Santiago Segura vuelve a tirar de sátira política y humor cafre para traer de vuelta al policía más impresentable del cine español. Esta vez lo hace metido de lleno en las cloacas del poder y dando zarpazos a partes iguales a izquierda y derecha. La cinta, sexta entrega de la saga, juega con la idea de un Torrente en la órbita de un partido ultraderechista ficticio, Nox, y explota el contraste entre su miseria moral y el escaparate que le ofrece la política actual.

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Un Torrente metido en política

En esta entrega, Segura imagina qué pasaría si Torrente, ese ex policía racista, machista y corrupto, encontrara en la política el ecosistema perfecto para prosperar. No hace falta caer en el spoiler para dejar claro que el personaje vuelve a encarnar lo peor de la picaresca patria. El tono sigue siendo irreverente, zafio y deslenguado, pero con una lectura muy clara sobre la polarización, los discursos de odio y la facilidad con la que ciertos mensajes calan en la sociedad.

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Madrid vuelve a ser un personaje más, con sus calles, barrios y locales funcionando como escenario natural de las desventuras del protagonista. A lo largo de las diferentes películas, Segura ha recorrido zonas tan dispares como la Gran Vía, barrios populares como Tetuán y Ventilla, o localidades de la periferia madrileña. Siempre utilizando su estética real y algo desordenada para reforzar el tono gamberro de Torrente.

El Bar Benito, un bar de barrio con mucha historia

El Bar Benito es uno de esos bares que condensan el espíritu de barrio. Mesas sencillas, barra larga, clientela fija y paredes llenas de recuerdos. Se encuentra en el distrito de Tetuán, en la zona de Ventilla, concretamente en la calle Magnolias 56. Esta calle tranquila se ubica dentro de un barrio que combina bloques de viviendas, pequeños comercios y bares de toda la vida. La ubicación, a pocos minutos a pie de estaciones como Ventilla y Plaza de Castilla, lo coloca en un punto muy accesible. A su vez conserva esa sensación de refugio local donde la gente se conoce por el nombre.

Este bar no es solo un sitio donde tomar cañas o raciones. Sus propietarios presumen con razón de que en sus paredes hay mucha historia, tanto personal como colectiva. En sus redes sociales recuerdan que no solo se rodó allí "Torrente presidente", sino que el local ha servido de escenario para otras producciones audiovisuales, convirtiéndose en un pequeño plató escondido en la Ventilla. El interior, decorado con carteles, banderas y recuerdos que remiten a una estética muy concreta, resultó perfecto para representar ese universo casposo que la película parodia sin tapujos.

La elección de este bar para el rodaje no ha pasado inadvertida para los clientes habituales. La publicación del propio bar en Facebook dando la noticia se ha llenado de comentarios: "Benito, pon una gran pantalla para el estreno y lo vemos todos juntos", o "Si antes tenías el bar lleno, ahora ni te cuento". Esto no hace más que reforzar ese carácter familiar y "de barrio" que tiene el bar, y por tanto, la película.

Imagen de Benito, dueño del Bar Benito con el cartel de 'Torrente Presidente'
Imagen de Benito, dueño del Bar Benito con el cartel de 'Torrente Presidente' | Bar Benito en Facebook

Un decorado perfecto para el universo Torrente

Uno de los elementos clave por los que el Bar Benito se ganó su sitio en el rodaje fue su estética cargada. Banderines, fotos antiguas, recuerdos deportivos y una atmósfera que remite a la época de la que viene José Luis Torrente. La producción apenas tuvo que intervenir para reforzar esa imagen de bar anclado en otra época. Para el universo Torrente, ese entorno no solo es verosímil, sino casi imprescindible, es el hábitat natural donde el personaje se siente cómodo, respetado e incluso admirado.

El bar es un escenario clave en toda la película. Desde la primera escena en la que Torrente entra al bar y explica su salto a la política a sus amigos, pasando por la reunión con los "líderes de opinión", hasta la escena donde reaparece uno de los personajes más míticos de toda la saga.

Un barrio muy cinematográfico

La elección de la Ventilla y su entorno no es casual. A lo largo de la saga, barrios populares como Tetuán han sido terreno habitual de rodaje, gracias a sus calles estrechas, cuestas, casas bajas y mezcla de estilos arquitectónicos, que ofrecen un Madrid muy diferente al de las postales del centro histórico. Es un paisaje urbano que habla de migraciones, clases trabajadoras, vida de barrio y pequeños comercios de toda la vida, exactamente el tipo de entorno en el que Torrente ha encajado desde su primera aparición.