Opinión

Ábalos, víctima de la UCO y del amor

Víctor de Aldama y su abogado, José Antonio Choclán, salen del Supremo.
Víctor de Aldama y su abogado, José Antonio Choclán, salen del Supremo. | EFE
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La decisión de la Fiscal General de no autorizar al fiscal jefe Anticorrupción la petición de rebaja de pena de siete a tres años y medio de prisión para Víctor Aldama, por el atenuante "muy cualificado" de su confesión, ha sido la guinda de una jornada en la que el ex ministro José Luis Ábalos se ha mostrado ante la Sala Segunda del Supremo como una víctima que ya ha sido condenada.

¿De quien depende la Fiscalía? El presidente del Gobierno lo tenía claro desde que asumió el cargo. Teresa Peramato ha cumplido con su papel, pasando por encima del criterio de Alejandro Luzón, para el que las aportaciones del comisionista han sido "esenciales" para el conocimiento de los hechos. Aldama declaró la semana pasada que Pedro Sánchez estaba en el "número uno" del escalafón de la trama corrupta. ¿Cómo iba Peramato a permitir que su subordinado premiara a Aldama con una rebaja de pena a la mitad después de haber puesto al presidente en la picota?

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Después del lavado de cara de García Ortiz en el programa de Évole (recomiendo ver el vídeo de J.F. Lamata a los que no pusieron La Sexta el domingo por la noche), en el que sólo faltó la acusación abierta de prevaricación a la Sala Segunda del Supremo, la decisión de su sucesora viene a corroborar que sí, en efecto, la Fiscalía depende del presidente del Gobierno. ¿O acaso no bastaba para llegar a esa conclusión el hecho de que Pedro Sánchez nombrara como Fiscal General a su primera ministra de Justicia, Dolores Delgado?

El Gobierno y el PSOE se han volcado durante los últimos meses en reconducir este juicio contra el ex ministro Ábalos para convertirlo en otra prueba de fuego para el Supremo.

Contra lo que se intuía hace unos meses, la defensa de Koldo y de Ábalos han coincidido en lo esencial. No había ninguna trama corrupta, tan sólo la necesidad de proveer de mascarillas a una población atemorizada ante la mortandad que provocaba el Covid. Ábalos ha declarado al tribunal que él no autorizó nada porque ni siquiera sabe cómo se redacta una orden ministerial. De la contratación de Soluciones de Gestión (la empresa de Cueto y Aldama que cobró más de 50 millones de euros de dinero público) se encargaron los técnicos. ¿Aldama? Sí, se le veía por allí por el ministerio, pero él no tenía ni idea de lo que era Soluciones de Gestión ni de que cobraba comisiones.

Lo que asombra más es la naturalidad con la que miente Ábalos y la indisimulada subordinación de la Fiscal General al presidente del Gobierno

Con habilitad, el ex ministro ha separado su vida sentimental de su actividad pública. Ha confesado, como un adolescente, que se enamoró de Jéssica, la querida a la que le pagó el alquiler de un piso en la Torre de Madrid y a la que colocó, a través de Koldo, en una empresa pública (bueno, en dos, una detrás de otra). Pero, imagínense ustedes, el ministro no sabía que las empresas que la contrataron eran públicas y que dependían de su ministerio. Koldo no le contaba todo. Ni si quiera Jéssica, que tampoco le confesó, ni siquiera en los momentos más apasionados, que no se pasaba nunca por la oficina. Él creía que trabajada desde el piso con el ordenador. Se ve que tenía muchas vacaciones, ya que nunca puso pegas a viajar con él al extranjero en visitas oficiales. Ahora sospecha de ella y cree que su declaración ante el tribunal, muy perjudicial para él, estaba condicionada por la presión de Aldama. ¿Era Jéssica una trampa del empresario para tener cogido por sus partes al ministro? Esa sospecha tiene él.

Esto les parecerá increíble, pero es así como lo ha relatado el señor Ábalos.

¿Cómo explica él entonces el verse metido en este berenjenal? Muy sencillo. Se trata de una operación política contra él (como cabeza de turco), en la que hay partidos de la derecha, organizaciones de ultraderecha y la UCO. Parece que en la Guardia Civil hay gente que quiere acabar con este gobierno "rojo y morado". ¡Ay si su abuelo, miembro de la Benemérita, levantara la cabeza!

El PSOE, en efecto, cerró la vía que abrió el año pasado el anterior abogado del ex ministro, José Aníbal Álvarez, para que colaborase con la Fiscalía, como lo estaba haciendo Aldama. Las presiones fueron enormes, y ganó la omertá. El partido es el partido y Ábalos es hombre de partido.

En su declaración, con la que se cierran las comparecencias ante el tribunal, Ábalos ha taponado también la vía de agua que dejó abierta Koldo García en su intervención del pasado jueves. ¿Chistorras? Ábalos no sabe nada de chistorras. Las chistorras son chistorras y los folios, folios. El PSOE sólo pagaba en efectivo los adelantos que se hacían para gastos y que luego había que justificar con facturas de comidas, taxis o lo que fuere. Era una práctica habitual que cesó cuando los pagos comenzaron a hacerse por transferencia. Ha venido a darle la razón al ex gerente del PSOE, Moreno Pavón, ahora aparcado en la dolce far niente de la presidencia de Enusa.

Koldo y Ábalos han coordinado sus defensas para apuntar sus baterías contra Aldama y la UCO. Dos víctimas de una operación política cuyo verdugo es el teniente coronel Balas.

En definitiva, las declaraciones de los dos principales implicados en la "organización criminal" (junto con el comisionista) y la decisión de la Fiscal General son coherentes y forman parte de la misma estrategia.

Detrás de este caso no hay nada, tan sólo las fantasmadas ("inventadas", dijo Sánchez) de un comisionista espabilado que, en connivencia con la extrema derecha, está inmerso en una operación política para hacer caer el Gobierno.

Lo que más asombra de todo esto es la naturalidad con la que miente Ábalos y la indisimulada subordinación a Moncloa de la Fiscal General del Estado. Cuando se conozca la sentencia, el Gobierno podrá decir que son los mismos (o casi) que condenaron a Álvaro García Ortiz.

1 Comentarios

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  1. Perro no come carne de perro. Como se ha demostrado en el juicio.
    Y también que son muy fieles a su amo. De momento y esperando futuras consecuencias de la sentencia.
    Lo que si han intentado ha sido comerse al zorro que los embaucó y que los proveyó de zorritas.
    Respecto a la, «aquí te pillo, aquí te mato», está vez le ha tocado a todo un Fiscal Anticorrupción. Indignante.
    Pero es lo que hay.

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