IAG, el holding que agrupa a Iberia, British Airways, Vueling y Aer Lingus, ha desvelado hoy sus objetivo de negocio a largo plazo. Y lo ha hecho dando una cal y otra de arena. Manteniendo sus previsiones en algunos aspectos cruciales (beneficio por acción, margen operativo, flujo de caja para el accionista) y recortándolas en otros (ebitdar, inversiones, oferta de asientos…).

El grupo aéreo, que celebraba hoy su Día de los Mercados de Capitales, ha presumido ante los analistas de la fortaleza de su balance y del crecimiento previsto de aquí hasta 2020 de magnitudes clave de sus cuentas. IAG mantiene sin ningún cambios su objetivo de obtener un 15% de retorno sobre el capital invertido (RoIC); de alcanzar un margen de beneficio operatvio de entre el 12 y el 15%; de lograr un crecimiento anual medio de beneficio por acción del 12%… Y con todo el holding mantendrá su apalancamiento financiero dentro de los márgenes que le permiten financiarse en los mercados de deuda.

Menos inversión, menos oferta de vuelos

Sin embargo, IAG opta por la prudencia en otros aspectos significativos sobre la salud futura del negocio, y que se ven directamente afectados por la incertidumbre que genera el Brexit y por el actual escenario de sobreoferta y guerra de precios en que se mueve el sector de la aviación.

Y es que la dueña de Iberia y Vueling ha tenido que recortar su objetivo de ebitdar (el beneficio bruto de explotación más significativo para el sector aéreo, al incluir también los gastos en el alquiler de aviones) de los  5.600 millones de euros de media anual que hasta ahora preveía hasta una cota inferior de 5.300 millones. Esto es, 1.500 millones de ebitdar menos en el periodo 2016-2020 para el que se establecen las previsiones.

En paralelo, IAG también aplica la tijera en el objetivo de inversiones para el próximo lustro, desde el entorno a 2.500 millones por año que pretendía desembolsar hasta un nuevo escenario de sólo 1.700 millones en cada ejercicio.

El grupo igualmente modera el crecimiento de oferta de asientos que hasta ahora pretendía alcanzar, y se conforma con dejarlo en la parte más bajo de la anterior horquilla: las aerolíneas elevarán su capacidad un 3% por año, frente al objetivo de entre el 3 y el 4% que se había marcado. Por compañías, Iberia podrá elevar su oferta de asientos un 4% por año hasta 2020, Vueling lo hará en un 7%, British Airways sólo un 2% y la irlandesa Aer Lingus, un 8%.

El Brexit y la guerra de precios

Los recortes de las previsiones son consecuencia de los efectos que la compañía prevé que tendrá el Brexit en su actividad, singularmente en la de su mayor aerolínea, British Airways. Efectos que serán menos evidentes en términos de menor demanda de los viajeros que, de manera indirecta, por el impacto de la debilidad de la libra en relación al euro y el dólar. El grupo obtiene un tercio de sus ingresos en Reino Unido (en libras), pero sus cuentas se presentan en euros y el combustible lo paga en dólares.

El resultado del referéndum sobre la salida de Reino Unido de la UE no ha venido más que a complicar aún más la actual coyuntura de la aviación comercial. Un contexto en que los bajos precios del petróleo han llevado a muchas aerolíneas, singularmente las compañías de bajo coste, a disparar su oferta de vuelos y hacerlo con tarifas muy bajas. Sobreoferta y guerra de precios, una combinación que está haciendo mella en la rentabilidad del sector. Varias aerolíneas, tanto low cost como tradicionales, han anunciado ya un recorte de su previsión de beneficios para este año.