En febrero de 2010, durante la presentación de las cuentas del ejercicio anterior, el entonces presidente de Deutsche Bank, Josef Ackermann, celebraba el retorno a beneficios del banco, que en 2008 había registrado sus primeras pérdidas en 50 años. El directivo hacía entonces alusión a «nuestra fortaleza financiera y nuestro posicionamiento estratégico», que, en su visión situaba al banco en una muy favorable situación para «los desafíos y las oportunidades» del futuro.

Siete años después de aquello, el saldo para las arcas del gigante financiero alemán es casi nulo. Deutsche Bank publicó este jueves unas pérdidas en 2016 por valor de 1.402 millones de euros. Se trata del segundo año consecutivo en que la entidad registra números rojos, ya que en 2015 se anotó un quebranto por valor de 6.772 millones de euros.

Las pérdidas acumuladas en estos dos años se elevan, por lo tanto, hasta los 8.196 millones de euros. Esta cifra supera con creces los 7.272 millones de beneficios acumulados por la entidad entre el segundo trimestre de 2010 y el cierre de 2014. Si se toma en consideración el primer trimestre de 2010, los beneficios acumulados por el banco en estos siete años apenas alcanzan los 838 millones.

Deutsche Bank ha perdido 8.196 millones de euros en dos años consecutivos de números rojos

Estas cifras vuelven a evidenciar la delicada situación que atraviesa el banco alemán, que ha vivido en 2016 uno de los ejercicios más complicados en sus casi 150 años de historia. El pasado septiembre, los temores a una millonaria multa por parte de las autoridades estadounidenses, por su papel en el estallido de la crisis de las hipotecas basura, exacerbaron los temores a que Deutsche Bank acabara necesitando un rescate público. El 26 de aquel mes, las acciones del banco registraron mínimos históricos, en los 10,55 euros, tras perder cerca de un 70% de su valor en menos de un año y medio.

La mejora del entorno financiero y la rebaja de la multa a niveles más asumibles (se situó en el entorno de los 7.000 millones de euros) permitieron a la entidad dejar atrás aquellas convulsas jornadas e, incluso, enmendar en buena medida su recorrido bursátil.

Pero las incertidumbres están lejos de quedar selladas. Y como muestra, este jueves los títulos del banco sufrieron un descalabro del 5,21%, su peor saldo, precisamente, desde el pasado 26 de septiembre.

Riesgo de ampliación

En las cuentas de la entidad, que se halla inmersa en un profundo proceso de reestructuración, había algunas buenas nuevas, entre las que los expertos resaltan la positiva evolución del negocio de gestión de activos, el esfuerzo en la reducción de costes y, sobre todo, la mejora en su posición de capital -su ratio de capital de máxima calidad se elevó hasta el 11,9%, desde el 11,1% previo.

Pero entre esas notas de optimismo, los analistas siguen divisando claras sombras. «Damos la bienvenida a la mejora en la posición de capital, pero nos preguntamos si esto ha supuesto un coste para la rentabilidad de la franquicia principal», advierten los analistas de Citi.

Una visión similar a la defendida por Jernej Omahen, analista de Goldman Sachs, para quien el débil resultado operativo del banco supone una «evidencia del daño a la franquicia», según recoge Financial Times.

Para los expertos, el principal riesgo que sigue acechando al banco es la posibilidad de que se vea forzado, nuevamente, a ampliar capital. «El desmantelamiento de la división de activos deteriorados puede indicar que las vías para reducir el apalancamiento son ahora más limitadas y, a medio plazo, esperamos una inflación de los activos ponderados por riesgo por temas regulatorios (podría ser del +25%) que presionará el CT1 [la ratio de capital principal] a la baja y podría volver a traer al mercado el miedo a una ampliación», señala Mario Lodos, analista de Banco Sabadell.

El director financiero del banco ha reconocido que la opción de ampliar capital está sobre la mesa

De hecho, el propio director financiero del banco, Marcus Schenck, reconocía este jueves que la posibilidad de una ampliación de capital está sobre la mesa, en una entrevista con Bloomberg Televisión. Aunque desde el banco han insistido en los últimos tiempos en negar esta opción, Schenck señalaba que «nunca descartamos ningún instrumento». El directivo insistía en que «la principal herramienta que queremos utilizar es generar beneficios orgánicos», pero «si es necesario, o si vemos valor, podríamos en principio también desplegar la herramienta de captar capital».

Estos miedos se ven alimentados por la que ha sido una de las grandes rémoras de Deutsche Bank en los últimos tiempos: los cargos por litigios legales. La entidad tuvo que provisionar en el tercer trimestre de 2016 unos 7.600 millones de euros.

Pero el capítulo de multas no está ni mucho menos cerrado, como quedó demostrado esta misma semana, cuando el banco acordó pagar unos 583 millones de euros de multa a Reino Unido y Estados Unidos por su colaboración en el blanqueo de alrededor de 10.000 millones de dólares (9.270 millones de euros) a través de su filial en Rusia.

Desde Citi advierten de que los riesgos no provisionados de la entidad se han elevado hasta los 2.200 millones de euros, impulsados por nuevos litigios legales. De este modo, señalan, «vemos un riesgo de nuevos cargos por litigios y creemos que una ampliación de capital sigue siendo inevitable».