Los inescrutables tiempos judiciales han hecho coincidir la vista oral por el caso Kitchen (los hechos que se juzgan se desarrollaron en 2013) y el caso de las mascarillas (los presuntos delitos se cometieron a partir de 2020). El primero, que se desarrolla en la Audiencia Nacional, tiene sentado en el banquillo de los acusados al ex ministro del Interior durante el gobierno del PP Jorge Fernández Díaz; el segundo, que se dirime en el Tribunal Supremo, tiene como protagonista a José Luis Ábalos, ex ministro de Transportes del gobierno de Pedro Sánchez.
En Moncloa y en el PSOE se ha fabricado la tesis de que los efectos negativos del juicio a la supuestas cloacas de Interior compensarán sobradamente el rechazo que genera en la opinión pública el saqueo de las mascarillas. Hay quien se atreve a afirmar (algunas columnas periodísticas así lo atestiguan) que es incluso más grave el caso que afecta al gobierno de Rajoy porque, mientras el PSOE reaccionó a tiempo, el PP intentó taparlo. Se olvidan del enriquecimiento personal en tiempos de pandemia, las queridas, los enchufes, en fin... Mejor no poner en la balanza la basura a ver cuál de las dos pesa más.
Los deseos y la realidad van casi siempre por caminos muy distintos, e incluso opuestos. Por más que se quiera "empatar el partido", en expresión de un ministro del gobierno, la repercusión de ambos procesos no será la misma, independientemente de los años de cárcel a los que puedan ser condenados Fernández Díaz y José Luis Ábalos. La memoria colectiva juega en contra de este afán por colocar al mismo nivel la corrupción del PP y la del PSOE, lo que debería avergonzar a los que defienden la tesis del "empate".
El 24 de mayo de 2018 (va a hacer ocho años de aquello) la Sección Segunda de la Sala Penal de la Audiencia Nacional condenó a 29 de los 37 acusados por el llamado caso Gürtel. A Francisco Correa, jefe de la trama, le cayeron 51 años de cárcel, y a Luis Bárcenas, 33 años. El tribunal dio por sentado que el ex tesorero del PP se enriqueció ilícitamente con el cobro de comisiones, dinero que luego se llevó a Suiza. En esa misma sentencia, el PP fue condenado "a título lucrativo" por haber financiado actos electorales del partido con dinero de esa trama (luego el Supremo corrigió ese aspecto de la sentencia). También quedó acreditado que en en el PP había una caja B que manejaba Bárcenas (los llamados papeles de Bárcenas).
Una semana después de conocida esa sentencia, el 31 de mayo de 2018, el PSOE, en principio con la resistencia de Pedro Sánchez, presentó una moción de censura en el Congreso que salió adelante por 180 votos a favor y 169 en contra. Cayó Mariano Rajoy y Sánchez se aupó a la presidencia del gobierno.
El PP ha pagado un precio muy alto por la corrupción de la etapa Rajoy. Ahora le toca pagar a Sánchez
Unos meses después de la moción, en abril de 2019, Sánchez convocó elecciones generales. En ellas, el PP se desplomó hasta los 66 escaños, casi la mitad de los que obtuvo el PSOE (123).
Los responsables de la trama Gürtel fueron condenados a largas penas de cárcel y el PP pagó duramente en las urnas por la corrupción. No se recuperó hasta julio de 2023, elecciones que ganó, ya con Núñez Feijóo como candidato, pero que no le sirvieron para gobernar por razones que ya hemos explicado.
El PP de Rajoy, Bárcenas y Fernández Díaz pagó un alto precio por la corrupción. Núñez Feijóo no puede heredar las deudas políticas por una corrupción que tuvo lugar cuando él ni soñaba con aterrizar en Génova.
Lo que los ciudadanos no admiten (y lo que reflejan todas las encuestas menos las de Tezanos) es que el partido que vino a limpiar la vida política tenía como número dos a un ministro que comenzó a corromperse -presuntamente- nada más llegar al gobierno.
Mientras que Fernández Díaz y Bárcenas son personajes de otra época, Ábalos y Koldo han estado presentes en la vida pública hasta hace relativamente poco tiempo. Las sentencias ponen las cosas en su sitio desde el punto de vista judicial, pero las elecciones son el veredicto de los ciudadanos sobre un gobierno. Una cosa es el proceso penal y otra muy distinta el juicio político. La democracia consiste precisamente en que los ciudadanos pueden juzgar cada cierto tiempo a los que mandan. El PP lleva ya más de ocho años en la oposición y el PSOE quiere que siga ahí por unos hechos que sucedieron en 2013.
En el PP ya no queda casi nadie de aquella época, a excepción del incombustible Javier Arenas. Ni siquiera Rajoy tiene ya un papel relevante en Génova, a diferencia de Rodríguez Zapatero, que sigue siendo un puntal del PSOE.
