España

Refundación de la izquierda

La falta de candidatos atrasa la puesta a punto del nuevo Sumar para las próximas generales

La posibilidad de un adelanto electoral complica el rodaje de la marca. Urtasun se perfila como alternativa electoral a Bustinduy, que rechaza presentarse

La vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, y las ministras de Sumar, Sira Rego, de Juventud e Infancia (i), y Mónica García, de Sanidad (d), conversan en el hemiciclo del Congreso
La vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, y las ministras de Sumar, Sira Rego, de Juventud e Infancia (i), y Mónica García, de Sanidad (d), conversan en el hemiciclo del Congreso | EFE/ Chema Moya

El pasado viernes, Podemos oficializó la candidatura de Irene Montero para las próximas elecciones generales y abrió la posibilidad de que la número dos morada sea la cabeza de una lista de izquierdas mucho más amplia. Mientras tanto, Sumar, que aspira a ejercer ese papel de autoridad, de aunar bajo unas nuevas siglas a una coalición diversa de formaciones, sigue sin mover ficha tras meses de retraso. Hay inconvenientes secundarios que alargan la presentación de ese nuevo proyecto, pero también dos motivos troncales. El primero, según confirman varias fuentes consultadas, es Ceuta. No se cree adecuado hablar de la interna de los partidos en un momento crítico para la ciudad autónoma y que, al mismo tiempo, pone en jaque a la izquierda desde el Gobierno y por ende al propio proyecto.

PUBLICIDAD

El segundo, y no menos importante, tendría que ver con las complicaciones para encontrar un referente de peso que convenza a todos los grupos, a Movimiento Sumar, a Izquierda Unida, a Catalunya en Comú y a Más Madrid. Todo, en un momento de repliegue de los principales nombres, en el que no hay una 'cantera' con reconocimiento público más allá de esa primera línea política que permita ser competitivos, y en el que el principal nombre de consenso, Pablo Bustinduy, sigue rechazando ser la pieza sobre la que se articule todo lo demás. Fuentes dentro de los partidos de la confluencia de Sumar apuntan a que se sigue tanteando al ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030. Otras, próximas a esa refundación de la izquierda, evitan abordar el asunto y emplazan a nuevas noticias y a no limitarse a la "rumorología". Niegan que haya un problema de candidatos como tal y sí de calendario.

PUBLICIDAD

El procedimiento interno trascendió en diciembre del año pasado. En febrero se presentó públicamente ese compromiso de reeditar la unidad de la izquierda bajo otro paraguas, y se planteó inicialmente el lema 'Un paso al frente'. Facciones de Más Madrid situaron el mes de abril como el clave para conocer "el relevo de Yolanda Díaz" como candidato a la Presidencia del Gobierno, pero distintos acontecimientos aplazaron el asunto. Figuras como Antonio Maíllo, coordinador federal de Izquierda Unida, indicaron que lo ideal era darlo a conocer, así como las siglas, antes de las elecciones de Andalucía, en mayo. Pero volvió a retrasarse en pro de hacer "las cosas bien", definir estructuras y la mejor relación posible entre partidos.

Se pasó a contemplar junio o julio. La asamblea de renovación del liderazgo en Movimiento Sumar aplazó el asunto, y una vez despejado el liderazgo de Verónica Martínez Barbero, portavoz de Sumar en el Congreso, y de la secretaria de Estado de Derechos Sociales, Rosa Martínez, se asumió que, a las puertas de la pausa estival, una presentación de refundación de la izquierda restaba carácter movilizador. Septiembre se situaba como clave en el calendario. Ahora, el debate por la crisis de Ceuta lo aplaza nuevamente. Algunos sectores dentro del espacio deducen que si la opción de Bustinduy no cuaja finalmente, como parece, se acabará optando por Ernest Urtasun, ministro de Cultura. Creen que si no ejerce ese liderazgo una figura reconocida públicamente, difícilmente se podrá dar un buen golpe sobre el tablero electoral para reconectar con el votante progresista desencantado. Dado ese paso final, se abriría otro debate: ¿el candidato concurriría por Madrid o por Barcelona?

La segunda opción gana peso interno de ser Urtasun. Para muchos justifica las posiciones plurinacionales de los socios. Para los Comuns es una opción interesante a valorar, incluso a Más Madrids le interesaría para no opacar a Emilio Delgado, que previsiblemente irá como cabeza de lista de la circunscripción tras repartir el poder con Mónica García y conseguir la paz interna en la organización.

Otros sectores creen que debería ser, en todo caso, una mujer joven la que se sitúe al frente de la papeleta conjunta, ante un abanico de candidatos masculinos donde Montero, de Podemos, solo sería la única mujer. Los morados, el viernes, aprovecharon la incertidumbre que deja aún Sumar para situarse como referencia de una izquierda desunida y sin que otras figuras que condicionaron el debate estos meses atrás, caso de Gabriel Rufián, de ERC, haya presentado una oferta política firme pese a hablar de un bloque de unidad que prime lo mejor en cada autonomía. Por un liderazgo femeninooptarían, al menos, personalidades de las direcciones de Más Madrid o de IU.

