Las olas de calor son caras. De algún modo, es una ‘factura’ más del cambio climático que los españoles han comenzado a incorporar en su lista de gastos domésticos. La que comienza este domingo será la segunda ola de calor del verano. Inicialmente está previsto que se prolongue lunes y martes, pero las altas temperaturas continuarán el resto de la semana. Esta secuencia empieza a convertirse en rutina en los últimos años. Combatirlo requiere sistemas de refrigeración domésticos, cada vez más extendidos en los hogares españoles y con consumos que no dejan de aumentar. Cada vez más, el aire acondicionado no sólo es para el día, sino también para la noche.

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Y en esta ocasión, el consumo ser hace sin 'escudo social'. El Gobierno procedió a dejar en suspenso los recortes impositivos que vino aplicando sobre la luz y el gas desde marzo hasta finales de mayo pasado. Desde junio, las olas de calor en España se pagan con el IVA al 21% -frente al 10% anterior- y el Impuesto Especial sobre la Electricidad (IEE) al 5,1%-frente al 0,5% aplicado entre marzo y mayo-.

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El impacto de las temperaturas en la factura de la luz

Los últimos veranos no han hecho más que encarecer la factura de la refrigeración doméstica. Además de tener que afrontar un mayor número de episodios de olas de calor, lo hacemos cada vez más pronto. Si antes irrumpían al inicio del verano, ahora asoman al final de la primavera. Se trata de periodos de altas temperaturas con mayor intensidad y frecuencia.

Este año ha sido en junio cuando España ha vivido el primer gran capítulo de calor. Según estimaciones realizadas con datos de Red Eléctrica y el OMIE, hace seis años el coste medio de una temporada estival por tener sistemas de refrigeración en casa se estimaba entre 70 y 90 euros. Hoy la franja alcanza ya entre los 160 y los 220 euros por el consumo en julio, agosto y septiembre.

Demanda que se incrementa por un mayor uso durante las noches, cada vez más calurosas en muchos puntos del país, lo que supone disparar el consumo de energía. La situación es dispar en función de la zona del país, con el Levante y el sur encabezando los consumos de energía para los sistemas de aire acondicionado. Instalaciones cada vez más comunes en los hogares españoles, incluso en regiones del norte en las que hasta no hace mucho apenas se instalaban. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el 42% de los hogares españoles cuenta con sistemas de aire acondicionado. En regiones como Murcia, Andalucía o la Comunidad Valenciana ese porcentaje alcanza el 55%.

Vaivenes fiscales en el mercado energético español

El fenómeno del cambio climático confluye además con otros factores globales que en los últimos años han incidido de modo especial en la producción y coste de la energía. En España la situación se comenzó a complicar en el ámbito energético durante el año 2019, el de la pandemia.

Desde entonces, el Gobierno ha visto cómo tras el impacto del Covid, poco después, irrumpió la guerra de Ucrania, con un evidente impacto en los mercados de la energía. Más recientemente, el conflicto en Irán ha vuelto a incrementar los precios y ha obligado a adoptar decisiones para frenar las tarifas.

En los últimos siete años, España ha recurrido a políticas fiscales para compensar esa mayor demanda de energía en situaciones de encarecimiento en los mercados. Actuar sobre el IVA y el IEE ha sido siempre la fórmula más recurrente. En solo siete años se ha incidido de modo directo hasta en siete ocasiones sobre el IVA y otras tantas sobre el Impuesto Especial sobre la Electricidad. El Gobierno ha optado por recortar el IVA de la luz desde el 21%, con bajadas que en la mayoría de los casos han sido hasta el 10%, si bien de manera excepcional, entre junio y diciembre de 2023, llegó a recortarse hasta el 5%.

En el caso del IEE, la oscilación del tipo impositivo también ha sido una constante en todos estos años. El punto de partida ordinario del 5,1% se ha empleado para aplicar recortes que lo han rebajado hasta el 0,5% en numerosas ocasiones. La más reciente, tras el conflicto de Irán. También se ha situado en posiciones intermedias, como el 3,8% al que se aplicó el IEE entre marzo y junio de 2024, o el 2,1% entre enero y febrero de ese año.

Previsiones de consumo eléctrico para este verano

En marzo de este año, el Gobierno incluyó un descuento del IVA al 10% y rebajó el IEE al 0,5%. La medida decayó automáticamente el pasado 30 de mayo y por ahora no se ha previsto proceder a su modificación. El plan de ajustes del Gobierno sí incluye una cláusula automática que prevé que se puedan volver a aplicar recortes impositivos si la diferencia entre un mes y el posterior del precio de la luz baja de 45 euros el MWh.

El precio de la energía es para muchos consumidores la verdadera barrera para el uso o incluso la instalación de sistemas de refrigeración. El sector ya ha anunciado que se prevé que este año sea el de mayor consumo energético durante el verano de cuantos se han registrado en nuestro país. Si en 2023, con 42 días de calor, se consumieron 290 kWh para la refrigeración doméstica, la estimación para el conjunto de este verano es de entre 315 y 325 kWh.