Tan solo cuatro días después de su ataque masivo contra Kiev, que dejó una treintena de muertos, Rusia ha vuelto a golpear con dureza el territorio ucraniano en la madrugada de este lunes. Al menos 11 personas han perdido la vida en la capital ucraniana como consecuencia de los proyectiles lanzados por Moscú, que volvió a centrar sus ataques en Kiev.
También en Jártov y Jersón, dos de las regiones ucranianas ocupadas parcialmente por Rusia, han muerto otras cinco personas, según recoge EFE. Las autoridades locales han informado de que los ataques rusos han matado a tres personas en Jártov y a dos hombres en Jersón. Se trata de regiones sometidas a constantes ataques con drones, artillería y en ocasiones misiles.
Un total de 68 misiles, entre ellos 23 balísticos, y 351 drones han caído sobre Ucrania este lunes, según el parte de este último ataque ruso publicado por la Fuerza Aérea ucraniana. Aunque las defensas ucranianas han conseguido derribar buena parte de los drones, 326, no han tenido tanto éxito con los misiles. Ninguno de los proyectiles balísticos ha podido ser derribado. La escasez de misiles interceptores PAC-3 para sistemas Patriot de la que el presidente Volodímir Zelenski advierte a diario a sus socios se confirma.
Aunque casi todos los misiles de crucero empleados por las fuerzas del Kremlin sí han sido interceptados, las defensas ucranianas tampoco han podido derribar ninguno de los seis misiles antibuque Zirkón y Óniks utilizados por Rusia para atacar el país vecino. En total, 29 misiles y 18 drones impactaron en 34 localizaciones distintas de Ucrania no especificadas por la Fuerza Aérea.
El ataque de este lunes se producen cuatro días después de la peor ofensiva registrada desde el comienzo de la invasión. Treinta personas perdieron la vida en Kiev como consecuencia del impacto de proyectiles rusos contra infraestructura civil. El alcalde la capital, Vitali Klichkó, aseguró que se trataba del ataque "más masivo" en cuatro años de guerra.
Por su parte, las fuerzas ucranianas han golpeado este lunes una refinería en la región rusa de Yaroslavl, a 250 kilómetros al noreste de Moscú. El ataque ha dejado sin electricidad a la ciudad portuaria de Sebastopol, base de la Flota del Mar Negro rusa, en el marco de un ataque masivo de más de medio millar de drones. No es la primera vez que Ucrania ataca esta instalación, una de las mayores de su tipo en Rusia; en mayo pasado la refinería se incendió tras la caída de fragmentos de drones.
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