El presidente de la CEOE, Juan Rosell, aseguraba este miércoles ante los medios de comunicación que la reducción del absentismo es “vital” para las empresas después de la “escandalosa” escalada de las bajas laborales y, por tanto, de su gasto en los dos últimos años.

En ese afán, la patronal ha planteado a los sindicatos dejar de abonar coste directo que les corresponde de las bajas laborales por enfermedad común. ¿Y a quién cargárselo? los empresarios aún no lo han planteado abiertamente, pero fuentes próximas señalan que una solución sería trasladar este gasto a la Seguridad Social.

De acuerdo con las últimas estimaciones de la Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo (Amat), el coste directo asumido por las empresas derivado del absentismo aumentó un 42% en 2016, hasta 5.500 millones.

Esta cifra incluye el pago de la prestación por incapacidad temporal (IT) desde el cuarto al décimoquinto día de baja en casos de enfermedad común, como puede ser una gripe, una lesión producida en el tiempo de ocio o una dolencia similar; los complementos que algunas empresas pagan por convenio para equiparar esta prestación al salario del trabajador; y las cotizaciones a la Seguridad Social, que no se interrumpen durante el proceso.

Pues bien, además de querer limitar esos complementos (aunque están en el ámbito de la negociación colectiva de las empresas), una de las soluciones que barruntan los empresarios afecta a otro asunto crucial, pero esta vez para los ciudadanos, pues detraer recursos para las pensiones y otro tipo de prestaciones.

La Seguridad Social arrastra un déficit que ya dificulta el pago de pensiones

Quieren que sea la Seguridad Social, que arrastra un déficit del 1,7% del PIB, la que asuma a través de las mutuas el coste del absentismo desde el cuarto día de baja en adelante (las mutuas ya lo hacen desde el décimosexto día).

La patronal ya lo ha plasmado, aunque de soslayo, en un documento de cuestiones a discutir en el ámbito de las negociaciones bilaterales con los sindicatos UGT y CCOO para revalidar el Acuerdo Interconfederal para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC) de cara a 2017.

Aunque Rosell se esmeró este miércoles en asegurar que el documento de CEOE no contiene propuestas, sino “enunciados”, y que en próximos días se presentará una propuesta firme sobre absentismo, fuentes próximas a la patronal han avanzado a El Independiente cómo podría articularse.

Restaría dinero para otras prestaciones

 

Actualmente, las empresas aportan primas a la Seguridad Social para cubrir accidentes de trabajo que en última instancia gestionan las mutuas. Además, tanto empresarios como trabajadores cotizan por contingencias comunes, como enfermedades no laborales.

En este segundo caso, la colaboración de las mutuas en la gestión se financia a través de un porcentaje o fracción sobre las cuotas recaudadas por esas contingencias comunes, que recauda la Tesorería General de la Seguridad Social.

Para el año 2016 la fracción de cuota ha quedado fijada, para el caso del Régimen General, en el 0,051, si bien dicho porcentaje es del 0,055 para aquellas mutuas que acrediten insuficiencia financiera por circunstancias estructurales.

Las cotizaciones que exceden esa fracción se quedan en la caja de la Seguridad Social que las emplea para sufragar otros procesos de incapacidad temporal, y prestaciones de diferente naturaleza. Además, los recursos excedentes de las mutuas una vez cubiertas las contingencias comunes pasan a engrosar el Fondo de Reserva de la Seguridad Social. La conocida como hucha de las pensiones.

Actualmente, dado que la fracción es del 0,051, las mutuas denuncian que están incurriendo en pérdidas porque esos recursos no les llegan para sufragar el repunte del absentismo. Según denunció en una reciente comparecencia en la Comisión del Pacto de Toledo el presidente de Amat, Pedro Pablo Sanz, estas pérdidas alcanzaron los 341 millones de euros en 2016 y aumentarán en 2017 si no se aumenta las fracción hasta el 0,06%, donde estaba en 2011.

La idea de CEOE pasaría por ir más allá y alcanzar una financiación adecuada como para que las mutuas asumieran la prestación por incapacidad temporales desde el cuarto día de baja en adelante.

Según el responsable de Protección Social y Políticas Públicas de CCOO, Carlos Bravo, la situación de las mutuas no es tan dramática como la pintan. Incluso denuncia falta de transparencia en su gestión, pese a ser entidades sin ánimo de lucro. Como ejemplo, recalca que parte de los recursos que manejan y que son patrimonio de la Seguridad Social, se destina a la captación de clientes.

Los sindicatos creen que las mutuas tienen suficientes recursos

Por otro lado, desde el entorno de la patronal aseguran que los empresarios no se plantean como alternativa incrementar por ejemplo la parte de cotización que pagan los trabajadores, ni tampoco incrementar las cotizaciones de los empresarios, que de hecho quieren reducir.

Controlar el absentismo social

Pero la patronal baraja sumar otras medidas para controlar el absentismo. En este sentido, la CEOE quiere estrechar el cerco sobre lo que se conoce como absentismo social. Se trata de las bajas por enfermedad que solicitan de forma ficticia trabajadores que necesitan una o varias jornadas para hacer, por ejemplo, trámites administrativos.

En este caso, la patronal insiste en que una mayor flexibilidad en el seno de las empresas haría que los trabajadores pudieran buscar huecos para hacer gestiones en lugar de recurrir a estas prácticas.

CEOE quiere flexibilidad para evitar bajas para hacer gestiones

El absentismo social, aseguran las fuentes consultadas, importa más a las empresas que el puro fraude, el del trabajador que decide quedarse en casa aludiendo a una enfermedad, que consideran minoritario.

Pero para estrechar este cerco, los empresarios también reclaman que se dote a las mutuas de mayor autonomía en la gestión de las bajas, por ejemplo permitiéndoles expedir altas médicas como en el caso de las contingencias profesionales.

El Gobierno se echa a un lado

Las mismas fuentes asumen que estas propuestas, especialmente la de incidir en mayores recursos para las mutuas, difícilmente conseguirá el apoyo necesario para salir adelante.

Los sindicatos incluso la tachan de «sobreactuación» tras las últimas movilizaciones a las puertas de la sede de CEOE para pedir a los empresarios una propuesta para seguir avanzando hacia un acuerdo salarial para 2017.

 

Preguntado por este extremo, la ministra de Empleo, Fátima Báñez, indicó el mismo miércoles tras participar en la presentación de un informe de Randstad y Cepyme, que mientras no haya acuerdo al respecto entre los agentes sociales, el Gobierno no tiene nada que decir.

Poco antes, había indicado durante el acto que lo primero que va a hacer el Gobierno en relación a las negociaciones con los sindicatos es “no estorbar”, a lo que había añadido que su intención, en todo caso, es “eliminar barreras para que las empresas se dediquen al corazón de su actividad económica, que es la generación de riqueza y de empleo”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

De las primeras, una cuota, que en 2016 se fijó en el 0,05% se destina a pagar las bajas desde que las asumen las mutuas.

Sin embargo, desde la patronal y desde la Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo (AMAT) se ha denunciado que, con el incremento del absentismo, este dinero se queda corto y muchas mutuas están incurriendo en pérdidas.

El resto del dinero recaudado por las cotizaciones se destina a los fondos de contingencia y de reserva de las pensiones. Pues bien, lo que se propone la CEOE es aumentar la cuota destinada a las mutuas, detrayéndolo de estos fondos, para que puedan cubrir sus gastos y que además puedan asumir aún más, concretamente la parte de las bajas que están pagando a día de hoy las empresas.