A menos de una hora del centro de Madrid es posible recorrer plazas porticadas elevadas sobre arroyos, antiguos complejos industriales ilustrados, castillos medievales, casas-cueva habitadas hasta los años 50 y molinos movidos por el agua del Tajuña. Ese es el patrimonio cultural de Las Vegas y la Alcarria Madrileña, una de las comarcas turísticas rurales menos conocidas de la región. Toda esta propuesta forma parte de MadRural. La red promueve el turismo rural en la región bajo el lema "El Madrid que no te esperas".
A poca distancia de la capital, el tiempo parece avanzar de otra manera. Frente a la prisa urbana, este territorio propone un viaje para entender la identidad madrileña. No lo hace solo a través de sus grandes monumentos, sino también mediante la arquitectura popular y los oficios que dieron forma a sus pueblos.
Cuatro Villas para recorrer la historia de la comarca
El valor patrimonial de la zona se refleja en el programa Villas de Madrid, una iniciativa autonómica que reconoce a 11 municipios por la riqueza de su legado y su capacidad para conservar la autenticidad rural. De ese conjunto, cuatro localidades se sitúan en esta comarca y permiten recorrer distintas etapas de la historia madrileña.
Cada una de estas cuatro Villas de Madrid representa una manera diferente de entender la memoria del territorio. Nuevo Baztán muestra la influencia de la Ilustración a través de un proyecto urbanístico del siglo XVIII. Se trata de un complejo industrial levantado de la nada por Juan de Goyeneche para acoger a profesionales extranjeros, obreros y gestores. Su Centro de Interpretación, la disposición de sus edificios, su conjunto palacial y el planteamiento urbano en su conjunto permiten comprender cómo se diseñó esta población siguiendo los principios de la época.

Hacia el sur, Villarejo de Salvanés conserva la huella de su pasado defensivo con la imponente torre del homenaje de su Castillo. La localidad alberga además una propuesta cultural singular en su Museo del Cine. El espacio acoge una de las mayores colecciones de proyectores cinematográficos de Europa.
Por su parte, Colmenar de Oreja combina la ingeniería popular de su Plaza Mayor, construida sobre un sistema de arcos y puentes que salvan el arroyo de Zacatín, con el legado del pintor Ulpiano Checa. El museo dedicado al artista reúne una valiosa colección de óleos, acuarelas, grabados, libros ilustrados y documentos sobre uno de los pintores más cotizados del cambio del siglo XIX al XX.
Finalmente, Chinchón completa el recorrido con su Plaza Mayor, uno de los grandes símbolos arquitectónicos de la comarca. A su patrimonio se suman el Castillo de los Condes de Chinchón y una arraigada tradición gastronómica local. Tanto en Chinchón como en Colmenar de Oreja, la visita monumental se complementa en la mesa gracias a una cocina autóctona asentada en ingredientes de producción propia.

Museos que conservan la memoria del territorio
Más allá de los monumentos principales, la identidad de la comarca se conserva en los espacios que narran la vida diaria de sus habitantes y la relación histórica con los valles del Tajuña. Tres pequeños museos etnográficos permiten asomarse a las costumbres de quienes habitaron estas tierras durante generaciones.
En Tielmes, el Museo Casa Cueva muestra una antigua casa-cueva rehabilitada en 2006 por su valor antropológico e histórico. Este espacio refleja el funcionamiento cotidiano de las mencionadas construcciones tradicionales. Este espacio refleja el funcionamiento cotidiano de estas construcciones tradicionales, muy representativas de la ribera del Tajuña en su época de mayor uso, hacia los años cincuenta del siglo pasado.
El aprovechamiento histórico del agua y el grano tiene su sede en Morata de Tajuña. Allí, el Museo de la Molinería permite visitar un antiguo molino harinero restaurado para mostrar su maquinaria original, sus aperos y las cartelas explicativas sobre el proceso tradicional de molienda.

El recorrido por la memoria popular culmina en Chinchón con el Museo Etnográfico "La Posada". La instalación recrea las costumbres y tradiciones locales, la vida en el hogar, las faenas diarias, los utensilios, las herramientas y la maquinaria que marcaron la vida en el campo.
Un patrimonio que impulsa la vida de los pueblos
En una región asociada casi siempre al pulso de la capital, la Comarca de Las Vegas y La Alcarria Madrileña demuestra que existe otro Madrid. Un territorio de plazas centenarias, conjuntos ilustrados, molinos harineros, casas cueva y tradiciones que siguen vivas. En definitiva, ese "Madrid que no te esperas" al que invita la propuesta turística de MadRural.
Toda la información sobre itinerarios, museos y municipios puede consultarse en la web de Turismo de Las Vegas y La Alcarria Madrileña. También en el portal del programa Villas de Madrid de la Comunidad de Madrid o a través del folleto oficial de Rutas del Patrimonio Histórico y Rural.
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