El verano pasado, la familia de Américo de Grazia vio la luz al final del túnel. Tras más de un año de cautiverio en El Helicoide, el Gobierno de Nicolás Maduro puso en libertad a este conocido opositor. Nueve meses después, trabaja incansablemente para asegurar una transición hacia la democracia en Venezuela. Fruto de esta labor, ha llegado esta semana a España, donde se ha visto sorprendido por el terremoto político que ha provocado la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero. Una figura muy controvertida dentro de los círculos opositores venezolanos.

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No conoce personalmente al expresidente, pero sabe que es amigo de los Gobiernos de Hugo Chávez, Maduro y Delcy Rodríguez. "Cada quien tiene sus relaciones", señala en una entrevista a El Independiente, en la que se muestra muy comedido a la hora de valorar el papel de Zapatero en la política venezolana. Aun así, no cree que se le pueda considerar un mediador en el conflicto "porque él está muy comprometido con una de las partes".

"Es un representante del gobierno chavista", asegura. Esta afinidad le pone en entredicho como mediador, ya que una figura de este tipo no debería comprometerse con ninguna de las partes. Sin embargo, sí admite su papel como "interlocutor válido" del Ejecutivo venezolano en España. Es aquí donde su postura difiere de la de otros sectores de la oposición: "Soy de la línea de que hay que llegar a acuerdos y entendimientos, porque no se puede salir de la tragedia sin el concurso de quienes hoy ocupan el poder".

Aunque Edmundo González Urrutia sea el presidente electo de Venezuela, después del golpe de Estado cometido contra la Constitución de su país tras las elecciones del 28 de julio de 2024, ahora es Delcy Rodríguez la que ostenta el poder fáctico. "Zapatero es un interlocutor de eso", señala. Por eso prefiere que esa relación les ayude a escapar de la situación actual.

Una vida marcada por la persecución

Algunas voces de la oposición han defendido el papel que el expresidente ha tenido en las liberaciones de presos en Venezuela. En el caso de Grazia, no cree que Zapatero intermediase para su excarcelación. Sí lo hicieron otras muchas personas, como el secretario de Estado de la Santa Sede, el cardenal Pietro Parolin.

Su detención en El Helicoide, símbolo de la represión del régimen de Maduro, vino precedida de una vida de persecución política en su país. Se inició en la política a los catorce años, hasta llegar a desempeñarse como alcalde y -posteriormente- como diputado de la Asamblea Nacional venezolana durante diez años. En ese tiempo, sufrió todo tipo de ataques: desde un destierro de dos años a recibir una paliza en sede parlamentaria.

Es inútil pensar que mañana cualquiera de nosotros los opositores gane y que eso sea suficiente.

Antes de eso, sufrió el desmantelamiento de la radio en la que trabajaba su familia. "Denunciamos la masacre de Tumeremo, un desastre ecológico en el que el Gobierno asesinó a 18 mineros y los enterró en una fosa común", recuerda.

Después de eso llegó su cautiverio de trece meses, en los que estuvo incomunicado. No le permitieron tener contacto con su familia ni su abogado, después de encerrarle por cargos de terrorismo sin que ni siquiera un juez le dictase la sentencia. A pesar del grado de "barbarie" que ha sufrido, subraya que su caso no es el peor: "Otros que estuvieron conmigo murieron en la celda", denuncia.

El opositor venezolano Américo de Grazia para 'El Independiente'
El opositor venezolano Américo de Grazia para 'El Independiente' | Israel Cánovas

Estrategias distintas dentro de la oposición

Ante la presión de su familia por el deterioro de su estado de salud en prisión, el Gobierno de Maduro se acabó viendo obligado a liberarle. "Llegaron a la conclusión de que era mejor que me fuese a morir a mi casa", rememora. También intervinieron para su puesta en libertad figuras políticas de Italia, ya que Grazia es nacional italiano por su ascendencia.

Desde entonces, ha sido testigo de los cambios en Venezuela. A sus 66 años, se encuentra en una gira internacional, que lo llevará también a Italia, Suiza y Francia, para medir los apoyos en el extranjero de cara al proceso de transición. "Van a venir unas elecciones y yo no tengo la duda de que las vamos a ganar", dice refiriéndose al conjunto de la oposición. Como líder del movimiento Guayana Libre, sbe que opción triunfadora es "sin lugar a duda" María Corina Machado.

No se puede pensar que porque gane María Corina le van a poner alfombra roja para que gobierne a sus anchas. Eso es creer en el pensamiento mágico.

Sin embargo, está convencido de que una victoria electoral no resolverá la situación: "Es inútil pensar que mañana cualquiera de nosotros los opositores gane y que eso sea suficiente". Entre las amenazas, las Fuerzas Armadas, "que no son lo suficientemente confiables para garantizar el proceso", pero también las numerosas organizaciones criminales y de narcotráfico que operan en el país. Por ello, ve inevitable la inclusión del chavismo para realizar una transición exitosa. Y pone como ejemplo a Sudáfrica, Polonia y Chile para sustentar esta idea.

El opositor venezolano Américo de Grazia para 'El Independiente'
El opositor venezolano Américo de Grazia para 'El Independiente' | Israel Cánovas

Pero no todo el mundo está de acuerdo con sus planteamientos. Desde el sector de María Corina no comparten esta idea: "Y creo que esa es la gran dificultad que hoy tenemos". Así, manifiesta que pensar que a Machado "le van a poner una alfombra roja para que gobierne a sus anchas" es instalarse en el pensamiento mágico.

"Tenemos visiones, tácticas y estrategias distintas, por eso estamos planteando la emergencia de construir un centro de dirección política donde no haya comodines", sentencia.

El papel de Estados Unidos

Aunque confiesa que no le gusta el estilo de Donald Trump, ve indispensable la colaboración con Estados Unidos. Cree que los norteamericanos están priorizando sus intereses sobre los del pueblo venezolano, aunque no quiere "criminalizarlo ni satanizarlo".

"Creo que en medio de esa posibilidad de que Estados Unidos privilegie sus propósitos, nosotros podemos tener la oportunidad de garantizar un proceso que libere a los presos políticos, que restituya y repare los derechos confiscados a los trabajadores y que restituya la calidad de vida que hemos perdido", señala. Bajo su punto de vista, todo ello es compatible con que la Casa Blanca haga sus inversiones, para que obtengan las ganancias necesarias por restituir los servicios. Pero advierte: "Nada de esto se puede hacer si no se restituye el estado de derecho".