Banco Popular vuelve a agrietarse en bolsa. La entidad que preside Emilio Saracho sufrió este lunes un descalabro próxima al 10,5%, en medio de una oleada de noticias que han vuelto a sembrar la desconfianza entre los inversores.

El movimiento, que representa el mayor tropiezo bursátil de Popular desde el pasado mes de junio, se produjo con un volumen de negociación superior a los 109 millones de acciones, unas cifras que triplican la media del último mes. Este elevado volumen evidencia la estampida de inversores ante el surgimiento de nuevas sombras en el panorama del banco español.

El desplome se ha producido en un día cargado de noticias en torno a la entidad. A primera hora, Popular hacía pública una modificación en sus cuentas de 2016 que le obligará a realizar nuevas provisiones a lo largo del presente ejercicio, al tiempo que advertía de operaciones de financiación irregular. Poco después se conocía la salida de su consejero delegado, Pedro Larena.

Esta combinación de noticias ha vuelto a poner sobre el tapete la falta de rumbo de la entidad, que debe hacer frente a una elevada carga de activos problemáticos en su balance, que sigue sin corregirse desde que Saracho asumió el mando a finales de febrero. “Hasta la fecha, el nuevo equipo ni da guías ni pautas sobre el rumbo que va a adoptar el banco. El objetivo de la dirección anterior estaba centrado en la venta de activos, pero en el último trimestre no ha habido avances en esto”, resalta Nuria Álvarez, analista de Renta 4.

Para los expertos, la noticia de que serán necesarias nuevas provisiones a lo largo de 2017 ha sido el desencadenante principal de la desconfianza inversora. “Se crea la sensación de que el saneamiento del banco nunca se acaba”, apunta Nicolás López, director de análisis de M&G Valores.

“Esto lo que hace es poner de manifiesto que lo que se hizo en el último trimestre era insuficiente. Ahora se pone en entredicho incluso la capacidad de generar beneficio neto en 2017”, recalca Álvarez.

El equipo de análisis de Santander ha calculado que las mayores provisiones que Popular realizará contra las cuentas de 2017 podrían tener un impacto de 633 millones de euros antes de impuestos (123 millones por impacto individual, 305 por colaterales y 205 millones por financiación para la compra de acciones), lo que supone un impacto máximo en el capital de entre 70 y 100 puntos básicos en la ratio CET1 fully loaded, lo que reduciría la ratio a entre 7,2% y 7,5%.

La firma Fidentiis, por su parte, calcula un impacto de 547 millones de euros, equivalente a 85 puntos básicos de capital.

Desde Alantra también observan que la revisión de las cuentas del banco eleva la posibilidad de que Popular acabe formando parte de una operación corporativa con otra entidad. “Dado que ampliar capital no es una alternativa, la hoja de ruta está basada en vender activos y generar capital orgánicamente para ganar tiempo y reducir el tamaño del problema. Sin embargo, el problema parece mayor del que pensábamos y eso eleva las posibilidades de que Popular se vea involucrado en una operación corporativa”.

Todo esto ha vuelto a exacerbar las dudas hacia el banco. Desde Fidentiis recomienda vender sus títulos, mientras que en Alantra revisan a la baja su precio objetivo hasta 0,72 euros, un 11,6% por debajo de sus niveles actuales.

Tras el descalabro del lunes, Popular cotiza tan sólo un 5,7% por encima de sus mínimos históricos, que datan del pasado noviembre. Su capitalización se ha reducido hasta los 3.420 millones, casi 6.000 millones menos que la de Banco Sabadell.