Estados Unidos ha comenzado a evacuar al personal “no esencial” de su embajada en Israel y a sus familiares en medio de crecientes indicios de una posible confrontación militar con Irán, según anunció este viernes el Departamento de Estado. La decisión se produce en un contexto de fuerte escalada regional y tras un significativo refuerzo militar estadounidense en Oriente Próximo ordenado por el presidente Donald Trump. A pesar de que ayer la ronda de negociaciones concluyera con el mediador omaní destacando "progresos significativos".
El Departamento de Estado justificó la medida por “riesgos de seguridad” derivados de la tensión con Teherán e instó a los ciudadanos estadounidenses a considerar abandonar Israel mientras haya vuelos comerciales disponibles. El embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, comunicó al personal diplomático que quienes deseen salir del país deberían hacerlo este mismo viernes. Varios municipios israelíes han ordenado la apertura de los refugios públicos de manera inmediata a lo largo de este viernes.
La evacuación de la legación en Israel se suma a la retirada esta semana de todo el personal no esencial de la embajada estadounidense en Beirut. Washington teme que un eventual ataque contra Irán pueda desencadenar una respuesta en cadena que incluya a Hizbulá y derive en una guerra abierta entre Israel y el grupo chií libanés.
La medida es interpretada en círculos diplomáticos como una señal de que una operación militar conjunta entre Estados Unidos e Israel contra instalaciones iraníes podría ser inminente. En caso de ataque, Irán podría responder lanzando misiles balísticos contra territorio israelí y contra objetivos estadounidenses en la región.
El propio Trump, en su discurso sobre el Estado de la Unión del pasado martes, afirmó que prefiere una solución diplomática a la crisis con la República Islámica, pero al mismo tiempo defendió la necesidad de estar preparados para una acción militar. El jueves recibió en la Casa Blanca un informe detallado del comandante del Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM), el almirante Brad Cooper, sobre las opciones militares disponibles. Fue la primera vez que Cooper informaba personalmente al presidente desde el inicio de la actual crisis con Irán el pasado diciembre.
En las últimas semanas, Washington ha desplegado refuerzos militares sustanciales en Oriente Próximo, en lo que analistas consideran un mensaje de disuasión directa a Teherán. La combinación del aumento de efectivos, las sesiones informativas al presidente y la evacuación del personal diplomático contrasta con las declaraciones públicas de responsables estadounidenses, iraníes y omaníes que calificaron de “positivas” y con “progresos” las conversaciones nucleares celebradas el jueves en Ginebra.
Desde Teherán, el portavoz de las Fuerzas Armadas iraníes, el general de brigada Abolfazl Shekarchi, advirtió este viernes de que “cualquier acción imprudente estadounidense provocará un incendio generalizado en la región”. Añadió que, en caso de confrontación, los intereses estadounidenses en Oriente Próximo estarían al alcance de los misiles iraníes. “No buscamos iniciar guerras, pero no les tenemos miedo y defenderemos vigorosamente nuestra patria y los intereses de nuestro pueblo”, afirmó.
En paralelo, el ministro de Exteriores de Omán, Badr al Busaidi, principal mediador entre Washington y Teherán, viaja este viernes a Washington para reunirse con el vicepresidente estadounidense, en un intento de mantener abierta la vía diplomática en un momento en el que los preparativos militares y los movimientos sobre el terreno apuntan a una decisión inminente por parte de la Casa Blanca.
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