Poco más de 24 horas han pasado desde que Donald Trump fue declarado oficialmente vencedor en las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Un lapso de tiempo tras el que resulta casi imposible apreciar cualquier signo del temor que, preveían la mayor parte de los expertos, debía sacudir los mercados financieros internacionales.

Al contrario, tras una intensa sacudida inicial, los inversores parecen haber reparado en el lado más amable del nuevo inquilino de la Casa Blanca, desechando sus mensajes más extravagantes. El primer discurso del presidente electo, más conciliador de lo esperado, ha actuado como un eficaz bálsamo frente a los miedos.

Es así como el Ibex, que en la jornada del miércoles llegó a moverse por debajo de los 8.600 puntos, se ha mostrado ya en la jornada del jueves por encima de la cota del 9.000. Los inversores han hecho una evidente criba entre aquellos valores que creen que pueden resultar más favorecidos por los planes de Trump y a los que se les presenta un futuro más incierto.

Entre los primeros, en el mercado español, cabe destacar a las acereras Arcerlor y Acerinox, que han remontado en dos días más de un 10%, alentadas por la posibilidad de que la política proteccionista de Trump suponga un freno para la competencia del acero chino, ambas se mueven así a sus niveles más elevados desde 2015.

Del mismo modo, la constructora ACS también ha dado rienda suelta al optimismo tras la victoria de un presidente que tiene previsto poner en marcha un ingente programa de inversión en infraestructuras. La compañía, que cuenta con un 40% de sus ventas en EEUU, según datos de Banco Sabadell, se anota algo más del 9% en sólo dos sesiones.

Del lado opuesto quedan las compañías con una exposición fuerte en México, ya que la posibilidad de que Trump revise los acuerdos de libre comercio con su vecino del sur suponen una amenaza de enorme calado para una economía que depende en gran medida de sus vínculos con EEUU. Así, BBVA y OHL se destacaron el miércoles entre los valores más penalizados, aunque en el primer tramo del jueves lograban resarcirse en parte de sus pesares, mientras el peso se mantiene estable tras el descalabro del miércoles.

El Dow Jones al borde su récord

Esta lectura bidireccional de la victoria de Trump ha sido común en el conjunto de los mercados internacionales, con un mayor peso para el optimismo hasta el momento. De este modo, el Dow Jones pudo aproximarse en Wall Street a poco más de un 0,2% de sus máximos históricos, mientras que en el mercado asiático, que cerró antes de que el mercado enmendara su camino, consiguió restañar sus heridas este jueves, con el Nikkei japonés sumando más de un 7%. Sectores como el de farmacéuticas e infraestructuras a nivel internacional y, en un plano más local, banca e incluso servicios penitenciarios han recibido con desahogo el triunfo del candidato republicano.

Los expertos reconocen que entre sus planes se encuentran recetas que podrían ser positivas para la salud de la economía en el corto plazo. «Las perspectivas de un importante impulso reactivador con recortes de impuestos y gastos de infraestructura respaldarán las perspectivas de crecimiento razonable y creación de empleo en 2017», apuntan en Julius Baer. Aunque los expertos también observan razones para el recelo. Para los expertos de Bank of America Merrill Lynch, la incertidumbre es muy elevada y advierten de que los riesgos para el crecimiento, que pueden derivarse de las políticas de Trump, son todavía mayores que los potenciales beneficios.

Sin embargo, los inversores han encontrado un parapeto para estos temores en el inagotable sustento de los bancos centrales y, en buena medida, en el ejemplo próximo de lo acontecido durante el Brexit, con lo que han podido sobreponerse a la  oleada de incertidumbre que ha desatado el resultado electoral en Estados Unidos.