Las tensiones entre Airbnb y el Ayuntamiento de Barcelona son la tónica habitual desde que la plataforma de alojamiento colaborativo entró en la Ciudad Condal en el año 2010. El pasado mes de febrero ambas partes mantuvieron encuentros para limar asperezas, pero las ofertas de la compañía californiana fueron calificadas como «tomadura de pelo» por miembros del Ejecutivo local como el concejal de Turismo, Agustí Colom.

Pese a las trabas que la ciudad ha puesto a Airbnb, el volumen económico generado por la empresa aumentó un 65% en 2016 hasta los 1.027 millones de euros. El número de personas que se quedaron en uno de los alojamientos de la compañía de Brian Chesky aumentó hasta los 1,3 millones de personas el año, un 53% más que en 2015.

Los anfitriones barceloneses ingresaron el año pasado 167 millones de euros, ya que recibieron  a un número récord de visitantes gracias al tirón turístico que tiene la propia ciudad y a los grandes esfuerzos que está poniendo Airbnb por establecerse definitivamente en esta complicada plaza.

«Este nivel de actividad económica es una buena noticia para Barcelona», explica el director general de márketing de Airbnb en España, Arnaldo Muñoz. «Muestra como Airbnb es una opción para la clase media y como la actividad económica ayuda a mejorar las comunidades locales», reza el comunicado hecho público por la compañía.

Ser anfitrión de Airbnb es una fuente de ingresos extra que le sirve a mucha gente para llegar a fin de mes. Los 16.100 host que hay en Barcelona, según los datos facilitados por la compañía, ingresaron 5.300 euros de media en el año 2016, gracias a los más de 66 días que sus alojamientos estuvieron ocupados.

En total son más de 20.000 alojamientos los registrados en la Ciudad Condal, de los que el 46% son habitaciones sueltas y el 53% son casas o apartamentos que se ofrecen completos.

Además, el 69% de los que utilizan Airbnb en Barcelona son viajeros procedentes de Europa, con Francia a la cabeza rozando el 20%. Por detrás del Viejo Continente están los ciudadanos norteamericanos, que supusieron el 16% de todos los turistas que llegaron hasta la ciudad española.