En las elecciones andaluzas, que se celebrarán dentro de tres semanas, se verá si María Jesús Montero ha podido no ya empatar el partido, sino evitar una derrota por goleada. Los fantasmas del pasado rara vez sirven para ahuyentar los problemas del presente. En política, la corrupción también prescribe.
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hace 3 semanas
No soy de izquierdas por convicción. Me han convencido ellos. La distancia entre lo que dicen y la realidad (lo que hacen) es abismal. Hablan del pueblo, pero no les importa nada la gente. Y eso ha sido siempre así. En lo económico, escucharles me produce la misma perplejidad que si un ingeniero mecánico me vende las bondades de una rueda cuadrada. En lo moral, su hipocresía deslumbra tanto que necesitaría usar gafas de soldador para asistir a un congreso de esta gente.
La corrupción de esta gente implica a TODOS sus MINISTERIOS. No se si el de la infancia se salva. Hablan de energías renovables, para lucrarse con ellas, a la vez que se ponen cachondos con los hidrocarburos de Venezuela. Les encantan los gobiernos de Cuba, Venezuela, China y la Republica Dominicana. Les encante porque hacen buen negocio con ellos. Las Jessica de aquí, al menos se pagan una carrera, y viven en un piso lujoso. Las Jessicas de Cuba, lo hacen para comer y a lo mejor el lujo de un perfume o algo de ropa decente. En Dominicana blanquean el dinero que roban por donde pueden. Solo hay que salir un poco de las zonas de lujo turísticas para ver la miseria que hay allí también. Pero tienen allí su «Casa del Pueblo». Y con Venezuela, se ponen consternados por lo que ha hecho Trump (lo único bueno que ha hecho aunque también le importe una mierda el pueblo de Venezuela), sin pensar en que al menos ahora, el pueblo hermano de Venezuela tiene esperanza en que la democracia vuelva. Con los socialistas, ninguna.
Aquí, en España, hay una gente inmoral (que raro) al frente del gobierno, que son un peligro para la democracia. Porque un peligro es tener a alguien que adultera las elecciones en su partido (hechos constatados), que negocia con delincuentes y les permite hacer leyes para que sus delitos desaparezcan, que tiene a su mujer y a su hermano robando de lo público, sin cortarse un pelo. Y con una política exterior enfocada a un beneficio propio (familiar) o de partido. Y lo que se sabrá.
Hay apagones, hay descarrilamientos por negligencias y hay un gobierno que lo niega todo y toda culpa. Son socialistas y están para robar. Que nadie les moleste.
hace 3 semanas
No sé si prescribe la responsabilidad política. Pero cuando se pretende que así sea, los chicos buenos cogen al siniestro Pumpido y lo ponen a barrer y lavan el trasero de Chaves y algunos más, de modo que esos barridos dejen limpios a los defraudadores
. El PP, hasta ahora, no ha hecho lo mismo. Y hay que recordar que lo del sanchismo andaluz, en eso se convirtió el PSOE, ha pervertido no sólo las arcas públicas, sino íntegramente la administración andaluza, incluyendo las ayudas a los trabajadores, a las mujeres….., y la moral pública….
hace 3 semanas
Es evidente que si los papeles se intercambiarán el PSOE nos vendría con lao serga de los jueces de derechas los medios afines a la derecha y toda esa tontería que manejan cuando les afecta a ellos.
El PSOE seguirá pagando en tribunales más allá de lo que dure el juicio actual al pp
La justicia no es precisamente rápida y así nos va
Bolaños está en ello…
Me parto!!!
hace 3 semanas
El poder corrompe.
En estos casi ya cincuenta años de democracia, se ha demostrado que los políticos que llegan al poder, ellos y/o su entorno, por una causa o por otra, por un tema o por otro, terminan conviviendo con la corrupción o alguna de sus variantes.
Incluso los hay, que antes de alcanzar el poder, esa corrupción ya formaba parte de su vida.
Sí, me refiero a él, a nuestro Tom Ripley presidencial.
hace 3 semanas
¿Quien dice que el PSOE no está pagando la factura politica de la corrupción? D. Casimiro olvida lis resultados del PSOE en Andalucía, Extremadura o Aragon.
Lo que es sorprendente es que M. Rajoy y Aznar sigan encabezando mítines del PP y pontificando como hombres de estado. Lo que es asombroso es que el PP no pague precio politico en Valencia.
El PP actual no ha hecho los deberes, no ha reconocido, ni repudiado ni limpiado el partido de personajes y practicas infames. Esta es la razón pir la que el caso Kitchen y Gurtel y Barcenas siguen siendo actuales y estando vivos. Es el PP quien no los ha cerrado.
Por cierto que los tiempos de lis juzgados no son inescrutables. La diferencia es que a la derecha siempre la juzgan tarde, mal y nunca