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Barry Keoghan, abrumado por los comentarios sobre su cara: "Se está convirtiendo en un problema"

Barry Keoghan en los Bafta de 2023.
Barry Keoghan en los Bafta de 2023. | Ian West / PA Wire / Europa Press

Barry Keoghan ha reconocido que los comentarios sobre su aspecto físico en internet han dejado de ser un ruido de fondo y están afectando a su vida diaria. El actor irlandés de Almas en pena de Inisherin o Saltburn lo ha explicado en una entrevista en SiriusXM, donde ha descrito la situación sin ambages: “Se está convirtiendo en un problema”.

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“Hay mucho odio en internet” y “muchos ataques por mi aspecto”, ha señalado. No lo plantea como una incomodidad abstracta; habla de consecuencias concretas: “Me ha hecho retraerme”, “no querer ir a sitios”, “no querer salir”. En otro pasaje lo resume sin matices: “No tengo que esconderme porque ya me estoy escondiendo”.

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Keoghan cerró sus redes sociales en 2024, pero sigue entrando de forma puntual tras apariciones públicas. en busca de las reacciones. “Quieres ver cómo se recibe, y no es agradable”.

Rellenos, botox, infiltraciones y otros retoques

Lo cierto es que su malestar responde a una conversación creciente sobre su rostro, especialmente en redes sociales. En los últimos meses, su presencia en eventos –desde la London Fashion Week hasta estrenos recientes en Nueva York– ha ido acompañada de minuciosas comparaciones con imágenes anteriores que delatan los cambios evidentes en su rostro. Se señala una mandíbula más definida, pómulos más marcados, un rostro más ancho en la zona inferior y unos labios más llenos.

A partir de ahí, las hipótesis. Un médico estético citado por Mirror la semana pasada apuntaba que ese tipo de evolución puede responder a “una combinación de tratamientos estéticos sutiles” –pero numerosos–, más que a intervenciones quirúrgicas. En su explicación, detalla procedimientos habituales en estética masculina contemporánea: rellenos dérmicos en la línea de la mandíbula o el mentón para reforzar la estructura ósea y crear un perfil más angular; pequeñas infiltraciones en pómulos para hacerlos más prominentes sin alterar el equilibrio del rostro; o retoques en los labios para mejorar su definición y volumen sin un aumento evidente.

También menciona el uso de toxina botulínica para suavizar líneas sin perder expresividad, y tratamientos destinados a estimular el colágeno o tensar la piel –como láser o radiofrecuencia–, que pueden hacer más visible la estructura facial sin modificarla directamente. Según ese mismo análisis, en algunas imágenes recientes el rostro aparece “ligeramente más lleno” en la zona media de la mejilla, lo que podría corresponder a un uso conservador de rellenos en esa área, una práctica que en hombres se maneja con cautela para no suavizar en exceso los ángulos.

Pero el propio especialista introduce límites a esa lectura: “es imposible confirmarlo” sin tratar al paciente, y recuerda que una parte de esos cambios puede explicarse por la maduración, variaciones de peso o rutinas de cuidado.

Un Ringo que querría ser villano de James Bond

Keoghan, lógicamente, no ha confirmado ni desmentido estas especulaciones, aunque las imágenes hablan por sí mismas. Sí ha señalado el efecto que produce su acumulación. “Cuando eso empieza a filtrarse en tu trabajo, se convierte en un problema”, ha dicho. Hasta el punto de no querer estar en pantalla.

De momento, la sangre no llega al río. El actor participa en Peaky Blinders: The Immortal Man y en otros proyectos de gran producción, como Crime 101, junto a Chris Hemsworth, Mark Ruffalo y Halle Berry. Además, forma parte de uno de los proyectos cinematográficos más ambiciosos de la década: las cuatro películas sobre los Beatles dirigidas por Sam Mendes, en las que interpretará a Ringo Starr junto a Harris Dickinson, Paul Mescal y Joseph Quinn.

En paralelo, su nombre ha aparecido en las quinielas para interpretar a James Bond, una posibilidad que él mismo ha descartado. “No creo encajar en los criterios”, ha dicho, aunque ha dejado abierta otra opción: le interesaría más “hacer de villano”.

Entre esa exposición y la reacción que genera se ha instalado una dinámica que no controla del todo. Keoghan distingue entre el contacto directo con el público –que describe como positivo, con seguidores “increíbles”– y el entorno digital, donde la conversación sobre su aspecto se ha vuelto constante y, en sus palabras, mayoritariamente negativa. En ese sentido, lo que más le preocupa no tiene tanto que ver con su carrera como con su hijo Brando, nacido en 2022 de su relación con Alyson Sandro. Y lo que pensará cuando crezca y tenga acceso a esos comentarios.

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