La jurista sudafricana Navanethem Pillay ha sido galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2026 "por su labor en favor de la paz y el derecho internacional". El Comité Noruego del Nobel ha anunciado este viernes la concesión del premio, con el que reconoce una trayectoria dedicada a la defensa de los derechos humanos y al fortalecimiento de la justicia internacional. Donald Trump, que la víspera insistió en que nadie se lo merece más que él, ha vuelto a quedarse sin su anhelado premio. Es más, es un Nobel en las antípodas de lo que representa Trump, un azote para la ley internacional.
En 2025, el Nobel de la Paz recayó en la opositora venezolana María Corina Machado, reconocida por su labor en favor de los derechos democráticos en Venezuela. Ya entonces le sentó mal a Trump la elección, a pesar de que María Corina siempre fue una gran defensora del presidente de EEUU. Incluso le entregó el premio de forma simbólica en la Casa Blanca. Trump, sin embargo, no ha apoyado su regreso a Venezuela, de donde salió forzada por la persecución del régimen de Maduro. Tras capturar al dictador, Trump apoyó a su número dos, Delcy Rodríguez.
Una trayectoria contra el apartheid
Pillay, nacida en 1941 en Durban (Sudáfrica), ha desarrollado una carrera marcada por la lucha contra la discriminación racial, la defensa de las víctimas de abusos y su contribución a la persecución de los crímenes internacionales. Su trabajo ha estado vinculado a algunas de las principales instituciones judiciales internacionales y a los esfuerzos por garantizar que los crímenes de guerra, los crímenes contra la humanidad y el genocidio no queden impunes.
El presidente del Comité Noruego del Nobel, Jørgen Watne Frydnes, ha destacado el papel de la premiada en el avance hacia un orden jurídico internacional más sólido, así como su contribución a la rendición de cuentas por los crímenes más graves.
La carrera de Pillay comenzó en Sudáfrica durante el apartheid, el sistema de segregación racial que mantuvo a la población negra privada de numerosos derechos fundamentales. En 1967 se convirtió en la primera mujer en ejercer la abogacía en la provincia de Natal, su lugar de origen.
Durante sus primeros años como abogada defendió a activistas contrarios al régimen y denunció casos de tortura y abusos contra presos políticos. También contribuyó a mejorar la protección de los derechos fundamentales de los reclusos de la isla de Robben Island, donde estuvieron encarcelados destacados dirigentes de la lucha contra el apartheid.
Su compromiso con la igualdad se extendió más allá de los tribunales. Como integrante de la Coalición Nacional de Mujeres de Sudáfrica, participó en los esfuerzos para incorporar garantías de igualdad y no discriminación a la Constitución del país. También fue cofundadora de Equality Now, una organización internacional dedicada a la defensa de los derechos de las mujeres y las niñas.
El salto a la justicia internacional
Tras el fin del apartheid, Pillay fue nombrada jueza del Tribunal Superior de Sudáfrica en 1995. Ese mismo año fue elegida magistrada del Tribunal Penal Internacional para Ruanda, donde desarrolló una parte fundamental de su carrera judicial.
Durante su etapa en esta institución, que se prolongó hasta 2003, desempeñó un papel relevante en el desarrollo de la jurisprudencia sobre violencia sexual y genocidio. Entre sus contribuciones destaca el trabajo realizado en el proceso contra Jean-Paul Akayesu, cuya sentencia de 1998 supuso un hito al reconocer la violación como un posible acto constitutivo de genocidio cuando se cumplen los requisitos jurídicos correspondientes.
Pillay llegó a presidir el tribunal durante los últimos años de su mandato. En 2003 fue nombrada juez del Tribunal Penal Internacional, con sede en La Haya, donde permaneció hasta 2008. Trump es radicalmente contrario al TPI.
Ese año asumió el cargo de Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, responsabilidad que ejerció hasta 2014. Desde esa posición trabajó en la promoción y protección de los derechos fundamentales en todo el mundo, en un periodo marcado por distintos conflictos internacionales y graves crisis humanitarias.
"Toda su trayectoria profesional es un testimonio de su compromiso con los derechos humanos", ha dicho la portavoz de la ONU en Ginebra, Alessandra Vellucci, minutos después de que se anunciara el galardón, según la agencia Efe.
La ceremonia de entrega del galardón tendrá lugar el próximo 10 de diciembre en Oslo, coincidiendo con el aniversario de la muerte de Alfred Nobel, fundador de los premios.
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