La llegada de 2019 ha descontado un año en la cuenta atrás para uno de los mayores retos marcados por Naciones Unidas: sólo restan once para 2030, la fecha marcada en el calendario para lograr el ‘Hambre Cero’ en el mundo. El segundo punto de la carta de Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) declarados por la organización en 2015 estipula que se necesita acometer una profunda reforma del sistema agrario y alimentario mundial para poder nutrir a los más de 800 millones de personas en situación de necesidad.

“Es importante poner de relieve que no se está cumpliendo el ODS 2”, opina Inma D. Alonso, responsable de Comunicación y Contenido de Ayuda en Acción. Su opinión encuentra fundamento en los estudios: “Desde que se aprobaron los ODS y la agenda 2030, llevamos tres años seguidos asistiendo al incremento del hambre en el mundo”.

El último informe sobre el Estado de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en el Mundo (SOFI) confirma esta tendencia al alza. Cerca de 821 millones de personas en el planeta (una de cada nueve). Asia es el continente con más habitantes hambrientos en total, con 515 millones (el 11,4%), y África en porcentaje, con el 21% (256 millones) y el 23,2% en el área subsahariana.

El crecimiento demográfico

“Hay que hablar también de malnutrición, de obesidad y de la importancia de que la alimentación sea saludable y sostenible”, apunta Alonso; “es decir, no sólo hay que garantizar que se cumple ese objetivo de hambre cero para 2030, sino también que esa alimentación tenga todos los nutrientes necesarios y sea sostenible en el tiempo, también para las futuras generaciones después de 2030”. Si ampliamos el radio de visión un par de décadas más, las cifras de 2030 se quedan cortas. Al ritmo actual de crecimiento demográfico en el planeta, será necesario producir una cantidad de alimentos mucho mayor para sustentar a la población mundial. La ONU prevé alcanzar los 8.500 millones de personas en 2030, los 9.700 millones en 2050 y los 11.200 millones a las puertas del siglo XXII, en 2100.

El estancamiento de Asia

Varias agencias de Naciones Unidas alertan del “virtual estancamiento” de la lucha contra el hambre y la malnutrición en la región de Asia-Pacífico. La propia FAO, UNICEF, la OMS y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) tienen “cada vez más claro” que el ODS 2 no es más que una utopía si la región más poblada del mundo no logra avanzar lo suficiente. Los avances para combatir esta lacra “se han ralentizado enormemente” y “apenas han variado en los últimos dos años”, en contraste con los avances en otras zonas castigadas del mundo. La ONU estima que más de la mitad de los niños malnutridos del mundo viven en Asia-Pacífico, aunque esta estadística incluye también a los menores sobrealimentados.

Falta de leyes y financiación

En el último Día Mundial de la Alimentación 2018, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) lanzó una campaña de concienciación social bajo el lema “Nuestras Acciones son nuestro Futuro”. Su director general, José Graziano da Silva, resumió las dos reivindicaciones más extendidas para ese horizonte a poco más de una década: “Lo que necesitamos es una mayor voluntad política y más apoyo financiero. Sabemos lo que hay que hacer. Y tenemos que actuar ahora. Lograr el Hambre Cero para 2030 es aún posible si trabajamos todos juntos”.

El cambio climático

La Directora General Adjunta de la FAO, María Helena Semedo, cree que el aumento de los niveles mundiales de hambre responde en gran medida al impacto del cambio climático, los conflictos y la crisis económica. “Nuestra labor para acabar con el hambre será aún más ardua si el calentamiento alcanza los dos grados centígrados”, alertó en la reciente conferencia de la ONU en Katowice (Polonia). Sin embargo, Semedo considera que “lograr el Hambre Cero todavía es posible”, aunque para ello sea imprescindible “definir acciones transformadoras que transformen nuestros sistemas alimentarios, de manera sostenible y equitativa para todos”.

La gestión de los desperdicios

Cada año se desaprovechan en el mundo más de 1.300 millones de toneladas de alimentos, es decir, un tercio de la producción mundial. En la legislación sobre donación de alimentos existe un gran vacío legal, empezando por España. “En primer lugar, se puede legislar sobre la donación de alimentos”, opina Richard Zubelzu, director del documental ‘Tus desperdicios y otros manjares’. “Actualmente los supermercados no pueden hacerlo directamente, dicen que por una cuestión de seguridad alimentaria. Se imponen multas de 700 euros a la gente que coge comida de la basura de los supermercados, que echan lejía. Por otro lado están los bancos de alimentos, y las ONG dicen que se podría legislar mejor en temas como las cadenas de frío, para mejorar el control”.