Aena parece dispuesta a asumir con resignación el recorte del 11% de sus tasas aéreas en cinco años impuesto por el Gobierno. El gestor de los aeropuertos cree que poco puede hacer para frenar la medida. El planteamiento es apabullantemente sencillo: el Gobierno baja las tarifas, básicamente, porque puede y quiere. Y hacerlo es plenamente legal.

El presidente de Aena, José Manuel Vargas, descarta que la compañía vaya a recurrir la decisión de Ministerio de Fomento que, a la postre, es su principal accionista gracias a la participación del 51% que el Estado tiene a través de la sociedad Enaire. “Si hubiese algún punto conflictivo se recurriría, pero en líneas generales es acorde a las capacidades que tiene el regulador”, ha apuntado Vargas en un encuentro con analistas.

El Gobierno impuso, contra el criterio de la propia dirección de Aena, un recorte de las tasas aéreas durante los próximos cinco del 11%, a razón de una rebaja del 2,2% anual. La bajada de las tarifas le supondrá a Aena una caída de sus ingresos en el próximo lustro de unos 900 millones de euros. El hachazo de los ingresos se ampliará al menos hasta los 2.000 millones millones en diez años, dado que el actual impone como mínimo la congelación de las tasas hasta 2025 pero podrían aplicarse nuevas rebajas adicionales.

El Ministerio de Fomento ignoraba así la petición de la cúpula de Aena de que durante cinco años se congelaran las tasas, respetando el nivel actual que ya absorbió una rebaja del 1,9% en 2016. El Gobierno se quedaba así a medio camino entre el recorte del 2,59% que reclamaba la asociación de compañías aéreas y la propuesta de rebajarlas un 2,02% anual de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).

No se repetirá pues la batalla legal emprendida en 2015 por la propia Aena y su segundo principal accionista, el fondo británico TCI –que cuenta con una participación del 11,32% en el grupo-, contra la decisión entonces de la CNMC de imponer una modificación del sistema para determinar las tarifas que conllevaba un recorte de las mismas. El recurso fue desestimado y acabó aplicándose una rebaja del 1,9%.

El Gobierno no sólo se va a ahorrar la batalla legal, también va a recibir un enorme premio vía dividendos. Aena ha disparado casi un 40% su beneficio neto en 2016, hasta los 1.164 millones, y ha anunciado su intención de elevar en un 41% la retribución al accionista. Aena repartirá 574 millones de euros en dividendos, de los que el Estado percibirá casi 293 millones por la participación de Enaire.