Por fin hay luz verde para que Ucrania reciba los 90.000 millones de euros que la Unión Europea había prometido. Es la primera señal del cambio de rumbo en Hungría. Los embajadores de los Veintisiete han dado su aprobación, que será confirmada por los líderes en Chipre en las próximas horas. También han dado el visto bueno al vigésimo paquete de sanciones.
El sucesor de Viktor Orbán, Péter Magyar, no toma posesión hasta el 9 de mayo, pero está haciendo buena letra. Hungría necesita que se desbloqueen los fondos europeos a los que no pudo acceder Orbán por sus violaciones del Estado de derecho. Serán imprescindibles para impulsar la maltrecha economía húngara. Es previsible que Orbán se ausente del Consejo Europeo en Chipre, este jueves, donde se ratificará el préstamo.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, ha agradecido los esfuerzos a los Veintisiete y ha pedido que se acelere el mecanismo para que Ucrania acceda al préstamos.
Cuestión de "vida o muerte"
El viceprimer ministro ucraniano, Taras Kachka, ha calificado la financiación de la UE como "una cuestión de vida o muerte" para Kiev. De no aprobarse, Ucrania estaría en serias dificultades para pagar las nóminas, y tendría que renunciar a invertir en la tecnología que le ha permitido hacer frente al poder militar ruso. Dos tercios de los 90.000 millones se destinarán a reforzar las necesidades de defensa de Ucrania. El resto se dedicará a una ayuda financiera más amplia, según informa la BBC.
El FMI prevé que Kiev se enfrentará a un déficit de financiación de aproximadamente 130.000 millones de euros para el periodo 2026-2027. Sin el préstamo de la UE, Ucrania se habría quedado sin fondos para financiar la guerra antes del verano, según escribió la investigadora Agathe Demarais en un ensayo publicado en el European Council for Foreign Relations (ECFR).
Demaris añadía que se trata de un primer paso, pero no suficiente. "El déficit de financiación de Ucrania asciende a 130.000 millones de euros durante los próximos dos años. Esto significa que es probable que se avecinen más disputas sobre el destino de las reservas inmovilizadas de Rusia", señala la investigadora. Es el recurso que la UE se ha planteado utilizar, aunque de momento no ha podido hacerlo por el rechazo de Bélgica, donde están depositadas.
La Alta Representante de Política Exterior y de Seguridad, la estonia Kaja Kallas, ha reconocido que se trata de una ayuda imprescindible para la supervivencia de Ucrania. "Y es una señal de que Rusia no puede aguantar más que Ucrania", ha dicho Kallas.
Nuevo comienzo en Hungría
La financiación se acordó el pasado diciembre, pero Viktor Orbán, primer ministro de Hungría, aliado del líder ruso, Vladimir Putin, vetó el pago en febrero con la excusa de la rotura del oleoducto Druzhba, que abastecía de petróleo ruso a Hungría. A su paso por Ucrania quedó dañado. Los ucranianos acusaban a Moscú, pero Orbán les culpaba a ellos.
El gigante petrolero húngaro MOL ha confirmado que ya se está recibiendo petróleo procedente de Bielorrusia a través de Druzhba, tras repararse el tramo que pasa por Ucrania. Los primeros envíos de crudo llegarán en las próximas horas a Hungría y Eslovaquia.
En la campaña electoral en Hungría quedaron demostrados los vínculos del gobierno de Orbán con el Kremlin. Su ministro de Exteriores, Péter Szijjártó, pasaba información al jefe de la diplomacia rusa, Serguei Lavrov, relacionada con las reuniones del Consejo Europeo. Gracias a la Hungría de Orbán, y sus aliados en Eslovaquia, Rusia lograba ralentizar la ayuda a Ucrania o descartar la aplicación de sanciones.
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