Ha sido uno de los nombres más mentados durante los cerca de cuarenta interrogatorios que se han realizado hasta ahora en el juicio de las tarjetas black. Y, si bien su intervención no genera el morbo de las de otros personajes más conocidos por el gran público como Rodrigo Rato o Miguel Blesa, la suya era una de las más esperadas. Y no ha defraudado.

Enrique de la Torre, secretario del consejo de administración de Caja Madrid durante la presidencia de Miguel Blesa, era supuestamente el encargado de repartir las tarjetas opacas a los consejeros de la entidad. Fue quien bautizó a las Visas como “black” al denominarlas así en un correo electrónico (en concreto, eran “black a efectos fiscales”, escribió).

Y él era quien se ocupaba, según otros acusados, de dar las instrucciones sobre cómo y para qué usarlas. Varios beneficiarios han declarado que las instrucciones de De la Torre eran utilizar las Visas como tarjetas de libre disposición, no superar un límite anual o mensual (según los casos), no justificar los gastos realizados y despreocuparse de la fiscalidad de las mismas porque se hacía cargo la propia caja.

De La Torre ha desmentido este relato. El exsecretario general ha subrayado que sólo entregó la tarjeta a algunos de los consejeros nombrados durante su estancia en el cargo -entre 1996 y 2009-, que no dio instrucciones a los beneficiarios de las tarjetas, simplemente porque a él no le correspondía, y que en cualquier caso todos ellos sabían que se trataba de una tarjeta para gastos de representación, no de un complemente salarial que pudieran gastar libremente.

“Yo era secretario del consejo, era un subordinado. Yo no daba instrucciones a nadie, y menos a los miembros del consejo”, ha dicho. “Yo no di ninguna instrucción. Y por la cualificación de los miembros –un exsecretario de Estado de Hacienda, un exsecretario de Estado de Comercio, el presidente de la CEOE…- creo que ellos mejor que yo sabían qué era una tarjeta de representación”. Esto es, la tarjeta para gastos de representación de que disponían los consejeros sólo podía utilizarse para efectuar abonos relacionados con el cargo y que él no podía conocer si los beneficiarios hacían uso de ella para gastos personales. “Yo no podía saberlo, como tampoco conozco los gastos con su cuenta bancaria de nadie. Simplemente nunca pude saberlo”.

En paralelo, De la Torre ha señalado al presidente de la caja, Miguel Blesa, y al director financiero, Ildefonso Sánchez Barcoj, como los responsables de la gestión del sistema de tarjetas. Según ha declarado durante su interrogatorio, Blesa fijaba los límites de gastos de que disponían los consejeros y Sánchez Barcoj se ocupaba de las incidencias y la operativa de la fórmula.

Dislates y desfachatez

En cualquier caso, el exdirectivo ha acusado de mentir durante sus interrogatorios a varios acusados del macrojuicio de las ‘black’. Según De la Torre, él sólo entregó la tarjeta a algunos de los consejeros nombrados durante su permanencia en la caja, pero varios consejeros le han identificado como la persona que le entregó el plástico habiendo sido nombrados con anterioridad a su designación como secretario general y otros incluso después de su salida (como es el caso de Arturo Fernández, expresidente de la patronal madrileña CEIM).

Y De la Torre también ha subrayado cómo varios acusados han dado diferentes versiones sobre este asunto durante la instrucción y ahora durante el juicio tanto sobre si se trataba de gastos de libre disposición o no, como ha sucedido con Estanislao Rodríguez-Ponga o con Darío Fernández Yruegas. Asimismo, ha desmentido a José Antonio Moral Santín, el exconsejero que durante su interrogatorio esgrimió un informe elaborado por el propio De la Torre avalando que las tarjetas se trataban de una retribución salarial. «Yo no he hecho ningún informe sobre este asunto. No existe ningún informe que diga que se trataba de retribuciones, porque no lo eran. Los consejeros sólo pueden recibir dietas y gastos de representación». Durante su intervención, el exdirectivo ha llegado a calificar de «dislate» y de «auténtica desfachatez» algunas de las declaraciones de sus compañeros de banquillo.

De la Torre ha explicado que él, por su cargo, disponía de dos tarjetas de la caja: una como parte de su salario y otra para gastos de representación. Pero los miembros del consejo de administración sólo disponían de esta última, dado que legalmente no disponen de salario, sino solo de remuneraciones por dietas y por gastos inherentes al cargo, nada más.

Los mails que bautizaron a las ‘black’

En paralelo, el exdirectivo ha justificado que calificara en varias ocasiones en correos electrónicos las tarjetas como «black» porque se trataba de un medio de pago «neutrales a efectivos fiscales» para los beneficiarios. Según su versión, las tarjetas black sólo podían usarse para gastos de representación y, por ello, de la fiscalidad se hacia cargo la caja al ser deducibles del Impuesto de Sociedades, y no tenían que encargarse los usuarios de las mismas al no ser recogidas en la declaración del IRPF.

En otros correos electrónicos, el propio De la Torre apuntaba «ojo con el informe de gobierno corporativo, porque es una información delicada», un comentario que el acusado ha justificado en que todo lo relacionado con retribuciones y gastos requiere «cierta confidencialidad».