Los Trump y los Newsom tienen poco en común. Los Trump son una familia ligada al negocio inmobiliario y a Nueva York. Republicanos. Los Newsom, una saga de arquitectos originarios de Canadá afincados en California. Demócratas. Pero sus descendientes eligieron a Kimberly Guilfoyle como pareja. No en el mismo momento. Kimberly Guilfoyle estuvo casada cinco años, entre 2001 y 2006, con el actual gobernador de California, el demócrata Gavin Newsom, amigo de los Getty. Su padre había sido el abogado de la familia. La carrera les separó. Newsom, cuyo nombre suena como aspirante a la Presidencia en 2028, fue elegido alcalde de San Francisco y ella triunfaba en la televisión en Nueva York. Más tarde conocería a Donald Trump Jr., se comprometieron en 2020, pero no llegaron a casarse. Quizá fue su primer fracaso. Pero el patriarca del clan aprecia a la ex novia de su primogénito. Hace un año nombró a Kimberly embajadora de EEUU en Grecia.
Ahora ha dado que hablar en Grecia y en Rumanía por unas declaraciones que The Wall Street Journal le atribuye. Durante una cena en Atenas a la que asistieron funcionarios griegos y estadounidenses, Guilfoyle se enzarzó en una discusión con el ministro de Energía griego, Stavros Papastavrou, delante del resto de invitados. en un momento dado, se refirió al inminente colapso del Gobierno rumano y dijo al grupo: "Podemos hacerle eso a cualquier país que queramos. Podemos hacerlo aquí", según una persona que asistió a la cena y otras a las que se les contó lo sucedido. Papastavrou replicó que EEUU no podía sustituir al Gobierno de Grecia, que había sido elegido por el pueblo. El abogado de Guilfoyle rebatió esa interpretación de lo sucedido.
The Wall Street Journal también acaba de revelar cómo Christos Marafatsos, de 39 años, muy cercano a la embajadora, con quien suele asistir a reuniones de trabajo, es en realidad un lobista de Aktor, una megaempresa con intereses en construcción, energía, ingeniería civil, o telecomunicaciones. Marafatsos estuvo con Guilfoyle cuando tuvo que prepararse la comparecencia en el Senado, necesaria para confirmar su nombramiento. El secretario de Estado, Marco Rubio, ha salido en defensa de Guilfoyle.
Una superstar trumpista en Atenas
La llegada a Atenas de Kimberly Guilfoyle, que cumplió en marzo 57 años, en jet privado de un amigo millonario, fue una revolución. Es la primera mujer a cargo de la legación diplomática de EEUU. Al presentar sus credenciales diplomáticas al presidente griego, Constantine Tassoulas, le dijo que había estado anteriormente en Grecia en una "fabulosa luna de miel...". Y su voz se entrecortó. Fue la luna de miel cob Newsom, pospuesta hasta 2004. Tassoulas se atrevió a preguntarle cómo fue el matrimonio. Y ella, con desparpajo, contestó: "Trabajaremos en un nuevo esposo".
Guilfoyle se casó con un heredero de la industria de los muebles, Eric Villency, después de divorciarse de Gavin Newsom. Dio a luz a su único hijo Ronan, que vive con ella en Atenas. Volvió a divorciarse en 2009. Así lo relataba The New York Times en un perfil titulado Kimberly Guilfoyle, en boca de todos.
En la capital griega se convirtió rápidamente en una superstar. Nadie se acordaba de cómo Kimberly dijo en plena crisis de 2015 que los griegos eran unos "vividores" y había que castigarlos "como un perro que se orina en la alfombra". Todo el mundo quería conocerla. Consideran que tiene hilo directo con Donald Trump. Y a ella le encanta estar en el foco. Salió en la portada de Vogue Grecia, con ojos ahumados y pose de diosa griega. Su melena interminable, pestañas postizas, y vestidos ajustados, son comentados en los programas de entretenimiento.
Mujer de negocios
Pero Kimberly Guilfoyle es también una mujer a la que le interesan los negocios. Por algo Donald Trump sigue confiando en ella, a pesar de la ruptura con su hijo, quien acaba de casarse con la modelo Bettina Anderson. Un oligarca ruso ligado a Putin pagó la celebración en Bahamas. Guilfoyle siguió desde su llegada el desarrollo de un puerto respaldado por Estados Unidos cerca de Atenas y la prospección de gas natural frente a la isla de Corfú.
Dicen que quiso que la firma con Exxon Mobil se diera cuando ya estaba ella a cargo de la embajada. También avaló el acuerdo de importación de gas natural licuado estadounidense a través de Grecia hasta Ucrania. Los proyectos energéticos le interesan especialmente, de ahí su trato con el ministro de Energía, incluso desde antes de su llegada a Atenas. Preparaba un arranque triunfal.
Ambiciosa desde la adolescecia
Nació y creció en San Francisco. Tenía 11 años cuando su madre, originaria de Puerto Rico, murió de leucemia. Su padre, inmigrante irlandés, trabajaba en la construcción. Ha confesado que era una niña con ambiciones. Estudio Derecho en San Francisco y se pagaba los estudios posando con lencería.
Conoció a Newsom en los círculos políticos de San Francisco mientras trabajaba como ayudante del fiscal del distrito. Cuando se casaron, era supervisor municipal y dos años después fue elegido alcalde de San Francisco. Dicen que eran una pareja glamourosa que recordaba a los Kennedy. Para Kimberly, Jackie es una referencia. Como Jackie, acaparaba todas las miradas más incluso que su marido.
Trumpista leal a pesar de todo
A mitad del primer mandato de Donald Trump, empezó a salir con Donald Jr. En esa época tuvo que dejar la Fox, con una millonaria indemnización. Estuvo envuelta en un caso de acoso, que se tapó convenientemente. Kimberly se ganó el favor del presidente. Y demostró su pasión por la causa MAGA en la convención de 2020. "Tengo una resistencia tremenda. Esa es una de las cosas que el presidente adora de mí. Soy leal, inteligente y eficaz", confesaba sin modestia.
Donald Jr y Kimberly se comprometieron antes de que Trump dejara el cargo. Esa primavera, compraron una mansión en Florida por valor de 9,7 millones de dólares. Kimberly acaba de venderle su parte por 7,6 millones, así que hizo un buen negocio. A la vez, ella se embarcó en una serie de proyectos empresariales: entre ellos, una línea de productos para el cuidado del cabello y fragancias llamada Flor de Maga. Apoyó con gran entusiasmo la reelección de Trump. En plena campaña, Donald Jr se dejó ver con la modelo Bettina Anderson, de 39 años.
Una vez elegido, Donald Trump sorprendió a todos al nombrar a la ex de su primogénito como embajadora en Grecia. Era una forma elegante de quitar de en medio a Kimberly. Ella llevaba tiempo pensando en su próximo paso.
Había dicho a su amigos que le encantaba Grecia, país con el que Jackie se relacionó a través de su matrimonio con el millonario Aristoteles Onassis. También tenía buen recuerdo de su luna de miel y de sus estudios de historia en el bachillerato. Quienes han estado en la Jefferson House, la residencia de la embajadora en Atenas, dicen que está redecorada con enormes retratos de ella en blanco y negro. Ya solo le falta el millonario griego.
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