El 7 de octubre de 2023 Israel sufrió el ataque terrorista más mortífero de su historia. Hamás lanzó un atentado a gran escala en territorio israelí, en el que murieron más de 1.200 personas. Otras 251 fueron capturadas y llevadas como rehenes a la Franja de Gaza. Cuando se cumplen tres años de la tragedia, el país llega más polarizado que nunca al aniversario de esta efeméride negra. En la mente de la población, una pregunta: ¿Quiénes son los responsables?
Aunque el aniversario es este miércoles, las conmemoraciones y los actos oficiales arrancaron el lunes. Ese día se celebró una ceremonia de Estado en Jerusalén, a la que asistieron los principales dirigentes israelíes. "El mero hecho de que sigan allí, tres años después del 7 de octubre, es un fracaso y una vergüenza de proporciones históricas para la sociedad israelí", denuncia en una columna del periódico Hareetz el analista Yossi Verter.
La opinión del columnista refleja el sentir de un importante sector de la sociedad israelí que, además de culpar a los terroristas de Hamás, señalan también a sus líderes. En especial a Benjamín Netanyahu, después de que en los últimos meses diferentes medios hayan apuntado a que el primer ministro fue advertido de un atentado inminente y desoyó los avisos.
A comienzos de septiembre, una investigación de Haaretz reveló que el presidente de Emiratos Árabes Unidos llamó a Netanyahu para alertarle de que Hamás planeaba una operación de gran envergadura contra Israel, pero el primer ministro restó importancia a la advertencia. A las pocas semanas, el Wall Street Journal publicó que Egipto también había detectado una amenaza, pero el Gobierno israelí la ignoró.
Estas informaciones se acumulan en un momento especialmente delicado para el Ejecutivo, ya que el próximo 27 de octubre los israelíes decidirán si revalidan su mandato en las urnas. "Son unas elecciones que van a tener muchas consecuencias tanto internas como externas porque vamos a ver si Netanyahu finalmente sale indemne o no", comenta a El Independiente Rosa Meneses, subdirectora del Centro de Estudios Árabes Contemporáneos (CEARC).
Una sociedad traumatizada
Netanyahu se juega mucho en estas elecciones. Y las últimas encuestas le dan la ventaja al partido de su principal rival, Gadi Eisenkot. Meneses cree que un cambio de gobierno podría implicar un vuelco en lo que respecta a la política exterior israelí, en especial en el plano diplomático.
Una opinión que comparte Kawa Hassan, experto en Oriente Próximo y norte de África del centro de análisis Stimson. Para este analista, un gobierno de Eisenkot junto a Together, el partido surgido de la alianza entre los ex primeros ministros Naftalí Bennett y Yair Lapid, puede abrir "una nueva oportunidad para un mayor compromiso diplomático a nivel regional e internacional".
Sin embargo, no espera que un nuevo ejecutivo de tendencia más próxima al centro-derecha vaya a suponer un cambio en la doctrina de seguridad de Israel, basada en permanecer vigilantes y atacar a sus adversarios en la región en cualquier momento. "Eso no cambiará, independientemente de quién esté en el gobierno", pronostica.

Tal y como la describe la subdirectora del CEARC, la sociedad israelí continúa sumida en el trauma por los atentados del 7 de octubre, de tal manera que vive en una "burbuja" que le impide empatizar con los palestinos. Prueba de ello son los ataques constantes contra la Franja de Gaza, a pesar del alto el fuego, pero también el control férreo ejercido durante estos tres años en Cisjordania.
De hecho, el Gobierno israelí ha anunciado el cierre de todos los pasos fronterizos en Gaza y Cisjordania con motivo del aniversario de los atentados, la última de una serie de medidas que ahogan a la población palestina. "Ese clima se va estrechando en torno a ellos con el aumento del racismo", denuncia Meneses. En este sentido recuerda el intento de veto a que los partidos árabes concurriesen a las elecciones, que finalmente fue rechazado por el Tribunal Supremo israelí.
Los fallos de seguridad no cesan
Para Hassan, es difícil determinar hasta qué punto puede impactar el tercer aniversario del 7 de octubre en el resultado de las elecciones. Aun así, el impacto de los atentados en la sociedad israelí ha sido "realmente transformador". Según un informe de febrero de 2025, cerca del 39% de la población declaró sufrir síntomas postraumáticos.
Uno de los elementos que más han movilizado a los israelíes ha sido la sensación de inseguridad provocada por los ataques de Hamás, junto a la percepción de que sus líderes no hicieron lo suficiente para prevenir la amenaza. Esta impresión se ha vuelto a ver disparada por el reciente incidente de Fly Dubai.

Tras conocerse que el piloto omaní acusado de atacar a su compañero en plena ruta entre Dubái y Tel Aviv –que se trata ya como un intento de atentado– había sido inhabilitado para volar por su extremismo, la sociedad israelí se pregunta ahora por qué se le permitió operar el vuelo. "Una vez más, se ha demostrado la vulnerabilidad de Israel y su temor a ser atacados", apunta Hassan.
En este sentido, incide en que tanto las agencias de inteligencia como el Ministerio de Transportes israelí se acusan mutuamente de ser responsables de la brecha de seguridad. Según Haaretz, las autoridades recibieron la lista de personas a bordo del vuelo. Aun así, no fueron capaz de detectar la amenaza.
Los expertos consultados por este periódico coinciden en que este suceso podría tener un impacto en la papeleta que los israelíes depositen en las urnas el próximo 27 de octubre. "¿Este incidente fortalecerá la posición de Netanyahu o la debilitará?", se pregunta el analista del centro Stimson.
¿Un nuevo 7 de octubre?
Ante el escrutinio de la población sobre la capacidad del gobierno para mantenerlos seguros, Netanyahu ha lanzado una advertencia a Hamás de cara a un posible intento de atentado en la recta final de la campaña. "Responderemos con tremenda contundencia si cometen ese error", recoge el Jerusalem Post.
La cercanía del tercer aniversario de la masacre del 7 de octubre con la cita electoral he hecho sonar las alarmas entre los israelíes ante la posibilidad de nuevos ataques. Sin embargo, Kawa Hassan descarta este escenario: "Hamás ya no tiene la capacidad operacional para llevar a cabo un ataque así, eso se terminó porque los ataques israelíes de los últimos tres años han destruido tanto su liderazgo militar como el de inteligencia" de Hamás", subraya.
Así, el analista tiene claro que Tel Aviv no permitirá "bajo ningún coste" que suceda otro ataque como el del 7 de octubre. No obstante, lanza una advertencia. Aunque admite que Hamás ha perdido "la mayor parte de su poder para golpear a Israel", apunta a que el grupo "está estrechando" su poder sobre las zonas de Gaza que todavía controla. "Está fortaleciendo su control sobre la población", concluye.
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