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¿Y si la batería de tu coche fuera de cáscara de almendra?

Un experimento de la Universidad de Córdoba emplea las cáscaras del fruto seco para almacenar energía de forma sostenible.

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¿Y si la batería de tu coche fuera de cáscara de almendra?
El experimento con almendras ha funcionado en el laboratorio y ahora es el momento de llevarlo a prototipos.

El experimento con almendras ha funcionado en el laboratorio y ahora es el momento de llevarlo a prototipos. Universidad de Córdoba

Resumen:

Allí donde confluyen dos grandes necesidades de la sociedad suele surgir una buena idea. En este caso, las de reciclar residuos y almacenar energía. En la Universidad de Córdoba (UCO) llevan años indagando cómo lograr baterías más eficientes y ecológicas, y la última idea puede calificarse como brillante. Bajo el título Avances en la tecnología de baterías Litio-Azufre: rendimiento, seguridad y sostenibilidad, han logrado una batería revolucionaria con el uso de cáscaras de almendras. Un desperdicio (¿cuántas toneladas de él se tiran cada año en España?) es la pieza clave de un experimento que aspira a cambiar el panorama energético tal y como lo conocemos.

El funcionamiento es complejo, pero se puede explicar de forma sencilla. “La batería de cáscara de almendra se basa la tecnología conocida como litio-azufre”, explica desde la UCO el doctor Álvaro Caballero Amores. “Hay que moler la cáscara y transformarla en un tipo especial de carbón. Esto lo hacemos mediante un proceso sencillo de calentamiento y activación. Después mezclamos este carbón con el azufre y ya tenemos listo el polo positivo de la batería. Lo ensamblamos con el polo negativo de litio y la batería está lista para funcionar”.

El experimento ha funcionado en el laboratorio y ahora es el momento de llevarlo a prototipos. La semilla está sembrada. ¿Regará alguna empresa? Varias compañías españolas siguen muy de cerca el desarrollo, porque la batería de almendras cuenta con muchas ventajas respecto a otras propuestas similares de almacenamiento energético. “Aparte de la mayor eficiencia energética -más autonomía en kilómetros para un coche eléctrico o más horas para un teléfono móvil-, esta batería destaca por su carácter sostenible. No utiliza metales tóxicos y peligrosos para el medio ambiente, ni caros como el cobalto, el níquel o el cobre, habituales en casi todas las baterías de coche o teléfonos”, desgrana el profesor del Instituto Universitario de Investigación de Química Fina y Nanoquímica.

Antes de llegar a las almendras, la investigación comenzó con huesos de aceitunas, ya que es el principal residuo agrícola en Andalucía. Otro hueso, el de las cerezas procedentes del Valle del Jerte, dio también buenos resultados. Sin embargo, las cáscaras de almendras se impusieron por su mejor composición para ser usadas como ‘batería’ una vez que consiguen transformar en carbón tras ser tratadas. “Por la composición química y la estructura interna que tiene su cáscara. Tiene un alto contenido de carbono útil para ser usado en la batería, es fácil de moler y activar”, dice Caballero; “además se genera en un volumen muy alto sobre todo a nivel industrial, por lo cual, hace más fácil su escalado a la industria”

Un proyecto viable

El proyecto está asentado y su futuro queda muy ligado al del coche eléctrico. En dispositivos de esa naturaleza (teléfonos, ordenadores, tablets…) las baterías de Li-ion dominan con claridad el mercado. El siguiente paso lo tiene que dar la industria, pero desde la Universidad de Córdoba no descansan y ya piensan en el próximo gran descubrimiento y buscan nuevos materiales sustitutivos del litio o de del electrolito líquido, que causan problemas de eficiencia en las baterías actuales. La posibilidad de aumentar la autonomía de los vehículos estándar se cifra en torno al 60%. Además, son optimistas sobre la viabilidad de su proyecto de investigación después de varios test, en los que se ha conseguido realizar una carga rápida, intentando equipararla a un repostaje en carretera.

Un paso más allá de los coches eléctricos, la batería de cáscaras puede convertirse en el complemento perfecto de una casa que aspira a ser energéticamente eficiente y sostenible. Con una fuente así de almacenamiento energético y otras de producción renovables, como los paneles fotovoltaicos, se puede acumular energía no empleada durante horas. “El espacio que se requiere y el coste serán menores”, sentencia Caballero.