienta al gusto y deja que se hagan durante un par de minutos.
  • Incorpora los 200 gramos de arroz y revuelve para que se mezcle bien todo.
  • Agrega el vino blanco deja que se absorba y evapore el alcohol.
  • Mientras que el vino se va absorbiendo, ponemos el caldo a calentar pero sin que llegue a hervir.
  • Cuando el alcohol se haya evaporado añade el caldo poco a poco removiendo el arroz para que vaya soltando el almidón. A medida que se va secando el arroz añade más caldo durante unos 15 minutos.
  • Cuando el arroz esté al dente, apagamos el fuego. Añade el queso y la nata para cocinar y mézclalo todo. Dejamos reposar durante un par de minutos con la tapa puesta.
  • Para decorar puedes añadir un poco de queso por encima al emplatar, y listo para comer.

4. Tarta de queso fría

Como postre no hay nada más rico y fácil de hacer que una tarta de queso fría, se trata de un cierre de menú que suele gustar a todo el mundo y al que se le puede añadir muchas cosas distintas para complementarla, por lo que no es complicado acertar con ella.

Ingredientes

  • 200 gramos de galletas (al gusto).
  • 80 gramos de mantequilla derretida.
  • 500 gramos de nata para montar.
  • 300 gramos de queso crema.
  • 1 vaso de leche.
  • Decoración a elegir: galleta, mermelada, chocolate...

Preparación

  • En primer lugar, hay que triturar las galletas y mezclar con la mantequilla derretida.
  • Luego, hay que colocar la masa en un molde de forma uniforme (puede ser redondo o en forma de corazón). Dejamos enfriar en la nevera.
  • El siguiente paso será calentar a fuego en un cazo la leche, el queso y la nata removiendo hasta que no queden grumos. Cuando esté lista dejamos enfriar un par de minutos, lo añadimos al molde y lo dejamos en la nevera hasta que esté uniforme.
  • La decoración puede ser mermelada de fresas, galletas, o el complemento que prefieras.

Ya sea para una cena o comida en pareja, o desayuno especial, estas recetas son perfectas para no complicarse a la hora de celebrar el día de los enamorados. Con ingredientes al alcance de todos, un poco de cariño y ganas de disfrutar cualquier plato puede convertirse en el mejor acompañante para un día especial. Porque, al final, el ingrediente más importante siempre es compartir.