A pesar de los múltiples frentes internacionales que tiene abiertos el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el mandatario ha sido noticia este lunes por sus críticas contra el papa León XIV. "Es terrible para la política internacional", ha manifestado en su red Truth Social. Un mensaje cargado de ataques y reproches contra el pontífice, que no deja de ser otro capítulo más en la difícil relación entre dos de los hombres más poderosos del mundo.
Este nuevo choque llega tras semanas complicadas para el inquilino de la Casa Blanca, que ha visto como una parte de sus aliados occidentales lo han abandonado en su conflicto con Irán. A las críticas de líderes mundiales, que no ven con buenos ojos la ofensiva lanzada contra la República Islámica por Estados Unidos e Israel, se suma ahora un llamado a la paz por parte del Papa que no ha gustado a Trump. Una polémica que no ha querido dejar pasar el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que ha salido a la defensa del Papa para mostrar su oposición a las posiciones del mandatario norteamericano.
Las palabras que han indignado a Trump llegaron después de su amenaza de "destruir" la civilización iraní, que el pontífice consideró "inaceptable". A esto se añaden los constantes llamados de León XIV a la desescalada del conflicto, el más reciente durante una misa el sábado en San Pedro.
El problema de Trump con León XIV
"No quiero un Papa que critica al presidente de Estados Unidos, porque estoy haciendo exactamente para lo que me eligieron, por una aplastante mayoría", ha subrayado como contestación Trump en su mensaje en redes, en una afirmación que recoge el principal problema que tiene el mandatario norteamericano con el pontífice, según el director del Instituto Franklin-UAH, José Antonio Gurpegui.
El problema no es con el titular del Papado, sino "con cualquier persona que le lleve la contraria", detalla Gurpegui, que recuerda que la relación entre el dirigente estadounidense y la Iglesia Católica siempre ha sido complicada. A comienzos de su mandato, la obispa Marian Edgar Budde pidió "misericordia" para los migrantes durante una misa a la que asistió Trump, que luego exigió que le religiosa le pidiese disculpas por ese sermón "aburrido y poco inspirador".
Al igual que en aquella ocasión, no ha dudado en acusar a León XIV de querer complacer a la "izquierda radical". "Debería usar el sentido común y concentrarse en ser un gran Papa, no un político", ha recomendado al pontífice que, bajo su punto de vusta, "¡Le está haciendo daño a la Iglesia Católica!".
Dos estilos muy diferentes
Pese a las críticas veladas de León XIV a la escalada belicista en Washington, el pontífice es "reservado, cerebral, reflexiona mucho y dice lo mínimo que tiene que decir", según el antiguo corresponsal de ABC en Bruselas, Nueva York y Vaticano, Juan Vicente Boo. Su estilo dista mucho del de su predecesor, el papa Francisco, que era más "impulsivo" a la hora de hacer declaraciones.
En este sentido, deja los comentarios políticos sobre la situación interna de Estados Unidos a los obispos de este país, que sí se han mostrado muy contundentes en sus críticas a Trump. Entonces, ¿por qué el Papa se ha pronunciado contra la ofensiva en Irán? "La diferencia es que en este caso el daño que se está haciendo es planetario, que es su responsabilidad", explica el que también es autor de cinco libros sobre el Papado y el Vaticano.
El Papa es reservado, cerebral, reflexiona mucho y dice lo mínimo que tiene que decir
Por el contrario, la habitual discreción de León XIV en otros asuntos es interpretada por Trump como "debilidad", según las propias palabras del mandatario. Y esta supuesta flaqueza en cuestiones como el crimen o la tenencia de armas nucleares por parte de Irán "no convence" al norteamericano. Por su parte, el Papa ha contestado con contundencia al mensaje lanzado por Trump, del que afirma "no tener miedo".

Un Papa norteamericano
En su mensaje contra León XIV, Trump ha dicho que "la Iglesia lo puso allí solo porque era estadounidense". Nacido en Chicago, Robert Prevost, su nombre antes de acceder al Pontificado, es el primer papa estadounidense, hecho que no ha pasado desapercibido para el presidente. "Si yo no estuviera en la Casa Blanca, León no estaría en el Vaticano", ha asegurado. Una opinión que no comparte el ex corresponsal en la Santa Sede, que recuerda que varios vaticanistas tenían a Prevost como favorito en sus predicciones.
No obstante, Trump ha ido un paso más allá, compartiendo en redes una imagen creada con inteligencia artificial que lo muestra como Jesucristo curando a un enfermo. Aunque ha borrado la publicación varias horas después, la imagen no ha pasado inadvertida entre los fieles, que han visto un componente de "blasfemia" en el gesto de Trump.
Trump ha reducido su apoyo entre los evangélicos blancos
Ante la posibilidad de que este tipo de actos puedan restarle votos entre los católicos estadounidenses, que en las anteriores elecciones se decantaron un 55% a favor del republicano, Boo apunta a que el grueso de su apoyo está entre los evangélicos. Aun así, Gurpegui apunta que su popularidad ha descendido entre estos votantes, del 80 % al 57 % entre los evangélicos blancos, según las últimas encuestas.
Sánchez, a la defensa de León XIV
Las duras críticas vertidas por Trump contra el Papa han provocado sorpresa entre católicos, pero también entre los no creyentes. Pedro Sánchez ha sido una de las voces que han salido en defensa de León XIV, que visitará España en poco más de un mes, un "honor" para Sánchez.
Ha hecho uso del refranero para advertir a Trump de que "quien siembra vientos, recoge tempestades" y, en el caso del Papa, "siembra la paz, con valentía y coraje". Sánchez ha querido reconocer así la labor del santo padre cuando quedan unas siete semanas para que León XIV visite España, el primer viaje papal a nuestro país desde que Francisco participó en la Jornada Mundial de la Juventud que se celebró en Madrid en 2011.
En esta ocasión su sucesor también visitará la capital española. Asimismo, estará en Barcelona para la inauguración de la nueva y más alta torre de la Sagrada Familia y en Canarias, símbolo de la crisis migratoria en Europa, uno de los destinos a los que Francisco había querido viajar antes de que su estado de salud empeorase.
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