Sin alternativas reconocidas para el público

El paso a un lado de Yolanda Díaz a mediados de febrero, alentado por muchos para facilitar la idea de renovación, no obstante, ha evidenciado un problema de caras dentro del espacio, de poder encontrar figuras carismáticas que sean reconocidas públicamente como ocurrió en el pasado por líderes como Pablo Iglesias o Íñigo Errejón, o la propia Montero. Aunque algunas fuentes del proyecto creen que es mejor huir de esa tendencia que al final liga un proyecto político a la supervivencia de sus dirigentes. Ha pasado con Díaz, de ser un mirlo blanco en la izquierda a quedar desgastada.

A ello, se unen las fugas anunciadas de cara a las próximas elecciones generales. Por ejemplo, García no optará a las generales para intentar repetir como ministra y sí encabezará la lista de Más Madrid a la Comunidad de Madrid para competir por la presidencia con Isabel Díaz Ayuso. La ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, por su parte, ya trasladó que no irá en las listas de la izquierda en 2027.

Bustinduy carece de afiliación política pese a su sintonía con Movimiento Sumar, y Urtasun tiene doble militancia en la agrupación y en los comuns. Tiene buena relación con Más Madrid e IU. De ahí que las miradas estén en ambos, por el equilibrio que supondrían. Se ha especulado con fichajes externos de figuras de la sociedad civil, como el abogado Joaquim Bosch o el líder de CCOO Unai Sordo, aunque ambos lo han descartado. La alternativa pasaría por elegir a uno de los principales responsables del espacio, con visibilidad cada semana, aunque menor reconocimiento público. Se descartan internamente nombres como el de Aina Vidal o Tesh Sidi, muy independiente en su actuación política dentro de Sumar. El líder de IU, Maíllo, está centrado en su papel como líder del espacio en Andalucía y en alguna ocasión él mismo reconoció que sería "una mala noticia" que fuese el elegido, porque demostraría la falta de candidables.

De no pasar la elección por un ministerio, quedan nombres como el de Martínez Barbero o más jóvenes como el concejal Eduardo F. Rubiño, uno de los implicados de esa refundación junto a otros perfiles como Amanda Meyer y Eva García Sempere, de IU; Candela LópezGemma Tarafa y Eloi Badia, de los Comunes, y Gabriel OrtegaHéctor Tejero y Rita Maestre, de Más Madrid. A ese problema de perfiles, se une otro de identidad política. El paso por el Gobierno de coalición que se aspira a reeditar ha provocado que Sumar quede diluido como actor secundario de la acción del PSOE, sin ser percibido como crítico más allá de momentos puntuales en los que desde IU se ha amagado con abandonar el Ejecutivo por asuntos como Israel o el rearme. Además del dilema del candidato, la refundación tiene como reto proponer una herramienta electoral competitiva y diferencial que resintonice.

Un calendario impredecible

A todo ello se suma la incertidumbre sobre el calendario electoral, que afecta directamente a la puesta a punto del nuevo proyecto. Mientras continúan abiertas incógnitas esenciales —desde el liderazgo hasta las siglas, la fórmula de confluencia o el propio perfil político que quiere adoptar—, la nueva izquierda pierde un elemento fundamental para competir electoralmente: tiempo de rodaje. No se trata solo de disponer de meses para organizar las estructuras, sino de conseguir que una marca todavía por definir empiece a ser reconocible, que su eventual candidato gane exposición y que los potenciales votantes entiendan qué diferencia al nuevo espacio del PSOE y del resto de fuerzas a su izquierda.

Ese margen resulta especialmente relevante ante la posibilidad de que la legislatura se precipite por acontecimientos como la crisis de Ceuta. Si una convocatoria electoral terminara adelantándose, la refundación de la izquierda tendría que presentarse prácticamente al mismo tiempo que la precampaña con poco recorrido para corregir errores, consolidar un liderazgo o reconectar con un electorado progresista que hoy aparece desencantado y al que aspira a recuperar.

Pedro Sánchez insiste, en todo caso, en que las elecciones generales serán en 2027 y que no coincidirán con las municipales y autonómicas de mayo. No se quiere un superdomingo, pero socios como el PNV apremian a que si no se desatascan los Presupuestos Generales del Estado (PGE), deberían convocarse no más del primer trimestre del próximo año.

Comentarios

Normas ›

Para comentar necesitas registrarte a El Independiente. El registro es gratuito y te permitirá comentar en los artículos de El Independiente y recibir por email el boletin diario con las noticias más detacadas.

Regístrate para comentar

Te puede interesar

Lo más visto