El Gobierno desoye a la cúpula de Aena y finalmente rebajará las tasas que pagan las aerolíneas por volar a los aeropuertos españoles. El presidente Mariano Rajoy ha aprovechado un almuerzo informativo para anunciar que el primer Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA) contempla un recorte de las tarifas del 11% en los próximos cinco años.

El nuevo marco tarifario, que será aplicable entre 2017 y 2021 y que previsiblemente aprobará el Consejo de Ministros el próximo viernes, recogerá un descenso medio cada año del 2,2% durante el periodo.

Con ello, el Ministerio de Fomento ignora la reclamación de la dirección de Aena -con una participación estatal del 51% a través de la sociedad Enaire- de que durante cinco años se congelaran las tasas, respetando el nivel actual que ya absorbió una rebaja del 1,9% en 2016. Y se queda a medio camino entre el recorte del 2,59% que reclamaba la asociación de compañías aéreas y la propuesta de rebajarlas un 2,02% anual de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).

“Esta rebaja, que en el conjunto del periodo será del 11%, persigue mejorar la competitividad de los aeropuertos españoles y contribuirá también a mantener la pujanza de nuestro potente sector turístico”, ha explicado Rajoy. El presidente ha subrayado que la rebaja no mermará la calidad de los servicios ni de las infraestructuras, ya que “permite a Aena invertir más de 2.000 millones de euros en los aeropuertos españoles en los próximos cinco años”.

¿Salen o no salen las cuentas?

El Ejecutivo busca potenciar la apertura y el lanzamiento de más vuelos y más compañías aéreas para impulsar España como destino turístico. Pero al tiempo, ignora el plan de futuro de Aena que, con el mantenimiento de las tasas, buscaba elevar sus ingresos, sus inversiones y su expansión internacional.

El temor de Aena se centra en las consecuencias futuras de una decisión que condiciona sus ingresos durante cinco años. Y es que ahora se determina toda la política tarifaria para el próximo lustro; no podrá volver a tocarse hasta 2021 para hacerla predecible para las compañías. “Bajar las tasas no supone ahora un problema para Aena. Pero nadie tiene una bola de cristal para saber si el tráfico de pasajeros caerá el año próximo o dentro de dos. Y si sucede, el recorte de las tarifas puede comprometer al grupo”, apuntaba a El Independiente un ejecutivo del grupo hace unos días. “Las cuentas salen si las cosas van bien, pero si no… A corto plazo la rebaja no es un problema, pero a largo plazo, no sabemos”.

Los aeropuertos de Aena ahora marcan récords de tráfico de pasajeros y el grupo gestor no deja de elevar sus resultados financieros. El año pasado se alcanzaron los 230 millones de pasajeros y en éste los registros seguirán creciendo, así que con seguridad se superará la cota de 240 millones de viajeros que el plan de negocio de la compañía no contemplaba hasta 2021. Aena tiene que revisar al alza sus previsiones de tráfico de pasajeros para los próximos ejercicios.